“Han quedado pendientes reformas medulares que resultan indispensables para la consolidación del sistema, entre ellas, el desarrollo de protocolos sustantivos de aplicación nacional para la investigación criminal, la incorporación de nuevos sujetos procesales que contribuyan a una mejor valoración probatoria de los hechos delictivos y, de manera fundamental, el fortalecimiento de las instituciones de seguridad y justicia mediante una mayor especialización de sus funciones”.
Ma. De los Ángeles Fromow
Hace ya diez años que aparentemente salimos de un sistema penal tradicional que era ineficaz, injusto y altamente corruptible; y digo aparentemente porque aún persisten formas y factores negativos que están haciendo ineficiente el sistema penal acusatorio actual. Es preciso e inaplazable una actualización a nivel nacional, un diagnóstico real de cómo anda el recién “bebe penal” acusatorio-adversarial, ya camina o todavía gatea.
Me detengo en un solo tema, aunque todas las etapas del sistema penal acusatorio mexicano tienen sus asegunes, la Etapa de Investigación. Se decía y con razón en el año 2007, la ineficiencia de la -Averiguación Previa- en la investigación, y las razones eran principalmente la falta de entrenamiento, de capacitación para la investigación de un delito y sobre todo de la profesionalización en la investigación y la corrupción. “Y es que antes la regla era que los delitos no se investigaban, se fabricaban”.
¿El problema?, bueno, uno de tantos. En México les dieron a las fiscalías todo el poder para investigar delitos constitucionalmente, eso es “power”, no cacahuates. Y las policías, todas, de todos los colores y sabores, nomas como los chinitos “milando”, ya que la policía mexicana solo actúa bajo la conducción y mando del misterio público. La puerta de cantina o giratoria no esta en el poder judicial, bueno tantito, esta en las fiscalías, ahí se -investiga-, se hacen y deshacen delitos, se registran, se clasifican, se reclasifican a voluntad con criterios y mandatos blandengues.
En otros países con niveles bajos de impunidad delictiva, las policías juegan un rol estratégico, son los primeros en la escena del delito, son primeros respondientes reales, no solamente llegan y se cruzan de brazos, aparte, reciben denuncias de la ciudadanía, investigan y dan seguimiento a las víctimas. Luego los fiscales revisan la investigación de la policía y arman el caso para el litigio penal y el juez simplemente decide si la persona acusada es inocente o culpable.
TAPANCO: Acá, las policías solo son primeros respondientes (se encargará de contactar e informar a la unidad de investigación y las instituciones de procuración de justicia pertinentes tan pronto como sea posible); y los fiscales mexicanos reciben la denuncia, conducen la “investigación” en su inicio, la despliega y ordena a la policía realice actos de investigación (por cierto, a nivel nacional menos de cinco mil unidades administrativas y/o agencias del ministerio público federales y estatales); coordina a las policías y a los servicios periciales, resuelve respecto al ejercicio de la acción penal, ordena diligencias, tiene que dar seguimiento a las víctimas y finalmente, armar el caso para el litigio penal para tratar de demostrar, o no, la existencia del delito y la responsabilidad de quien lo cometió en su comisión.
X @franciscosoni