Cuestiones sintomáticas

Con el inicio de la cuaresma, esperemos no empiece la cuarentena. Hasta el momento de escribir estas líneas había solo tres casos confirmados del coronavirus CoVid-19 en México, así como dos sospechosos ya aislados y una paranoia que va creciendo a la par de los memes. 

De las máscaras de carnaval de hace una semana pasamos a las antigripales o cubrebocas, que según los entendidos no sirven para mucho, a menos que uno sea el enfermo. Quizá sería más útil aquella que conocemos como «máscara de ave», cuyo nombre original era «del Dr. Peste», surgida en Venecia y en cuyo carnaval se popularizó; este año el carnaval de Venecia se suspendió precisamente debido a la «nueva peste». Son sorprendentes lo que llamamos coincidencias, aunque solo sean casualidades. En aquellos tiempos los médicos usaban esa máscara de largo pico rellena de productos aromáticos, además de usar guantes, gafas y una gabardina que llegaba hasta el suelo, atuendo que complementaban con una vara para alejar a los enfermos que se acercaban demasiado. ¿Para allá vamos?

Por lo que se sabe, aunque hay muchas versiones, el CoVid-19 provoca síntomas parecidos a los de una gripe intensa, se inició en China, se propaga de persona a persona, no hay vacuna hasta hoy y por lo mismo la letalidad podría ser alta entre pacientes mayores o con deficiencias en su sistema inmune, pero hasta ahora solo se han contagiado los que han viajado a China o han estado cerca de alguien que lo haya hecho. Nos encanta crear apocalipsis y los fines del mundo son todos los días.

Es más letal la influenza y sin embargo pocos acudimos a vacunarnos. Preferimos ahorrarnos un posible malestar de unos días que el riesgo de algo más dañino. Eso es lo malo, que en México no somos precisamente muy cuidadosos a la hora de sabe sobre cómo andamos de defensas. Atendernos o auscultarnos a los primeros síntomas no es lo nuestro, y lo dejamos todo para después. Si nos duele algo, aguantamos hasta que sobrepasamos con mucho nuestro «umbral de dolor». «Al ratito se me pasa» como mantra. Igual con la vista, con la dentadura, los dolores de cabeza o de estómago. 

Es cierto, nuestro sistema de salud pública en general siempre ha dejado mucho qué desear. En muchos consultorios antes para todo era aspirinas, hoy paracetamol. No son pocos los casos de esperas eternas, diagnósticos errados o falta de medicamentos. Pero también es cierto, y cuentan que por eso se propagó tanto el coronavirus en China, que nos encantan los remedios caseros, los tecitos, el hacernos los fuertes, y eso hace que esta, como muchas otras dolencias curables, lleguen a ser mortales.

Según los datos oficiales, las principales causas de muerte en México son problemas cardiacos, diabetes mellitus y tumores malignos. Todas tratables o al menos controlables. La mayor parte del presupuesto en salud se invierte en curaciones o paliativos, cuando debería ser en prevención y educación para la salud, pero nos encanta la mala vida, la adrenalina del YOLO.  Bien dicen que el machismo ha matado más personas que cualquier bicho.

No atendemos a los síntomas. Nos hace falta prestar más atención a esas señales que mandan el cuerpo y la mente. Deberíamos darnos tiempo para sentir bien esas advertencias de la señalética interna. No solo el dolor, sino los ‘antojos’ o ciertos presentimientos. Como con otras personas, a veces no sabemos ver las propias señales de peligro.

Todos los días circulan versiones en las redes virtuales sobre casos supuestos u ocultados de infección, sobre «mi amigo» o «mi hermano» doctores que saben de casos que «el gobierno quiere ocultar». Hay medios que en su irresponsabilidad replican los rumores. Lo del crucero MSC Meraviglia es terriblemente maravilloso: por un supuesto caso de coronavirus, no le permitieron atracar (qué bonita palabra) en varios puertos y finalmente en México le dieron permiso. Oficialmente fueron de influenza y no de coronavirus los casos que no permitían que los otros seis mil pasajeros tocaran tierra. ¿Qué hubiera pasado si nadie los recibe?

Muchos le están jugando a la paranoia, por convencimiento o por interés. Como en todo tema de los llamados «de coyuntura», políticos y poderosos se suben a la ola para llevar agua a su molino. De ahí la «conspiranoia» que a muchos nos ataca de vez en cuando.

De los memes racistas sobre chinos se ha pasado a los de la «valentía» o «inmunidad» mexicana, y mientras muchos ven con desconfianza o hasta quieren linchar a quien estornuda en la vía pública, aunque hay quienes siguen escupiendo en la calle, tirando sus chicles o soltando el humo en los escapes de sus coches y motos a todo lo que da su egolatría.

Ojo en quién o en qué creemos. Entre otros consejos, la Fundación Gabo para el Periodismo pide a los medios cotejar la información técnica, tomar en cuenta las preocupaciones de los diferentes sectores y advertir cuando es probabilidad o cuando algo está comprobado, así como traducir todo a lenguaje sencillo, sin caer en el «alarmismo»: 

«Traducirles a un lenguaje accesible al público la información técnica, de manera que les resulte comprensible […] es importante que el propio reportero esté seguro de que ha entendido plenamente la información que se posee. […] Además, es preciso un cuidado especial a la hora de utilizar los datos y las cifras. Una coma de más o un cero de menos pueden cambiar totalmente el significado de la información. En situaciones como estas, vale la pena cotejar varias veces toda la información antes de publicarla». 

Alimentarse bien, ir a consulta regularmente, tener un nivel adecuado de higiene personal y cuidar la de los lugares en que estamos o visitamos no debería ser solo ante ese nuevo peligro. Atender a los síntomas, conocer nuestro cuerpo y las reacciones de este ante lo interno y lo externo, las reacciones de los demás ante el propio, debería ser primordial, sin dejarnos llevar por el pánico, sin caer en la sobrerreacción o la hipocondría. La mesura es difícil, y miren que lo dice un libra.

Posdata: Hoy termina la preventa de Fuera de mí, eufemismos para ciertas locuras. Lléguenle a la página de la editorial El Diván Negro: https://es-la.facebook.com/DivanNegro/. Quedan unas horas para llevarse libro, playera y libreta por el mismo precio.

https://alexandroroque.blogspot.com

Correo: debajodelagua@gmail.com