Hay historias que parecen duplicarse: saltan de un ámbito a otro y se repiten en dos mundos aparentemente diferentes. La historia de la bodega Chacra recuerda lo que sucedió con la poesía modernista hispanoamericana: el destino de este viñedo patagónico comenzó en Europa, en donde nacen las uvas pinot noir y chardonnay —variedades que se embarcarán a Sudamérica a principios de siglo XX— y donde nace también el hombre que recreará una pequeña Borgoña en Argentina: Piero Incisa de la Rocchetta.
Desde el imperio de los domaines uvas y sensibilidad y desde la Toscana este creador, el alma de Chacra —que se crió como un pura sangre en la mítica Sassicaia—, se establecen en uno de los rincones más australes del planeta enológico, para años después desembarcar de vuelta en su cuna europea y triunfar en su propio terruño original ante sus antiguos sinodales con algunos de los mejores chards y pinots producidos fuera de la Cote D´Or (y superiores a muchos producidos dentro).
Detrás de este proyecto se encuentra el citado nieto de Mario Incisa della Rocchetta, creador de Tenuta San Guido y del vino que revolucionó la historia moderna de Italia, dando una categoría máxima a los célebres supertoscanos. Sin embargo, lejos de intentar replicar aquella fórmula, Piero emprendió una búsqueda distinta: descubrir un lugar donde el pinot pudiera expresarse en toda su gloria borgoñona, pero con una identidad propia.
Después de una odisea, la respuesta apareció en el Valle del Río Negro. Allí encontró algo extraordinario: viñedos viejos de pinot plantados en 1932 y 1955, auténticas reliquias agrícolas que no sólo habían sobrevivido a décadas de desatención, sino que se alzaban incólumnes ante el mismísimo tiempo.
La singularidad de estos viñedos radica no sólo en su antigüedad. El clima patagónico en general y el microclima de estas parcelas en lo particular ofrecen una combinación excepcional de luminosidad, amplitud térmica, escasas precipitaciones, vientos constantes, antiguos suelos aluviales, entre otros factores, que dotan al elemento humano del terroir de la materia prima para obtener vinos de gran pureza aromática, tensión y elegancia.
Desde sus primeras cosechas, Chacra llamó la atención de críticos y aficionados de élite internacional. Lo que inicialmente parecía una apuesta romántica fue convirtiéndose en una referencia obligada para quienes se mantienen al tanto del culto a las uvas de la Bourgogne. Así sucedieron las primeras décadas de este siglo; sin embargo, quizá el capítulo más fascinante de esta historia llegó cuando Piero decidió asociarse con una de las figuras más respetadas del vino blanco francés: Jean-Marc Roulot. Considerado uno de los mayores intérpretes del chardonnay a nivel mundial, Roulot aportó su sensibilidad y experiencia para desarrollar una serie de vinos blancos que hoy figuran entre los más admirados del Nuevo Mundo.
La colaboración quedó inmortalizada en una frase que aparece en las etiquetas y que tiene un peso simbólico enorme para los apasionados seres del perene Burgundy tonight: “By Jean-Marc Roulot and Piero Incisa della Rocchetta”. En lugar del “Mise en bouteille au domaine”, esta firma conjunta comunica algo más profundo: la unión de dos visiones excepcionales del vino y de un terruño mágico.
Los resultados han sido espectaculares. Sus vinos se han convertido en una referencia continental, mientras que las cuvées de los viñedos históricos alcanzan niveles de complejidad y refinamiento que han llevado a muchos a compararlos con los grandes vinos del mundo. El reconocimiento ha llegado al grado de obtener calificaciones astronómicas: varios 100 puntos, el Mainqué como el mejor vino de toda Argentina, un logro extraordinario en un país cuya reputación internacional ha estado tradicionalmente ligada al malbec.
Estos vinos privilegian la sutileza sobre la potencia, la textura sobre la extracción y la precisión sobre la exuberancia. Como en su tiempo hizo Rubén Darío, Piero Incisa della Rocchetta ha logrado algo que parecía imposible: tomar la herencia europea (el Modernismo Francés en el caso del nicaragüense), escucharla, reiventarla, revelarla y devolverla a Europa como una poesía renovada, afinada con esa voz irrepetible de un terruño tocado por Dios.
Hoy mismo (19 de junio) celebraremos una cena maridaje en donde probaremos estos vinos. Envíame un mensaje de Whatsapp al 4445829374 si te interesa. Sólo queda un lugar.
aloria23@yahoo.com
@anticuariodevinos
@tusimposiarca