La semana pasada concluyó una temporada más de las Grandes Ligas con el triunfo —más que merecido— de los Cerveceros de Milwaukee en contra de los Rays de Tampa Bay. Digo merecido porque fueron la novena más sólida a lo largo de todo el año, y no solo en la postemporada. De la mano de su pitcher estelar Jacob Misiorowski, del Jugador Más Valioso William Contreras y de joyas jóvenes como Jackson Chourio, los Cerveceros conquistaron el primer título de Serie Mundial en la historia de la franquicia.
Como dato curioso y de absoluta justicia deportiva, este año en los playoffs se impuso sistemáticamente el equipo con mejor récord de la campaña regular en cada una de las llaves: desde las series de comodines, pasando por las series divisionales y las finales de liga, hasta llegar al Clásico de Otoño. En consecuencia, la Serie Mundial reunió a los dos auténticos líderes de cada circuito.
No siempre la juegan las novenas con la mejor foja de la temporada regular, ya que el formato de postemporada de la MLB permite habitualmente que comodines o clasificados con marcas más discretas den la campanada y avancen. Sin embargo, cuando se enfrentan los dos dominadores absolutos de victorias en ambas ligas, se vive un duelo de verdaderos colosos.
Por ello, vale la pena recordar qué Series Mundiales han emparejado a estos mandamases desde el año 2000 al presente. En más de un cuarto de siglo, la tan anhelada justicia deportiva —en el sentido estricto de ver chocar a los dos mejores registros— apenas se ha dado cuatro veces, contando la temporada que acaba de concluir.
La primera de ellas ocurrió en 2013, cuando los Red Sox de Boston se midieron ante los St. Louis Cardinals. Curiosamente, ambos terminaron la fase regular con idéntico récord de 97 victorias y 65 derrotas. En la Serie Mundial, Boston se impuso en seis encuentros para agenciarse el octavo campeonato de su historia en las Mayores. En aquel clásico, el dominicano David Ortiz se consagró como el Jugador Más Valioso, siendo además el único sobreviviente del legendario título conseguido por los patirrojos en 2004. Su aporte ofensivo resultó descomunal, embasándose en 19 de sus 25 turnos oficiales y registrando un porcentaje de .688 con dos cuadrangulares. Pero su influencia más profunda radicó en el liderazgo motivacional que inyectó a sus compañeros; especialmente en el cuarto juego en San Luis, cuando el equipo perdía y el marcador estaba empatado en la sexta entrada, reunió al dugout para brindarles unas palabras de aliento tras las cuales los Red Sox fabricaron tres carreras que encarrilaron el triunfo y, a la postre, la conquista de la corona.
Años más tarde, la historia se repitió en la atípica temporada de 2020, marcada por la pandemia de COVID-19 que modificó el calendario y el formato de las series iniciales. Los finalistas fueron los dos mejores equipos de sus respectivas ligas: Los Angeles Dodgers frente a los Rays de Tampa Bay. El título se lo adjudicaron los angelinos en seis juegos, firmando el séptimo gallardete de su historia, en lo que significaba su tercera Serie Mundial en cuatro años y la duodécima desde que la franquicia se mudó a Los Ángeles.
Cuatro años después, en la campaña de 2024, el Clásico de Otoño volvió a emparejar a dos colosos de enorme solidez y tradición: los Dodgers contra los New York Yankees. Fue la décima segunda ocasión que ambas franquicias chocaban en una Serie Mundial y la primera desde 1981. Una serie inmortalizada por el histórico Grand Slam de Freddie Freeman en el primer juego —quien terminaría consagrándose como el Jugador Más Valioso— y decidida en un dramático quinto encuentro, donde una seguidilla de errores defensivos de los Yankees les hizo desperdiciar una ventaja de cinco carreras, costándoles el partido y el campeonato.
Ahora solo nos queda cruzar los dedos y hacer "changuitos" para que las negociaciones entre la Asociación de Jugadores y los dueños lleguen a buen puerto, y tengamos garantizada la temporada de Grandes Ligas el próximo año.