Agradezco mucho a tu antecesor las grandes botellas que trajo a mi vida, hoy ya forman parte de mi persona.
A ti quisiera pedirte que, en lo posible, no me traigas vinos divertidos; seamos serios.
No me traigas vinos sin pretensiones, me gusta que tengan aspiraciones.
No me traigas específicamente vinos naturales, ecológicos o biodinámicos; con que sean buenos es suficiente.
No me traigas vinos industrializados, prefiero los de uvas que han sido tocadas por manos humanas.
No me traigas vinos simplones ni frutalotes; gracias, pero no, gracias.
No me traigas vinos con etiquetas llamativas, me importa más el contenido. Ninguno con una calaverita, por favor.
No me traigas vinos jóvenes para descorchar.
No me traigas best sellers, disfruto más las obras de arte.
No me traigas vinos desarraigados, ni globalizados, aunque estén buenos; quisiera que me llevaran a algún terruño.
Tampoco me traigas vinos sin identidad ni definición varietal; si se me antoja un pinot noir, quiero que parezca pinot noir.
No me traigas puros tintos.
No me traigas vinos dulcesitos a menos de que sean vinos de postre.
No me traigas vinos mexicanos sólo por el hecho de serlo, tráeme vinos mexicanos que valgan la pena.
Gracias.
Mis mejores deseos para 2023.