Censura

Esta semana una de las palabras más usadas fue ‘censura’. Por aquí y por allá se dice que si esto es censurado o aquello puede serlo. De las reuniones en lo oscurito a la desinvitación a una escritora y las amenazas sobre una “ley antimemes”, pareciera esto un cuento de terror. Las acciones que están detrás, el uso que le dan ciertos funcionarios a cualquier oportunidad de censura, eso es lo que debe preocuparnos.

En Sin respeto. Una crisis social, su nuevo ensayo, el filósofo Byung-Chul Han, según la reseña oficial, sigue sus tesis y asegura que «En las redes sociales, el respeto es sustituido por la atención; la cortesía, por la humillación pública; la comunidad, por comunidades que no conocen la solidaridad. Han muestra cómo el respeto, la autoestima y los vínculos sociales están entrelazados, y cómo su pérdida conduce a una guerra civil cotidiana en miniatura que carcome la sociedad desde dentro».

Y en una participación televisiva, el filósofo español José Antonio Marina dijo algo que luego retomó el sitio web Vanitatis: «Las personas son respetables todas, las opiniones no». «No está diseñada para proteger las ideas en sí mismas, sino a quienes las sostienen».

Modificada de última hora, fue aprobada una reforma al Código Penal Federal y a la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial, más conocida como “ley antimemes” para «modernizar el marco penal mexicano en materia de derechos de propiedad intelectual». Esto, a propuesta de la Presidencia de la República. Antes de la modificación, la reforma planteaba penalizar el mal uso de “la imagen” del gobierno. Así, en general. Esto, según sus detractores, podría dar lugar a la cacería de memes y parodias varias. Ahora ya especifica que dicho castigo sería para quien “utilice, reproduzca, imite o incorpore, a escala comercial, la identidad gráfica institucional, dominios electrónico o cualquier documento de carácter oficial perteneciente a cualquier institución pública”. Mejor, ¿no? Ya ven que luego sí hay quienes solo buscan desquitarse contra cualquier crítica.

Sobre la “desinvitación”, resulta que el Festival Cultur ALH de Granada, España, decidió de última hora excluir de su programa 2026 a la escritora argentinojudía Ariana Harwicz, a petición de la estudiantil Red Universitaria por Palestina. Ello se debe a que esta escritora defiende ideas negacionistas del genocidio del pueblo palestino. Entre los primeras que apoyaron la decisión estuvieron 

Cristina Rivera Garza, Dahlia de la Cerda, Mónica Ojeda y Alejandro Zambra y Rita Segato son algunos de los 500 intelectuales y artistas que firmaron otro comunicado sobre esta “desinvitación”, a favor de las anteriores y de la no participación de Hartwicz: “La discusión es si nuestras instituciones culturales tienen la obligación de proporcionar escenarios, recursos, prestigio y legitimidad a cualquier posición política imaginable. Creemos que no: criticar no es censurar, protestar no es censurar”.

La poeta ganadora del Premio Aguascalientes de Poesía, María Rivera, escribió en Twitter (X): «Mientras la Asociación Internacional de Investigadores sobre Genocidio concluía que Israel había cometido genocidio, Harwicz publicaba “Les angustia terriblemente que no haya genocidio. Lo desean, desean que haya genocidio para confirmar su odio a Israel”, digo, contextualizando». Pero también: «Jamás se me ocurriría pedir que los censuren, que los cancelen, por más repulsión que me causen sus posturas políticas, y personalmente me sentaría junto a cualquiera a decir lo que pienso (y a discrepar pacíficamente con ellos)».

Brenda Navarro, también en X (Twitter): «Celebro el uso de su libertad de expresión, aunque entristece que siendo escritores no sepan cuál es su derecho a la libertad de expresión y cómo está enmarcado en la Declaración de los Derechos Humanos. Gracias a l_s estudiantes que saben organizarse y defender sus derechos».

Censura es el caso que vi en El Universal: «Ministro israelí amenaza con retirar nacionalidad a creadores de “NAZA”; documental expone testimonios de militares sobre Gaza. Miki Zohar acusa a los periodistas Yuval Abraham y Rachel Szor de “traición al Estado” tras el reconocimiento de la cinta en Venecia». 

La cosa es que la censura tiene muchas caras y formas de ejercerse.

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Posdata: se vienen actividades varias, presenciales y a distancia, editoriales y audiovisuales. Ojalá puedan apoyarnos con compras y difusión. En mis redes se irá dando mayor información a medida que fluyan los flyers.