Fue, pues, la necesidad quien obligó a los hombres a ceder parte de su libertad propia en aras de contrarrestar lo que turbaba la tranquilidad pública y la inquietud de los ciudadanos, el fin, no es otro que impedir que se causen daños a los ciudadanos.
Cesare Beccaria
Para entender qué son los derechos humanos es indispensable conocer un poco de las teorías contractualistas, por eso, es que me encanta este epígrafe del conde de Beccaria, aunque ciertamente, hoy en día resulta el autor más asociado con la disciplina de la penología del derecho penal, que con el contractualismo clásico de Hobbes, Locke o Rousseau.
Lo cierto del caso, es que esta doctrina ilustra la relación de las personas con el Estado o Leviatán, ese monstruo necesario que las personas crean para que les garantice la protección a su integridad (por amenazas internas y externas), dentro de esta lógica entendemos que las personas vivían en un estado de libertades absolutas, y que fueron cediendo partes de ellas en aras de esa estabilidad; ciertamente, en México esta teoría está francamente en cuestionamiento, pues, el Estado no cumple con su función de seguridad pública, y encima, le gusta restringirnos nuestras libertades fundamentales, bonito negocio ¿Qué no?
Sin embargo, no es tan difícil entender esta paradoja de un Estado incompetente, inoperante y además corrupto, que no sólo, no nos da cuentas en materia de seguridad pública, sino, también le fascina molestar nuestras libertades fundamentales, pues, basta con entender dos cosas, la primera que los derechos humanos fueron reconocidos en nuestro país no hace ni 10 años.
La segunda, que vivimos durante todo el siglo XX en un régimen autoritario, cuyo eje central era el Estado, sirva de ejemplo, el viejo juicio penal, en donde se acusaba a una persona y el ofendido era la “sociedad” estatizada y representada por el gobierno, a este régimen poco le importaba quienes habrían sufrido la violencia, es decir, las víctimas.
Cuando comprendamos la anterior paradoja, empezáremos por entender lo injusto de culpar al nuevo sistema penal, garantista de derechos humanos, sobre todo, por jefes policiacos, fiscales, políticos etc. Pues, no es otra cosa que los coletazos del viejo autoritarismo a las “nuevas” reglas del juego.
En verdad, le era más fácil al Estado torturar a los sospechosos que investigar científicamente, o también, encarcelar sospechosos hasta en tanto jueces, fiscales o policías se dignaran a esclarecer los hechos, es decir, el costo lo teníamos nosotros, y ellos a los que les pagamos su sueldo se echaban la flojera, el resultado todos lo sabemos, colapsó el sistema penal.
Más bien, el problema está en que autoritaristas de corazón siguen en funciones de un gobierno que tiene nuevas reglas del juego, claro ejemplo de lo anterior es, lo que el Congreso local ha evidenciado con la ley aprobada que criminaliza a los conductores por testear o hablar por celular mientras conducen ¿Qué no existen otras alternativas para desalentar estas conductas? que ciertamente son un riesgo en la vialidad.
Mire usted amiga lectora amigo lector, la Suprema Corte acaba de validar las infracciones por foto multas en la conducción a exceso de velocidad, pero, se trata de sanciones administrativas no de echar a andar la justicia penal ¿van a distraer a fiscales o jueces? ellos encantados, así, justificarán sus sueldos y no con sancionar ejecuciones, masacres o desaparecidos. Van a colapsar de nuevo el sistema penal, no hay año que la CNDH no alerte que en los penales hay autogobierno de los presos, en razón de la sobrepoblación; aparte, de autoritarios desinformados.
Dice el autor de esta excesiva ley, el diputado J. Guadalupe Torres Sánchez que, esta propuesta no es recaudatoria, es decir, que no busca los “moches” del ciudadano a la policía, si en verdad nuestros políticos /as están tan preocupados como dicen estar ¿Por qué mejor no traslaparon el costo de la ley a nuestros Alcaldes?
Por ejemplo, antes de regalarnos su brillante ocurrencia del día, debieron obligar (y dotar con recursos) a los gobiernos municipales a una política pública que le diera la tecnología bluetooth a nuestros conductores para que no distrajeran sus manos del volante, si se da cuenta encima criminalizan la pobreza; que va, son perdidos en el espacio del México autoritario y corrupto.
Fueron la peor legislatura de ello no hay duda, los partidos políticos deberían preocuparse más por capacitar a sus candidatos, luego son diputados y por default creen que son expertos, ¿porque en lugar de estar fregándonos con sus ocurrencias? Se dedican a hacer su chamba que para eso se les paga y muy bien, por cierto, y se ponen a fiscalizar por actos de corrupción en alcaldes /as, poder ejecutivo, judicial, y en ellos mismos, todo lo contrario, resulta que por sus pifias las cuentas públicas del 2014, sin importar que haya robos, no va a haber responsables.
Estoy seguro que no es cayendo en la tentación de la regresión al México autoritario y corrupto como lograremos una sociedad más justa e igualitaria, sino, acabando con las simulaciones, con la corrupción y la impunidad, en verdad, la administración pública se encuentra envuelta en una inmoralidad insoportable a la gente, y, no hay de plano ni quien se escape, ahí está el Delegado Federal de Víctimas, Oscar Candelas Reyes que en lugar de proteger a las víctimas del delito y la violencia, mejor se dedica a defender a los sospechosos de asesinato.
Las y los espero con el gusto de siempre el próximo viernes.
carloshernandezyabogados@hotmail.com