Del Grito al “no grito”

Los gritos que pegan los gobernantes siempre dan de qué hablar. El Grito (con mayúscula) es la ceremonia mexicana por excelencia, con su ceremonial ante el lábaro, el ondearlo en el balcón, tañer la campana, los vitores a “los héroes (y héroas) que nos dieron patria, las vendimias y la música en cada plaza de armas de municipios y estados.

Y siempre quedan anécdotas: de aquel “¡viva el erótico pueblo de México!” al “¡viva Josefa Ortiz de Pinedo!”. Este año las palmas se las llevó el presidente municipal de Elota, con su traje militar novohispano en negro con vivos blancos. Si no de políticos y “mandatarios”, se viralizó el “¡viva la Rosa de Guadalupe!” de un niño ataviado de Miguel Hidalgo y Costilla en una escuela de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.

La inclusión de héroes y heroismos varios entre los vivas a los independentistas es interesante. Además de Hidalgo, Morelos, Domínguez, Guerrero, Aldama y Jiménez.

Por ejemplo, la presidenta Claudia Scheinbaum incluyó en los “viva” que se dan como responso, como ya es costumbre, a varias mujeres: Leona Vicario, Gertrudis Bocanegra, Antonia Nava y Josefa Ortiz “la Corregidora”. Esta última fue mencionada como Josefa Ortiz Tellez-Girón, lo que ocasionó que cierto historiador de renombre declarara que eso a doña Josefa “no le hubiera gustado” y criticó el “anacronismo”. Según él, “durante el siglo XIX era común que las mujeres adoptaran el apellido de su esposo”. En redes varios usuarios se encargaron de mostrarle y mostrarnos que en los documentos de la época ella firmaba solo como “María Josefa Ortiz”. El anacronismo fue ponerle los apellidos del marido corregidor.

El gobernador de Oaxaca, Salomón Jara, además de las tradicionales gritó vivas a la presidenta Claudia Sheinbaum, a las personas migrantes, alos pueblos indígenas y afromexicanos, a la Cuarta Transformación y a la “Primavera Oaxaqueña”. El de Sonora, Alfonso Durazo, dio un viva por “la transformación nacional”. El gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, dio un viva por “las madres buscadoras”. Uno de los colectivos manifestó al día siguiente que ello “no representa un homenaje, ya que hay una diferencia jurídica y política entre reconocer una lucha y capitalizarla”.

“¡Viva la memoria de Carlos Manzo!», dijo su viuda y presidenta muncipal de Uruapan, Mich., Grecia Quiroz. Aunque hay varios detenidos por el asesinato de su esposo y antecesor en el cargo, la investigación no se ha cerrado.

Y del Grito pasamos al “no grito”. Y al “no corro” y “no empujo”. O sea el Simulacro Nacional de Sismo en conmemoración de los grandes sismos del 19 de septiembre de 1985, 2017 y 2022, aunque el primero fue el más destructivo y desde entonces mucho cambió en construcción y prevención.

La alarma sísmica sonó en 23 mil altavoces y en todos los teléfonos celulares al mediodía. Por caer en sábado, muchas oficinas estaban vacías, pero en las que estaban en activo se vio buena participación. A mí me tocó en el Centro de las Artes de San Luis y, después del “sustito”, salimos todos al patio central. Más vale prevenir, dicen, y dicen bien. 

La cifra oficial es que más de 33 millones de personas participamos en el simulacro. El tono hizo pegar un grito (con minúscula) a más de uno, y lanzar más que vivas algún CHTM. Doña Ángeles Mastretta escribió en X (exTwitter) otro de sus inmortales mensajes: «Qué estupidez es recordar los temblores de manera tan violenta. “Alerta presidencial”. Y todo el mundo con un nudo en el estómago recordando que si las cosas están mal, podrían estar peor. Porque, damas y caballeros, recuerden: aquí tiembla.»

Por no dejar de comentarlo: está bien el encaje pero no tan ancho. Las burlas y críticas contra el compositor Alex Syntek por su dislate en un concierto por el Día de la Independencia ya son mucho. Mucho grito y sombrerazo. Luego será otro, otra. Los odios y carrilla en las redes suelen llegar al extremo y en México siempre andamos en busca de “masiosares”. El gusto por el circo romano ha cambiado de lugar, de época, pero si hay destrucción muchos lo disfrutan con eso que se llama morbo.

Se dice que don Miguel Hidalgo gritó aquella noche una arenga por Fernando VII. Sí, según Lucas Alamán. Recordemos que el término “independencia” no tenía las acepciones actuales. Según Juan Aldama, el grito fue: “¡Hijos, ayúdenme a defender a la patria! ¡Se acabó la opresión, se acabaron los tributos!”.

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