Confesemos (15)

Llegamos aquí al final de la serie de memorias o recuerdos que hemos estado revisando las últimas semanas, e incluyo un esquema de los temas que habrían sido hilos conductores a lo largo de las entregas previas, cada uno con ciertos corolarios. Veamos.

Como precuela de lo referido en esas columnas, cabe añadir que tuve la ventaja de una infancia y adolescencia muy felices en una ciudad de provincia con calidad de vida. Me fue posible estudiar, convivir, divertirme, viajar y hacer deporte sin mayores limitaciones. Si acaso me regañaban y castigaban mucho, de lo cual se deduce que era bastante inquieto.

Mi educación básica fue en escuelas católicas de buen nivel académico, con ciertas preocupaciones por lo social que venían de lecturas por fuera. La facultad universitaria incluía economía tradicional con dosis de marxismo y activismo estudiantil que no me atrajo… de ahí al posgrado en el extranjero, que podrían catalogar de “neoliberal”.

Desde los 8 años me obsesioné con la economía y la política de México y Estados Unidos.

En lo ideológico, digamos, pasé de una derecha religiosa a una izquierda estatista y socialista, para arribar a la tecnocracia capitalista o neoliberal que prevalece en el mundo. Quisiera verme de centroizquierda social, y me podrían ubicar en la centroderecha económica (clave para que pueda mejorar lo social). Nunca en cualquiera de los dos extremos.

Todo ello tuvo lugar en paralelo a las fases que he reseñado y a mis intervenciones en el debate público, incluso con diversas publicaciones.

Este es el cuadro sinóptico de los períodos en cada capítulo.

CARLOS J. PÉREZ GARCÍA / SÍNTESIS

Aunque está hoy muy desprestigiada, la función pública ha sido mi vida y estos recuentos serían representativos de esa participación. No hay dos casos iguales, claro, pero sobran lecciones útiles para muchos desafíos.

Fue un privilegio haber estudiado y trabajado en instituciones de muy buen nivel, con superiores y compañeros de los que me siento orgulloso. A casi todos los respeto y extraño.

No sólo me tocó estar presente en diversos logros, sino que también experimenté desde dentro la devaluación estatista de Echeverría; la expropiación bancaria de López Portillo, con su control de cambios; los esfuerzos iniciales de De la Madrid para superar la gran crisis que heredó de los populistas que lo precedieron; la inteligente reingeniería económica de Salinas, que se sostuvo los tres sexenios siguientes; los asesinatos y la inestabilidad política de 1994; el colapso bancario y el Fobaproa con Zedillo, y la crisis financiera por los activos tóxicos de Estados Unidos (2008), antes de la peor debacle en la historia con la demagogia populista a partir de 2018.

¿Unas frases? Es mejor no robar. Escuchar, aprender y decidir. Tratar de ser algo, y no creérsela.

Bien, eso sería todo. Y siempre agradeceré a quienes me han apoyado tanto.

* SE CIERRA ASÍ ESTE compendio de recuerdos personales y profesionales, con algunos remates y la tabla que ubica mejor los tiempos y lugares. Más adelante, los capítulos se van a consolidar en la edición de un breve libro.

cpgeneral@gmail.com

X: @cpgarcieral y Fb: carlosjavierpérez