Este es el sugestivo nombre de un FONDO MUNDIAL DE FINANCIAMIENTO que acaba de ser lanzado, con una inversión inicial de 5,000 millones de dólares y la participación oficial de 53 países, en el marco de la reunión COP30 desde un punto de vista social y celebrada en Belem, Brasil. Se ostenta como una mezcla de colaboración entre inversiones PÚBLICAS y PRIVADAS. Entre los países participantes destacan las aportaciones por 3,000 millones de dólares de NORUEGA, siendo éste uno de los países de mayor producción petrolera del mundo en el Mar del Norte, 557 millones de dólares de FRANCIA, 1,000 millones BRASIL, 1,000 millones INDONESIA. Además, se espera la cooperación de PAÍSES BAJOS, PORTUGAL y de ALEMANIA. Ademas de lo anterior, los 34 países con bosques tropicales en sus superficies también forman parte de este fondo, comprendiendo el 90% de la superficie de los bosques tropicales del mundo.
Como punto de partida se está tomando una aportación anual del fondo de 4 dólares por hectárea de BOSQUE TROPICAL conservada y vigilada por vía satelital. Y se compromete el fondo a que por lo menos el 20% del fondo se destine a PUEBLOS INDÍGENAS Y COMUNIDADES LOCALES, aunque en el mismo documento se menciona que será a través de los gobiernos nacionales, lo cual le quitará credibilidad y eficiencia por burocratismo y corrupción.
En total, se espera que se apliquen 4,000 millones de dólares anuales de este tipo de apoyo, lo cual implica apoyar ecológicamente a una superficie de 1,000 millones de hectáreas en el mundo, equivalentes a 10 millones de kilómetros cuadrados, es decir la equivalencia a 5 MÉXICOS como país, lo cual es altísimo como meta inicial. Con esta figura se beneficiarían 70 países en el mundo, entre ellos México por aún poseer bosques tropicales, aunque con nuestras pésimas políticas ambientales podríamos quedarnos sin esos bosques en poco tiempo.
Como vemos, es una meta muy ambiciosa que esperemos tenga grandes resultados que aún no estamos teniendo en otros mecanismos como los llamados BONOS DE CARBONO o bien BONOS DE BIODIVERSIDAD, que por motivos ya analizados en esta columna no han tenido los resultados esperados hasta el día de hoy, pero son los primeros esfuerzos reales del sector financiero para detener el deterioro del planeta que ELLOS MISMOS HAN FINANCIADO y que pone en peligro el repago de esos créditos que ellos mismos otorgaron de manera IRRESPONSABLE, sin pensar en las consecuencias ecológicas de sus propios créditos.
Desde nuestra experiencia como país y los pésimos resultados de nuestra legislación ambiental, cuyos resultados saltan a la vista en ejemplos concretos como la DEFORESTACIÓN NACIONAL, las recurrentes SEQUÍAS, INUNDACIONES, el TREN MAYA y la DEVASTACIÓN DE LA SELVA, la CONSTRUCCIÓN DE MILES DE KILÓMETROS DE GASODUCTOS, etc., y como lo aclaramos constantemente, no es por el personal que labora en las dependencias, que la mayoría tiene una gran preparación y deseos de hacer su trabajo bien. Aunque el marco jurídico aprobado por nuestros DIPUTADOS y SENADORES muestra su desconocimiento total en ECOLOGÍA y dejando indefenso a nuestro medio ambiente ante las agresiones de las que todos somos culpables.
La iniciativa inicial del fondo habla de países y manejo de los fondos por parte de los gobiernos, lo cual es un ERROR GRAVISÍSIMO de inicio, ya que los gobiernos son los principales culpables de la situación ambiental actual en todo el mundo, y si se realiza a través de ellos, esta dispersión de fondos en países con altísimos índices de corrupción -como el nuestro- este programa está destinado a fracasar y no tenemos mucho tiempo para cometer ese tipo de errores.
Para que este plan funcione, es necesario que los fondos lleguen directo al propietario de la tierra, sea particular, comunal, indígena, etc. Si la dispersión se hace por medio de los gobiernos, esto no funcionará con toda seguridad. Tenemos la tecnología para hacerlo directamente y como ejemplo tenemos aquí las tarjetas del bienestar que dirigen el destino de los fondos de ese programa con un alto grado de eficiencia y son un factor determinante en los resultados de las votaciones federales. Imaginemos ese mismo sistema aplicado directamente por este fondo, haciendo llegar el dinero a través de una tarjeta directamente al dueño del bosque, sin pasar por ninguna mano intermediaria de gobierno ni de particulares. Seguro que funcionaría. Ojalá este fondo rectifique para que tenga éxito; de no ser así, ese dinero se usará en campañas políticas.