El inicio de la postemporada de las Grandes Ligas ya arrancó. El martes comenzaron las Series de Comodines y, bajo este formato, vale la pena recordar que son enfrentamientos a ganar dos de tres juegos, disputándose la totalidad de la serie en casa del equipo con mejor registro en la temporada regular, premiando así la constancia y otorgando la ventaja de localía.
Tenemos cruces sumamente parejos, destacando por encima de todos el gran clásico entre los New York Yankees y los Red Sox de Boston, pero no menos interesante resulta el duelo entre los Philadelphia Phillies y los Atlanta Braves.
Vamos a repasar cada una de estas series sin perder el sello de esta columna: rendir tributo a la historia y a los gigantes que han portado estas franelas. Para no herir susceptibilidades, los abordaremos en orden cronológico según sus horarios.
La serie entre Braves y Phillies luce muy equilibrada por la localía de Atlanta, aunque Filadelfia ostenta una rotación de abridores de primer nivel y dos maderos implacables como Kyle Schwarber y Bryce Harper. ¿Pero cómo olvidar a aquellos Bravos campeones de 1995 de la mano de la que quizás sea la mejor tercia de abridores en la historia de una Serie Mundial: Greg Maddux, Tom Glavine y John Smoltz? O a los propios Phillies campeones en 2008 de la mano del MVP Cole Hamels y una alineación explosiva con Ryan Howard y Chase Utley.
Otra serie electrizante es la que se juega en Houston entre los Astros y los White Sox de Chicago. En el papel, por experiencia, Houston tendría que ser favorito; sin embargo, al momento de redactar estas líneas, Chicago ya dio el primer golpe sobre la mesa sacando el primer juego de la serie. No podemos dejar de lado a los Astros campeones de 2017 —siempre señalados por el polémico episodio del robo de señales—, respaldados por una ofensiva demoledora con George Springer, José Altuve y Carlos Correa. Por parte de los Medias Blancas, imposible no evocar el año 2005 cuando, dirigidos por el venezolano Ozzie Guillén, barrieron en la Serie Mundial precisamente a Houston (que en ese entonces aún pertenecía a la Liga Nacional).
Por razones obvias, el choque que más reflectores roba es el duelo entre los Mulos de Manhattan y los Red Sox. Se percibe un ligero favoritismo para los Yankees pese a no contar con Aaron Judge disponible para esta ronda, apoyados en el tonelaje de su bateo y la ventaja de jugar la serie completa en el Yankee Stadium. Resumir la historia de una franquicia con 27 Series Mundiales en sus vitrinas no es tarea sencilla; me quedo con la dinastía que me tocó disfrutar a finales de los noventa con Mariano Rivera, Derek Jeter y Bernie Williams, entre muchas otras estrellas. Por Boston, resulta inolvidable aquel 2004 en el que rompieron la maldición de 86 años con una rotación comandada por Pedro Martínez y el bateo devastador de dos legendarios dominicanos: "Big Papi" David Ortiz y Manny Ramírez.
Por la noche nos toca seguir la serie entre los San Diego Padres y los Chicago Cubs, un choque entre dos grandes ofensivas lideradas por Pete Crow-Armstrong por los Cachorros y por Fernando Tatis Jr. con los Padres. Al igual que las demás llaves, luce pareja, pero me inclino ligeramente por San Diego debido a la localía. Si la sequía de los Red Sox fue larga, ¿qué podemos decir de la "Maldición de la Cabra" de los Cubs? Fueron 108 años de espera hasta que en 2016, de la mano de Ben Zobrist, Anthony Rizzo y Jake Arrieta, volvieron a coronarse. Por el lado de San Diego, son uno de los tres equipos en esta postemporada que nunca han ganado una Serie Mundial, junto a Tampa Bay y Milwaukee, quienes esperan rivales tras avanzar directo.
Nos aguardan unas semanas largas y apasionantes de playoffs en el Rey de los Deportes. Sin embargo, no quiero despedirme sin felicitar a los Toros de Tijuana, quienes se coronaron en la Liga Mexicana de Béisbol tras vencer 4-2 en la serie final a los Olmecas de Tabasco.