Campaña de a pie

Estamos en los días de cierres de campañas previas a las elecciones más grandes de la historia, han sido campañas atípicas en algunos sentidos y en otros muy similares a las de siempre. 

En el contexto de la pandemia que aún azota el mundo, fuimos testigos en San Luis Potosí, -contraviniendo todas las recomendaciones de la autoridad sanitaria-, arranques multitudinarios en plazas públicas, partidos y candidatos que no supieron ni quisieron enviar un mensaje de congruencia y solidaridad con las miles de víctimas del virus mortal, en eventos en los que pudimos ser testigos de nefastas tradiciones que ocurren en los tiempos electorales mexicanos y que muchos quisierámos ver erradicadas, tales como el acarreo y la dádiva. 

De lo poco típico que se vivió en estas jornadas, como nunca, aconteció en la calle, con la gente de a pie, la que expresó un hartazgo de la clase política en general, en el ambiente se percibe una profunda decepción por quienes hoy gobiernan, aunque hay encuestas que insisten en señalar que la popularidad del Presidente de la República permanece intacta, el sentir en la calle con personas de distintos estratos sociales dista mucho de los resultados de esas encuestas, los gurus de las mediciones quizá no valoren el señalamiento genuino de la gente, de su enojo, su frustración y decepción. 

Por eso, caminar las calles da una percepción distinta a la que se genera desde el trabajo atrás de escritorios de los estrategas, de esos que cobran millones de dólares por hacer “ganar” a un candidato; el dispendio de recursos públicos que vimos en estas campañas fue verdaderamente grotesco, ante un pueblo lastimado en su economía por el desempleo que trajo la pandemia, espectaculares costosos practicamente tapizaron el país, bardas pintadas de todos colores contribuyeron a la  contaminación visual que ensucia pueblos y ciudades, seguir pensando que un espectacular o una barda determina el voto de un ciudadano, es una falta de respeto a la inteligencia del elector. 

Lamentablemente hay políticos de viejo cuño, -de esos que ya deberían jubilarse- que siguen pensando así, y pretenden mantener sus privilegios aferrados a la política de vieja escuela, a esa política en la que engañan a sus seguidores con una despensa y en los cierres de campaña realizan bailes masivos con los grupos del momento, aunque esos grupos le canten a la narcocultura convirtiéndola en un modelo aspiracional para miles de jovenes. 

Quienes creemos en una forma distinta de hacer política, no perdemos la brújula de apuntar hacia un país donde la democracia electoral se sustente en la equidad financiera, en que un día en este México mancillado por la rancia clase política, el electorado pueda tomar una decisión, a partir del costraste de ideas y proyectos en igualdad de circunstancias, en donde todos los partidos y todos los candidatos tengan exactamente la misma oportunidad de llegar a sus electores, sólo contrastando argumentos de cómo gobernar y no compitiendo por el número de “seguidores” que llenan un domo o una calle, donde el actor principal no son los candidatos sino los grupos musicales y en donde las propuestas serias se diluyen al son de la cumbia o del corrido. 

Así, estimado lector, no hay nada que celebrar en los cierres de campaña, antes todos, por solidaridad deberíamos guardar un minuto de silencio por las miles de vidas que ha cobrado la pandemia, evitar también actos masivos que sigan colocando en riesgo la vida de las personas y no enviar un mensaje de dispendio por respeto a las familias que en lo económico, lo perdieron todo luego de esta terrible enfermedad. 

Mantener el buen juicio y la serenidad en una campaña es el reto más grande que tiene un candidat@, pero eso se logra cuando nunca se deja de caminar y escuchar al otro, así, luego de esta fascinante experiencia personal como candidato -con independencia del resultado-, es que jamás volveré a creer en ninguna encuesta, porque millones de personas en este país, en ese momento íntimo dentro de la mampara, contra todo pronóstico podrán, con su decisión cambiar el rumbo de la historia. 

Buen inicio de semana. 

Twitter @Jorge_Andrés78

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