“Se quiere hacer parecer que
en México hay una ebullición social muy grande y eso no es verdad”.
Claudia Sheinbaum, 9.06.2026
Un grupo de granaderos que no son granaderos contuvieron ayer en el viaducto Tlalpan una columna de maestros de la CNTE, de esos que supuestamente no son maestros cuando cometen actos violentos, para impedirles llegar al Estadio de la Ciudad de México que antes era el Azteca y después será el Banorte.
La ciudad está sitiada. Lo que debió ser una celebración deportiva se ha convertido en una pesadilla para los ciudadanos. “No vamos a caer en la provocación -dice la presidenta Sheinbaum-- porque lo que buscan es estas imágenes de represión... Nosotros no reprimimos, no debemos caer en la provocación”. Pero mientras el gobierno no cae en la provocación, para que no se difundan imágenes de represión, la población es rehén de la Coordinadora.
Ayer una persona de la tercera edad, de origen humilde, se quejaba amargamente de la barrera de granaderos sobre Tlalpan que le impedía llegar a una cita médica. Un reportero de PolíticaZ le preguntó a dónde se dirigía: “Al hospital -respondió con furia--, al Hospital de Cancerología. Aquí traigo mis hojas. No tengo riñón, se me fue el cáncer al hígado, ya me quitaron medio pulmón. Hoy que tengo la cita, si no llego me van a mandar a la... ya no me van a recibir después. Ahora caminando, pero ni caminando. ¡Qué poca!. Partido que llega, partido que le roba a México”.
Alfonso Zermeño, notario, me manda un mensaje: “Ya estamos al límite. No es posible mantener por tanto tiempo el cerco que rodea al Centro Histórico de la Ciudad de México. Esta situación ha complicado gravemente la actividad económica, comercial y social de quienes vivimos, trabajamos o tenemos negocios en esta zona. No es únicamente la presencia de los maestros manifestantes, sino el dispositivo de seguridad implementado por el propio gobierno, que impide o dificulta el acceso de clientes, proveedores, trabajados y ciudadanos en general”.
Ante la indiferencia del gobierno, un grupo de comerciantes impidió ayer que unos normalistas se instalaran en la plaza de Santo Domingo. Intercambiaron pedradas, pedazos de hielo y botellas con los estudiantes, pero al final bloquearon el lugar donde trataban de instalarse. Nunca llegó una autoridad.
Un grupo de normalistas de Ayotzinapa y Chiapas arribó el 8 de junio a la Ciudad de México en 17 autobuses robados con los conductores secuestrados. Los granaderos los detuvieron en la caseta de cobro de Topilejo y encontraron 59 artefactos explosivos, que fueron confiscados, pero les permitieron ingresar a la ciudad sin detener a ninguno.
Los líderes de la CNTE saben que la Copa del Mundo les da una gran oportunidad para extorsionar al gobierno. La presidenta les ha dado ya fuertes aumentos de sueldo y les ha prometido eliminar la USICAMM, para dejar los puestos y ascensos de maestros en manos del sindicato. Ante la imposibilidad financiera de aceptar la derogación del sistema de pensiones individualizadas, que Sheinbaum prometió en campaña, les ha ofrecido crearles su propia Afore, subsidiada por el gobierno.
La presidenta se niega a “reprimir” a los maestros o normalistas, aunque realicen actos vandálicos o transporten dispositivos explosivos, porque no quiere manchar su imagen. Poco o nada le importa que un paciente de cáncer con metástasis en el hígado no llegue a su cita médica o que los comerciantes pierdan su forma de ganarse la vida. Un amigo, que me ha pedido llamarlo solo “el licenciado Garza”, me comenta: “El ‘No reprimimos’ de Claudia es como el ‘Abrazos y no balazos’ de Obrador”.
Halconazo
Han pasado 55 años del ataque de un grupo de “halcones” a una manifestación de estudiantes del IPN. La CNDH reporta que murieron 40 personas. Hasta la fecha no sabemos quién ordenó la masacre. Yo era estudiante de la Prepa 8 y escribí mi primer artículo profesional al día siguiente. Era una protesta por la matanza del jueves de Corpus.
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