De acuerdo con datos preliminares del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la economía mexicana sufrió una contracción del 0.8% en el primer trimestre de 2026 respecto al desempeño alcanzado en el mismo trimestre de 2025, marcando su peor arranque desde el año 2020 al inicio de la pandemia del COVID-19. La caída es generalizada en los tres principales sectores de la economía. El sector agropecuario registró la mayor caída de 1.4% por el cierre de ciclos agrícolas y choques climáticos; el sector secundario que incluye la industria manufacturera, la construcción y generación de energía, se contrajo en un 1.1% debido en gran medida a la incertidumbre comercial con EE. UU., mientras que el sector terciario en donde se encuentra el comercio y servicios se redujo en 0.6%, explicado por el enfriamiento del consumo interno y una menor generación de empleo formal.
Un análisis por regiones en México de esta contracción económica indica que el Norte del país se vio afectado por la cautela en la inversión extranjera (nearshoring en pausa), la incertidumbre comercial frenó proyectos de expansión industrial y la caída en la demanda automotriz ha afectado directamente a las cadenas de suministro. La región Centro se vio afectada por los niveles de inflación que frenó el gasto en servicios y comercio. En la región Sur una menor producción petrolera ocasionada por la crisis en el sector energético y la finalización de grandes proyectos de infraestructura lo que ha disminuido la inversión pública.
El titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) sostuvo que la caída trimestral de la economía mexicana se debe principalmente a factores externos, particularmente, a los cambios relevantes de la política comercial de EE.UU. y los conflictos de Medio Oriente. Estos factores inciden en mayor medida a la industria manufacturera, los precios de los energéticos y a ciertas cadenas de proveeduría vinculadas con insumos estratégicos. Aunado a lo anterior, otras condiciones climáticas adversas afectaron a las actividades primarias. Otro factor determinante de esta contracción económica es la política monetaria, en donde las altas tasas de interés continúan restringiendo el crédito y el gasto en los hogares.
Por el lado de las finanzas públicas, la debilidad económica redujo los ingresos públicos en un 0.6% tras una caída significativa del 9.4% en ingresos petroleros, así como un incremento en el gasto. A pesar de ello, las finanzas públicas mostraron un desempeño favorable y están alineadas con las metas establecidas en el Paquete Económico 2026.
Se espera una recuperación gradual debido al impulso de la Copa del Mundo de la FIFA, lo cual se pronostica añadirá 0.1% al PIB anual, mientras que el gobierno mantiene un rango entre 1.8% y 2.8% de crecimiento al cierre de año. Hay que mencionar el riesgo de la persistencia de la inflación y la posible “trampa de estancamiento” por la ausencia de inversión fija, lo cual representa una preocupación general. El retroceso simultáneo en agricultura, industria y servicios revela que no hay un motor interno lo suficientemente fuerte para compensar la falta de inversión. Por su parte, la pausa de inversiones por la revisión del T-MEC y las altas tasas de interés son los principales frenos que impiden el despegue de economía mexicana.
Ante este escenario, es necesario que el sector empresarial tome acciones para enfrentar el entorno económico actual. Optimizar costos a través de una revisión de gastos operativos no esenciales y proteger el flujo de caja; diversificar proveedores buscando alternativas locales para reducir la dependencia de importaciones afectadas por el costo de energías; ante la caída del consumo, apostar por la fidelización de los clientes. Para los hogares, crear un fondo de emergencia, ahorrar al menos 3 meses de los gastos fijos ante la posible volatilidad en el empleo, evitar deudas variables y en caso de requerir un crédito, asegurarse que sea a una tasa fija; y consumir de manera inteligente, comparando precios y reduciendo los gastos “hormiga”, ya que la inflación en servicios sigue presionando el bolsillo.
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