“El crepúsculo de la desaparición
lo baña todo con la magia
de la nostalgia”.
Milan Kundera.
-La insoportable levedad del ser-.
Una de los recuerdos más intensos y angustiantes que tengo de niño, es cuando mi abuela me platicaba en las tardes noches de los aparecidos. De “gente” que se les aparece a los vivos, gente muerta, decía mi abuela que no todos los podían ver, pero que ahí estaban, mirándote. Y pues, más temprano que tarde, al irme a la cama, según yo, empezaba a ver a aparecidos también. Los veía al lado de la puerta, cerca de la ventana, en la cocina, en el baño, en los patios y hasta trepados en los árboles.
Mi abuelo pragmático como era le decía a mi abuela, -Ya deja de contarle de aparecidos al crío, que va a terminar viéndolos también por todos lados-. Con el paso de los años, deje de verlos, o tal vez nunca los vi, y simplemente creía verlos, los aparecidos desaparecieron de mi vida.
Actualmente me he olvidado por completo de los aparecidos, pero ahora me causan una angustia, los desaparecidos. Casi 100 mil personas que no se sabe dónde están, ni que les pasó. En México tenemos personas desaparecidas y no localizadas, lo que Usted estimado lector diferencie de ambas expresiones.
¿Desde cuándo se empezó con el fenómeno de los desaparecidos? Pues, a partir del 2006 y ha aumentado progresivamente, de contar con una tasa de 0.29 desapariciones, hasta llegar al 2013 con una tasa de 12 desapariciones por 100 mil habitantes. Expertos coinciden que siempre ha habido desaparecidos, pero hasta que se llevó un registro formal se pudo conocer la dimensión del fenómeno, pero en algo coinciden, a mayor incremento de la violencia homicida de grupos criminales entre sí y el Estado contra grupos criminales, mayores desapariciones.
Madres que esperan a sus hijos, esposas que buscan a sus maridos, hermanos que buscan a sus hermanas, familias enteras que al día de hoy llevan en sus corazones la incertidumbre de no saber qué pasó con sus seres queridos. La esperanza y el corazón los mueve a pensar que están con vida en algún lugar, pero la realidad les clava la espina de la duda y penetran en sus mentes imágenes de tumbas en el desierto, torsos humanos en bolsas negras de basura enterradas y de pedazos de huesos calcinados en algún riachuelo o mar.
Sin avances tecnológicos y científicos en materia forense, sin una cruzada de búsqueda nacional de identificación humana que fortalezca las facultades de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), las comisiones locales y del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas (SNBP), y Peritos especializados que permita llevar a cabo diligencias de exhumación de cuerpos, se ve difícil que el fenómeno de las desapariciones disminuya.
TAPANCO:
Están en algún sitio / concertados
desconcertados / sordos
buscándose / buscándonos
bloqueados por los signos y las dudas
contemplando las verjas de las plazas
los timbres de las puertas / las viejas azoteas
ordenando sus sueños sus olvidos
quizá convalecientes de su muerte privada.
Mario Benedetti.
Francisco.soni@uaslp.mx
Twitter: @franciscosoni