Del confuso orden

Hoy todo continuará apacible en nuestro entorno; nada rompe la tranquilidad porque, según dicen nuestro gobernador, todo está en orden. Quizá a partir de las ocho se comente en las mesas cafeteras la manera en que el legislador Romero Calzada y su complicado psique, arremetieron desde tribuna contra el presidente municipal al que acusó de todo.

Luego, por ahí del medio día, nos enteraremos que posiblemente haya sido interpuesta alguna denuncia por enriquecimiento inexplicable, contra alguna autoridad, y quizá conoceremos las rabietas del algún diplomático –aprendiz de cuatro embajadas– enfurecido por la humillación que según su sentir, le infligió su partido al rechazarlo en su intento por alcanzar una senaduría.

No habrá más; lo previsto para esta semana ya ocurrió. Supimos de madruguetes, se confirma que los acuerdos en partidos son familiares, y continúan las interrogantes sobre el camino que tomará el PRD para la contienda por la alcaldía y el nombre del arma secreta del priísmo para obtener la diputación del séptimo distrito.

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El establecer y asumir roles sociales en determinado entorno será lo que decida el actuar de sus integrantes. Habrá, es cierto, sociedades que se caractericen por ir siempre en contra de aquello que les represente una afrenta a su modo de vida; otras por el contrario, aceptarán con toda calma lo que ocurra, suponiéndolo en muchas ocasiones resultante de algún dictado divino.

Los años de 1913, 1914, y 1915, resultaron decisivos para la ciudad de San Luis Potosí. Si bien, ya había concluido la primera década del siglo XX y andado bastante la segunda, podía considerarse que la sociedad potosina vivía aún en el siglo pasado.

El primero de enero de 1913 el luto cubrió la ciudad. Se supo de la muerte de José Encarnación Ipiña y de la Peña, el hacendado, el hombre de empresa que costeó parte de la estancia de Juárez en San Luis Potosí, y que de su peculio –también– pagó a Cándido Navarro y sus facciosos, la cantidad que requirieron por no saquear la ciudad. Un día de luto total decretó el comercio, para honrar la memoria del hombre que como gobernador interino, pretendió impulsar la primera ley de reparto agrario.

Aunque las noticias provenientes de la capital del país, traían información nada halagüeña, como el asesinato del presidente Madero y de su vicepresidente Pino Suárez, durante el mes de febrero, resultaba más alarmante la demolición del antiguo camposanto de la ciudad, allá en el rumbo del Montecillo, para tender sobre él las vías y construir lo que luego se conoció como casa redonda.

El fusilamiento del revolucionario huasteco, y compañero de Madero, Pedro Antonio de los Santos Rivera, allá en la lejana huasteca, tampoco alteró mayormente el transcurrir del tiempo en nuestra ciudad.

Los años siguientes de 1914 y 1915, aquellos que los vivieron de cerca difícilmente los olvidaron, hubo quienes –incluso– sin haberlos vivido, guardaban por herencia verbal, el peor recuerdo de ellos. Sucumbieron frente a distintos grupos revolucionarios, personajes pertenecientes a la antes intocable elite potosina.

En agosto de 1914, fueron asesinados en la lejana penitenciaría inmediata al santuario de Guadalupe, Javier Espinosa y Cuevas y Agustín Mayo Barrenechea. El primero empresario y hacendado, cuya familia era propietaria de las haciendas de Angostura y Peñasco; el segundo miembro de una connotada familia matehualense.

Ese mismo año, también fue fusilado el profesor Ángel Veral, y el mes de febrero de 1915, tocó turno al comerciante español Inocencio Narezo. Hace algunos años, Eduardo Martínez Benavente, bisnieto de este último, se refirió a aquellos, como los años que tuvimos miedo.

El joven Jesús Silva Herzog, testigo directo de los hechos, y unos de los candidatos al paredón, llama en su autobiografía a ese periodo la ronda de la muerte. Obsequioso en datos y de amena pluma, el abogado, periodista e historiador Primo Feliciano Velázquez, resumió en un preciso corolario el momento: Muertes, destierros, fieros males… No había por qué aplaudir a esa Revolución.

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Fueron esos acontecimientos a los que me acabo de referir, y algunos más, los que vinieron a modificar de tajo los patrones adoptados hasta ese momento por la sociedad potosina. Las muertes señaladas arriba, representaban por mucho, la simbólica caída y desintegración de una sociedad considerada una de las más verticales y conservadoras del país. Nunca, hasta ese momento, se supo lo que eran miedo y hambre.

Nada detuvo el vendaval, ni los hacendados, ni los empresarios, ni los aristócratas, ni los españoles, ni los educadores; nada se encontraba a salvo, el orden social se invertía, y todo lo que representara un obstáculo en aquellos violentos cambios, debía ser aniquilado.

Poco después, quizá a fines de la década de los treinta, la clase política emanada de la revolución, entro en tratos con la antigua aristocracia potosina, y los unos vieron la importancia de las alianzas y componendas con los otros. Era el inicio de un nuevo esquema social.

Ese esquema simbiótico es el que ha prohijado el sistema político potosino que ha imperado desde la década de los cuarenta, y salvo contadas excepciones, siempre ha encontrado la aceptación y sumisión de la sociedad, hasta degenerar –como en tiempos recientes lo hemos visto y sentido– en una sistema político parasitario.

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El aparente orden ya establecido dentro de algunos partidos políticos, esta semana que cierra fue alterado en algunos momentos con violencia. Las formas superaron al fondo y se comienzan a vislumbrar otros posibles resultados, al margen de los ya previstos.

El madruguete gallardista en la candidatura a la senaduría que en apariencia dejaba el camino puesto y pavimentado en la fórmula senatorial, a Josefina Salazar quien desde un bajo perfil tejió pacientemente alianzas e intrigas, acabó beneficiando a la hermana del candidato fuerte. Derechos de sangre que posicionan a los Gama como la familia fuerte del panismo potosino.

Y mientras unos se fortalecen, el priísmo parece que se debilita frente a la inseguridad de que su alianza con el PRD, no es necesariamente un hecho. No de manera gratuita se portan amparos y se dan a conocer una posible investigación del fisco federal sobre las cuentas del ayuntamiento capitalino. No de manera gratuita se dan a conocer notas, que inmediatamente retiran, sobre el rechazo del CEN del PAN a la candidatura de Xavier Nava.

Quizá esta misma debilidad lleva a las altas esferas a no saber cómo responder los cuestionamientos sobre tríos y amasiatos nocturnos; tardan en responder una semana y lo hacen dejando posibilidad al revire.