Descontrol de Confianza

“El concepto de confianza se refiere en esencia a percepciones y valoraciones subjetivas que reducen la complejidad en el contexto de las relaciones humanas, de manera que ofrece-genera seguridad y expectativas”.  

Niklas Luhmann.   

Salvo algunas excepciones (la anormalidad rompe la norma), para ser un político en México hay que ser bandido o medio bandido. 

Recuerde Usted un político mexicano en los últimos treinta años, honrado, profesional, coherente, con vocación de servicio con rectitud y firmeza de carácter. Que haya vivido en la justa medianía, evitando el derroche y la corrupción, que no se haya enriquecido en el ejercicio del poder, que su vida haya sido con decoro y modestia, o sea, una austeridad republicana como dijo Don Benito Juárez. Difícil ¿no?

Por otro lado, hace cinco años escribía en este mismo espacio el nivel de psicopatía de los políticos a raíz de los estudios del Dr. Kevin Dutton de la Universidad de Oxford que explora sus rasgos psicopáticos: Un sentido elevado de la propia valía –estratosférica autoestima narcisista-; Capacidad de persuasión; Encanto superficial, Intrepidez; Falta de remordimiento; Manipulación; Amoralidad – a los políticos les importa un comino lo que sus conciudadanos piensen de ellos-; Crueldad; Impulsividad; Búsqueda de emociones y Falsedad con alta capacidad de manipular y explotar a los demás –maquiavelismo-.

Aparte, no hay marco jurídico legal para someter a quienes aspiren a cargos de elección popular a exámenes de control de confianza. Se ha demostrado una y otra vez, que no existe actualmente un proceso de evaluación integral que permita saber a ciencia cierta a futuro qué policía, ministerio público, perito o custodio, que pueda identificar riesgos institucionales una vez en el ejercicio de la función respectiva.

El propio sistema altamente corrupto de las instituciones de seguridad y justicia facilita la inobservancia de los principios de actuación constitucionales: Legalidad, objetividad, eficiencia, profesionalismo y honradez, ni se diga de la perspectiva de género o el respeto a los derechos humanos.

Ninguna fase de los procesos de evaluación, per se: psicológica, médica, poligráfica, toxicológica e investigación socioeconómica pueden identificar riesgos a futuro. El ser humano es una unidad bio-psico-social compleja en sus conductas y hechos difíciles de advertir y vaticinar. 

Los políticos en México son considerados para efectos prácticos en el rubro de la seguridad pública como, “Agentes de Alto Riesgo”, por su relación político-criminal-gobernanza. Imagine estimado lector un Gobernador o un Alcalde con más menos seis mil policías, ministerios públicos, peritos, a su “servicio” y al mando discrecional.

TAPANCO: habría que saber que piensa el Centro Nacional de Certificación de las ocurrencias de hacer evaluaciones de control de confianza a los candidatos a puestos de elección popular y que dirá la Comisión Permanente de Certificación y Acreditación del Consejo Nacional de Seguridad Pública. 

Dato: En una Zona Militar de un Estado de la republica mexicana, en la que se llevaban a cabo reuniones de seguridad, las daban por terminadas y esperaban a que se fueran el Alcalde y a veces el Gobernador para luego tratar asuntos de inseguridad y crimen organizado. De ese tamaño el tema con los políticos.  

X @franciscosoni