Como en una espiral

A cualquier persona que se tome en serio el análisis de los problemas públicos le puede resultar útil reconocer que la evolución de los mismos no es circular sino helicoidal -como en espiral-. Visto desde arriba, conforme pasa el tiempo puede dar la percepción de que un problema vuelve más o menos al mismo punto -de aquí se agarran los predicadores de la idea de que la historia se repite a sí misma-; pero si se cambia la perspectiva, visto desde un lado, un problema parece regresar al punto de partida pero a una altura diferente. Como en una espiral. 

Esta metáfora sirve para entender que las soluciones propuestas para un problema en un tiempo determinado, no necesariamente serán adecuadas o pertinentes para un fenómeno que ha evolucionado o que se encuentra en un nivel distinto. Esto nos obliga, sí o sí, a pensar que un gobierno como confeccionador de soluciones a los problemas públicos, debe responder igualmente de forma evolutiva. Hay cuatro ideas orientadoras -o si me lo permite, respetuosas provocaciones- que quiero poner a su consideración a fin de reflexionar sobre la manera en que la sociedad, las organizaciones y las instituciones gubernamentales deben lidiar ante la complejidad de los problemas que estamos enfrentando. Vamos a ello.

Acudir a decisiones racionales basadas en conocimientos certeros. ¿Cuál es la lógica que se encuentra detrás de las decisiones que se están tomando?. Intentemos, por un momento, dejar de lado la subjetividad de las filias y fobias políticas, y diseccionar las decisiones basadas en su lógica interna. ¿Cuáles son los supuestos que permiten demostrar que las estrategias de (re)activación económica que está planteando el gobierno federal, serán eficaces frente al inevitable escenario de recesión que estamos por enfrentar? ¿Ya vio la heterogeneidad de las medidas sanitarias que están implementando algunos gobiernos estatales y municipales? Insisto: ¿cuál es la lógica que demuestra que una decisión va a funcionar?. Como sociedad, debemos hacernos del hábito de exigir la justificación ex ante de las decisiones que habrán de emprenderse. No vaya a ser que después de unos meses descubramos que perdimos tiempo, dinero -y vidas- en disparates.

Repensar -y quizás hasta exorcizar- al pragmatismo: “lo que importa es lo que funciona”. No es mi intención provocar palpitaciones oculares a los guardianes de la ortodoxia. Solo quisiera proponer una ruta de pensamiento basada en la flexibilidad y la practicidad. ¿Es posible flexibilizar a las organizaciones para proponer cambios que nos permitan adaptarnos al contexto que estamos enfrentando?. En Estados Unidos, por ejemplo, se habla de que, en este año electoral, la mejor manera de proteger a la población es la misma que permitiría maximizar la participación de la población: hay que diversificar las alternativas para que la gente se registre y vote. Tengo bastante claro que el contexto histórico, normativo y organizacional de las elecciones en México es muy distinto al que se vive en Estados Unidos. Es evidente que, si la crisis sanitaria se hubiera presentado durante las campañas o la jornada electoral del 2021, no tendríamos otra alternativa más que modificar el calendario electoral, tal como se hizo para las elecciones en Hidalgo o Coahuila. ¿Hay forma de flexibilizar la manera en que hacemos las cosas en un contexto como el que estamos viviendo ahora?. Se vale pensarlo y dialogarlo, y de preferencia, hacerlo.

Sacar a la Gobernanza de los libros y las aulas, y meterla como un estilo para gobernar. Implica reconocer la insuficiencia directiva del gobierno -sin tirarse al piso ni rasgarse las vestiduras- y establecer un modelo de colaboración entre sociedad, gobierno y sus organizaciones. ¿No le resulta evidente que la crisis de salud debe conciliarse entre los distintos actores y organizaciones que participan en el problema? ¿O que la reactivación económica debe basarse en sendos acuerdos entre autoridades y agentes económicos?. Hay que perderle el miedo a intentar ponerse de acuerdo, sin politiquería, con estatura de estadista.

Y finalmente hay que anticipar los futuros posibles. Una de las ventajas que tenemos en México es que solo necesitamos echar un vistazo a la prensa en Estados Unidos, Europa y Asia, para descubrir y anticipar los fenómenos que vamos a enfrentar en unas semanas. Le adelanto uno: mientras aquí nos preocupamos por meter a la gente a su casa, en otros países los gobiernos locales ya enfrentan enormes presiones para permitir que se reanuden las actividades económicas y comerciales. Vamos anticipando situaciones.

Twitter. @marcoivanvargas