Convencer con ocurrencias

El candidato presidencial priísta, José Antonio Meade, propone un “registro nacional de necesidades de cada persona”, en la peregrina idea que servirá para convencer a los electores de las presuntas bondades del gobierno que encabezaría, en el remoto caso de que su partido ganara los comicios del 1 de julio de este año. La ocurrencia del señor Meade llama la atención, no sólo por la generalidad de un planteamiento que, paradójicamente, se ofrece como algo concreto e individualizado a la gente, sino por el inevitable tufo populista del que tanto abominan -en el discurso- los priístas. Pero, ya que se ha vuelto chacota repudiar lo que huela a “socialismo”, resulta hasta divertido que en el PRI se hagan propuestas como la de marras porque el mentado registro es como una suerte de caricatura de lo que el marxismo planteaba para cuando se llegara al comunismo pleno.

En una obra titulada “Crítica del Programa de Gotha”, de 1891, es famoso el pasaje en el que Marx delinea la característica de la sociedad que se construiría en un régimen comunista: “en la fase superior de la sociedad comunista, cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división social del trabajo, y con ella, la oposición entre el trabajo intelectual y el trabajo manual; cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos los aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués, y la sociedad podrá escribir en su bandera: ¡de cada cual según su capacidad, a cada cual según sus necesidades!”.

Con la mera lectura del pasaje anterior, es evidente la ligereza de planteamientos como el que hace el candidato Meade. Lógicamente, se entiende que la intención de dicha ocurrencia es más inmediatista y pragmática: reforzar la política clientelar y electorera de la que se ha servido el PRI para mantenerse en el poder por tanto tiempo y de la que, por cierto, en estos días, se ha documentado un descomunal saqueo en dependencias como la “Sedesol”, donde el propio candidato priísta tenía la responsabilidad de vigilar el uso correcto de recursos públicos destinados a socorrer a los más pobres de México. Pero allí tienen que el candidato Meade insiste en “hacer realidad los sueños de los mexicanos”, jugando a una especie de “rey mago” (¿”Malechor”, “Gastar” o “Basaltar”?) que podría recibir todas las cartitas que le hagan llegar los ilusos ciudadanos con sus distintas necesidades (suponemos que “objetivas”, pero si se habla de “sueños” se entiende que también pueden ser “deseos”, incluso “guajiros”).

Siguiendo el “espíritu” del “Programa de Gotha” (y guardadas las proporciones de tiempo y lugar), para alcanzar un estadio social superior en el que pudieran cumplirse propósitos como “el desarrollo de los individuos en todos los aspectos” y que “corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva”, se tendría que superar el estrecho horizonte de una clase política que hoy detenta el poder estatal únicamente para su enriquecimiento personal o grupal, así como para reprimir las demandas más sentidas de la sociedad y no para proceder a fortalecer la formación crítica mediante una reforma educativa de verdad. Además, ¿para qué quiere el candidato Meade registrar las necesidades de cada quien, si no se ha mostrado antes con la firme voluntad para contribuir a resolver de fondo los problemas que, periódicamente, son documentados en encuestas y mediciones de carácter socioeconómico por otras dependencias como el “Inegi” y el “Coneval”? Allí están los datos, pero se hacen patos.

Todo indica, pues, que al calor de la debacle que amenaza sacar al PRI de “Los Pinos”, el candidato presidencial de ese partido se ha decidido por ofrecer hasta “las perlas de la Virgen”… a quien quiera escucharlo, lo que no es de sorprender en cualquier época electorera. El problema es que traten de mirar la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, cuestionando lo que antes han practicado e insistiendo en proponer ocurrencias que no tienen mayor asidero que la esperanza de apostar al olvido de tanto agravio cometido en perjuicio de los ciudadanos. Pero, bueno, allí está el candidato Meade, en todo su derecho de pretender convencernos de que otro gobierno priísta es posible… con los mismos de siempre, con los viejos dinosaurios que ya se han apuntado para “fortalecer” lo que hasta el momento ha sido un fiasco de (pre)campaña y han hecho de la nación mexicana su coto de poder personalizado, pretendiendo seguir regenteándolo por el tiempo que sea necesario, si es que antes no los alcanza el largo brazo de la ley, el juicio de la historia o, por lo menos, el voto del repudio y del hartazgo.