Bla bla bla

En días pasados tuvo lugar el evento ambiental más importante del año, la COP26, en la que diversas naciones participan.

¿Qué pasó?, ¿Cómo fue el panorama?, ¿Qué se acordó?, son muchas las preguntas que surgen de lo ocurrido en dicho evento. 

Pareciera que siempre es lo mismo, la falta de compromiso de las naciones ha perdurado a lo largo del tiempo, el problema esta vez es que nuestro planeta lo que menos tiene son días de sobra.

Con objetivos tibios y falta de ambición, se pidió lo mismo que en otros años, es decir acelerar el proceso de descarbonización.

Cinco años después del Acuerdo de París, los planes de recorte de emisiones de los países son insuficientes, claramente no estamos haciendo el mayor esfuerzo posible.

Los científicos han señalado que para ello se requerirá que para 2030 la emisión de gases haya caído en un 45% respecto a los niveles de 2010. Sin embargo, los planes presentados por los países actualmente nos llevarían a que en 2030 tengamos un incremento de 13.7%.

Tres décadas de documentos firmados, de compromisos incumplidos y seguimos sin ver una reducción sistemática y constante de gases de efecto invernadero, la pregunta es ¿llegaremos a verla?.

Quienes verán cumplidas las metas hechas, probablemente serán los nietos de mis hijos, si es que el planeta tierra aún existe como lo conocemos.

Algunos puntos para destacar de lo que se acordó:

1.- Los países desarrollados se comprometieron aportar 100 MM USD anuales a países en vía de desarrollo con el fin de avanzar en medidas de adaptación y mitigación al cambio climático.

2.- Se fija la meta de que 141 países que representan el 91% de bosques en el mundo, detengan y reviertan la deforestación para el 2030.

3.- Se establece un pacto de compromiso de reducción al carbón como fuente de energía y acabar con los subsidios a los combustibles fósiles. 

4.- Más de 100 países acordaron reducir un 30% las emisiones de metano para 2030.

5.- India, el mayor consumidor de carbón se comprometió a emisiones neta cero para el 2070.

6.- Respecto a la transición energética, 80 países se comprometieron a eliminar el carbón de su matriz energética al 2030.

7.- China y Estados Unidos anunciaron un acuerdo para esforzarse más en la reducción de emisiones.

México desarrolló un papel lamentable, por lo que no hay buenas noticias.

Nuestra nación fue callada en las negociaciones, la participación fue prácticamente nula, pero eso penosamente no es novedad.

La 4T se comprometió a reducir las emisiones de metano sin embargo deberá explicarnos cómo lo hará, porque asumir un compromiso y en realidad cumplirlo son dos cosas muy diferentes; como lo hemos dicho, los deberes son para cumplirse, cuestión en la cual nunca hemos tenido un panorama claro.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador se vio francamente mal en la COP 26 en dos temas: lograr cero emisiones de gases de efecto invernadero y dejar de usar carbón, pues sabemos que nuestro mandatario es terco en aferrarse al retroceso energético.

Desdichadamente podríamos decir que la COP 26 dejó un sabor de desesperanza, en especial a los representantes de los países menos desarrollados, que carecen de los recursos necesarios para sustituir sus fuentes de energía altamente contaminantes por otras más verdes; si bien el cambio es necesario, también debemos ser reflexivos que el mismo implica costos altos.

En resumen se pueden observar varios fracasos, la tierra seguirá calentándose y todas las formas de vida sufrirán por ello, promesas al aire que cobrarán factura a los hijos de nuestros hijos, qué triste que las generaciones futuras no conozcan un hogar próspero y hermoso como el que nosotros disfrutamos.

Lo que sucedió en Glasgow no es el acuerdo de emergencia que necesita el planeta pero no es tan simple saber cómo conseguir otro más ambicioso. En un asunto en el que se fusionan intereses económicos y políticos, los países solo avanzarán en la medida en que no tengan otra opción.

Ni las evidencias científicas ni la presión social han logrado todavía que medidas más rígidas se abran camino para la economía verde y lograr así la trascendencia de la lucha contra el cambio climático.

Más allá de puro “bla bla bla”, los compromisos internacionales deben materializarse pues para cambiar el presente y reverdecer el futuro hace falta iniciativa, ambición e ímpetu de transformación por parte de todo el mundo, pues no podemos estar avanzando a desnivel, la justicia ambiental no debería hacer distinción entre países desarrollados o en vías de desarrollo, pues todos los habitantes del mundo deben gozar de la misma calidad de vida y el único punto claro es que no tenemos tiempo que perder, este tipo de reuniones internacionales deben dejar definidos planes de acción concretos y nosotros los pobladores de la tierra, debemos estar atentos e informados para crear opinión y unión. 

Delírium trémens.- Esta semana fuimos sorprendidos por las declaraciones del titular de la SEGAM, el C.P. Jesús Emmanuel Ramos Hernández (de quien se rumora aún no despacha en la sede de esa dependencia y su personal se encuentra desorientado), que afirman “se falseaban datos de la Calidad del Aire”. Grave pero cierto el señalamiento, todos los que tenemos la necesidad de respirar en la ZM de SLP lo sabemos. Son Juan Manuel Carreras e Ivett Salazar Torres delincuentes ambientales, uno por omisión y la otra por acción, motivo por lo que en breve pediremos a la propia SEGAM presente denuncia en contra de dichos exfuncionarios por la comisión de los delitos previstos en los artículo 305 y 327 del Código Penal. De igual manera dado que estos mintieron impunemente a los jueces federales en los diversos juicios de amparo que Cambio de Ruta promovió, tal circunstancia se informó para que se actúe en consecuencia. Debe indignarnos como la pasada administración tuvo una actitud criminal frente a la crisis climática, el cuidado del medio ambiente y de nuestra salud; esperamos que la administración de Ricardo Gallardo Juárez no lo repita.

@luisglozano