Con el anuncio de las fechas de la casa abierta y dedicación del Templo de San Luis Potosí, de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, se ha abierto de nuevo el tema del crecimiento del evangelismo en México, y por supuesto en San Luis Potosí. Sin duda, el movimiento evangélico en el estado Potosino ha experimentado una expansión sin precedentes ya que su membresía se ha cuadruplicado en las últimas dos décadas, logrando que - a nivel local - más del 6% de la población estatal se declare protestante o evangélica.
El Templo se planea completar listo para su inauguración el domingo 1 de noviembre de este año, por parte del élder Dale G. Renlund, del Cuórum de los Doce Apóstoles. Actualmente está previsto que sea la decimoquinta construcción en el país. Además del templo de San Luis Potosí, se están construyendo otros dos, en Torreón y Querétaro. En paralelo, hay otras 10 casas en etapas de planificación y diseño: los templos de Culiacán, Cancún, Chihuahua, Juchitán de Zaragoza, Benemérito de la Ciudad de México, Pachuca, Cuernavaca, Toluca, Tula, y Reynosa.
Sin duda esta tendencia marca una expansión territorial marcada tanto para La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días como para el Evangelismo en general en México, con la construcción de espacios cada vez más amplios. Es más, aunque la expansión evangélica históricamente se basa en espacios rurales, cada vez más se está viendo la inversión en el desarrollo de templos estratégicamente ubicados en nuevas zonas urbanas.
El protestantismo se asentó sólidamente en México a partir de la década de 1870, traído por misioneros norteamericanos, y la obra misional de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días comenzó en 1875, cuando se enviaron siete miembros al país. Los primeros cinco misioneros en la república se bautizaron en Hermosillo, Sonora, en 1877. Poco después, en 1879, se estableció una rama en la Ciudad de México. La primera estaca del país, la Estaca Juárez, se creó en 1895. Hoy en día, México cuenta con más de 1.5 millones de Santos de los Últimos Días, distribuidos en casi 1900 barrios y ramas. En SLP, aunque la Iglesia no publica cifras oficiales de membresía por municipio o estado, se estima que operan alrededor de 20 congregaciones, agrupando a una comunidad aproximada de miles de miembros en toda la región.
Sin duda, el crecimiento del evangelicalismo y protestantismo en México es un fenómeno socio-religioso en constante expansión que ha reconfigurado el panorama demográfico del país en las últimas décadas. Según los datos oficiales del censo de población del INEGI, la población que se identifica como protestante o evangélica alcanzó el 11.2% del total nacional, consolidándose como la segunda fuerza religiosa de México, mientras el catolicismo experimenta un continuo descenso. Por su parte, el aumento de fieles evangélicos ha mantenido un ritmo acelerado desde mediados del siglo pasado, multiplicando su porcentaje de participación comunitaria en la sociedad mexicana.
Sin duda, la diversificación religiosa ha permitido que el liderazgo evangélico adquiera un rol más visible en el debate público y la esfera política mexicana. A través de frentes organizados,cada vez más influyen de manera activa en varios sectores, entre ellos programas de asistencia social dirigidos a sectores vulnerables de la población.
El templo de San Luis Potosí, un edificio de aproximadamente 860 metros cuadrados, de una sola planta, se está construyendo en un terreno de 1.56 hectáreas en el Fraccionamiento del Parque. Por supuesto, el centro se piensa establecer como sede para la ciudad, donde las congregaciones locales buscan organizar diversas actividades, desde servicios de adoración y discipulado hasta el evangelismo en las calles y campañas de impacto social en distintos barrios de la ciudad. Aparte, el templo servirá como punto central de organización para reforzar los esfuerzos continuos de evangelismo a gran escala en regiones como la Huasteca Potosina, donde el alcance incluye el trabajo con comunidades y grupos indígenas. Cada vez más, al parecer, el sector evangélico se mueve desde el margen de la sociedad mexicana, hacia su centro.