Los problemas de la sociedad local demandan la existencia de un sistema político creíble y una administración eficiente, siendo los dos pilares fundamentales para la existencia de una gobernabilidad democrática; las decisiones de los actores políticos deben estar sustentadas en las necesidades reales de la sociedad y la administración pública contar con el personal técnicamente preparado para diseñar e implementar intervenciones gubernamentales que obtengan resultados en el corto y mediano plazo.
El pasado proceso electoral del 1 de julio de 2018 represento un avance en la construcción de la democracia en San Luis Potosí, estos avances se pueden mediar a partir de tres indicadores: 1) participación electoral, la cual se refiere al porcentaje de electores que acudieron a las urnas; 2) fragmentación política, que se refiere a número efectivo de partidos que tendrán influencia en la toma de decisiones en el congreso del Estado; 3) paridad de género en la composición del Congreso del Estado y 4) alternancia política municipal.
El porcentaje de participación en la elección para diputados aumentó del 38.73 % en 1993 al 62.43 % en 2018; a pesar que la más alta participación se dio en 2012 con 62.70%; se observa entonces un nivel de abstencionismo que ronda en el 38 %, lo que significa que para 2018, 62 de cada 100 participó para su representación en el Congreso del Estado vía diputados, quienes como ganadores de la elección, adquirieron la responsabilidad de tomar decisiones para resolver los problemas públicos que aquejan a la sociedad potosina.
En cuanto a la fragmentación política tenemos que en 2009 se registró un indicador de 2.99 ‘partidos efectivos’ en el congreso, en 2012 fueron 1.80, en 2015 se elevo a 2.2 y para 2018 alcanzo el 4.12 partidos políticos (véase siguiente gráfica); este indicador no mide el numero de partidos en el congreso, sino el grado de influencia que pueden tener en la toma de decisiones de política pública. Es por ello que, a partir del 14 de septiembre de 2018, el congreso presentará un mayor equilibrio en el poder político con que contarán los partidos políticos.
En lo que se refiere a la paridad de género, se observa que la composición pasó de 15% mujeres y 85 % hombres en 1997, a 44.5 % de mujeres y 55.5 % de hombres en 2018, lo que representa un gran avance de mujeres en la toma de decisiones al interior del congreso. Esto nos permite esperar que la forma de hacer política se transforme en términos de mayor sensibilidad social, representatividad; así como mayor cooperación, consenso y empoderamiento de sectores sociales hasta ahora excluidos del debate público.
En 37 de los gobiernos municipales de San Luis Potosí habrá alternancia política, es decir, en la próximo periodo gobernará un partido político distinto al actual; en 12 gobernará el mismo partido político pero no el mismo ayuntamiento y solamente en 9 hubo reelección de presidente municipal. Esto es un mensaje del electorado de preferencia de cambio y alternancia política en lugar de la continuidad, se puede interpretar que los actuales Ayuntamientos no cumplieron con las expectativas que se les confiaron en 2015.
El interés del 62 % en las elecciones a diputados locales, el incremento del número efectivo de partidos al interior del congreso, la mayor paridad de género y la presencia del cambio y alternancia política en 49 de los 58 municipios del Estado, son indicadores de la democracia local. Esto permitirá mayor contrapeso del legislativo con respecto al ejecutivo y judicial, con lo cual se generan las condiciones para un mayor debate de los asuntos públicos, impulsándose con ello el diálogo y el consenso sobre la unilateralidad y la imposición.
La pluralidad política es la condición que necesitan las políticas públicas como estilo de gobierno, ya que éstas surgen de la confrontación de diferentes perspectivas, valores e intereses; se busca que toda alternativa de decisión sea valorada en términos del valor público y no del interés privado. En este sentido, los resultados electorales son buenas noticias para los problemas públicos de San Luis Potosí, ya que se amplía la posibilidad que estos sean debatidos en torno a sus causas y no sus consecuencias.
En un escenario de pluralidad política se supera la captura de las políticas públicas por grupos de interés locales, los cuales solo han prolongado e incrementado los problemas públicos de San Luis Potosí. Se amplía también la posibilidad de desmantelar redes de corrupción existentes, ya que la generación de contrapesos mejorará los sistemas de monitoreo y evaluación en el uso de los recursos públicos; asimismo, se facilita el que los problemas públicos dejen de estar ocultos y aparezcan en la agenda pública.
Un congreso plural tendrá el reto de generar una nueva institucionalidad, que transforme la manera de hacer política pública local. Una que sea producto del consenso, focalizada a sectores sociales específicos, con uso eficiente de los recursos públicos, aplicados de manera transparente, que se rindan cuentas en términos de transformaciones sociales logradas y no solo de resultados obtenidos. Sobre todo, la gran tarea es recuperar la credibilidad perdida por acciones generadas al margen de la ley.
La pluralidad política obtenida el 1 de julio de 2018 en San Luis Potosí es un gran avance democrático. Falta transformar la estructura de poder dominante a partir de empoderar a sectores sociales excluidos de las decisiones de política pública y de generar nuevas reglas del juego político que permitan un gobierno de contrapesos, transparente, que rinda cuentas, austero y modesto.
Las condiciones políticas están dadas, esperemos que haya la voluntad política para una transformación institucional.