Es creencia generalizada, válida, el asociar el desfile militar del 16 de septiembre con la fecha de inicio del movimiento armado que culminó en la independencia de México. La conmemoración de la fecha, se celebra desde la segunda década del siglo XIX, por iniciativa de José María Morelos, quien en el artículo 23 de los Sentimientos de la Nación, plasmó: Que igualmente se solemnice el día 16 de septiembre de todos los años, como el día aniversario en que se levantó la voz de la Independencia y nuestra santa Libertad comenzó, pues en ese día fue en el que se desplegaron los labios de la Nación para reclamar sus derechos con espada en mano para ser oída; recordando siempre el mérito del grande héroe, el señor Dn. Miguel Hidalgo y su compañero Dn. Ignacio Allende.”
El texto se trasladó de manera casi íntegra a la Constitución de Apatzingán y, con posterioridad, los congresos de 1822 y 1824, lo ratificaron en las constituciones de ellos emanadas. Guadalupe Victoria, primer presidente de México, fue quien le otorgó la solemnidad que ameritaba.
El día 16 en su calidad de presidente de la República, recibía a los cuerpos civiles, diplomáticos acreditados en el país, al cabildo catedralicio y a las demás instituciones religiosas; venía luego un desfile, y por la tarde se realizaba una romería en la Alameda. El día 17, a decir del cronista Luis González y Obregón, en su México Viejo, tenía lugar una misa en la Colegiata de Guadalupe, por las almas y recuerdo de los héroes.
La festividad evolucionó durante aquel siglo, omitiéndose por razones obvias en 1847, cuando la bandera estadounidense ondeaba sobre la plaza mayor de la Ciudad de México; se habían ocupado edificios públicos, conventos y cuarteles. Santa Anna había renunciado a la presidencia.
La separación del estado y la iglesia, luego de la reforma liberal de 1857, canceló las misas por los héroes y las procesiones religiosas, otorgándosele un carácter enteramente civil. Luego, durante el imperio de Maximiliano se pretendió, por su voluntad, continuar e incrementar la solemnidad del festejo patrio. Debemos al emperador la proliferación elaboración de los primeros “retratos oficiales” de Miguel Hidalgo.
Con la restauración de la república, el estado laico y masón, volvió a los festejos enteramente cívicos.
Fue durante el gobierno de Porfirio Díaz, en medio de la efervescencia generada por el centenario del inicio de la independencia, cuando los festejos septembrinos alcanzan su máximo apogeo. Por primera vez, y casi en empate con el santo del presidente, se realizó un fastuoso desfile en el que participaron 5,000 soldados con uniformes de gala.
La Revolución interrumpió los festejos en forma y fue hasta 1917, durante el gobierno de Carranza, cuando se reestablecen los desfiles, añadiendo los vuelos aéreos. Cuatro años después, empatando los festejos con el centenario de la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, Álvaro Obregón determina su celebración en el campo militar de Balbuena, lugar en que se continúan hasta 1934, ya que para 1935 el presidente Cárdenas ordena restablecerlos el día 16.
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En los estados los festejos, a semejanza con la capital de la República, se celebraban con desfiles militares que recorrían la plaza principal, denominadas por lo común De Armas, ante el gobernador del estado que señorial presidía desde el balcón, en que la noche anterior había pronunciado el tradicional grito.
Así las cosas, pareciera que todo aquel que desee infundir miedo u obtener algo de nuestro de por sí ausente gobernador, no tiene otra cosa que hacer, más que plantarse fuera de palacio de gobierno en las proximidades de las fiestas patrias (a ver qué ocurre en noviembre), y el doctor Carreras dirá que sí a todo lo que le pidan.
Ocurrió, todos lo podrán ver, que de una manera por demás lastimosa, claudicó ante las exigencias del sindicato oficial. ¿Cuánto costará a las finanzas públicas? Pero la cosa no queda ahí, más interesante sería saber, qué le conoce el sindicato a gobierno, para que acabe convenciendo. ¿Cuantas basificaciones habrán otorgado a recomendados?
Ya lo he dicho, las cosas acá están como la Reforma Agraria, ni vuelta a amasar; si no pregúntenle al licenciado Enrique Galindo Ceballos, ex comisionado de la Policía Federal Preventiva, quién regentea el portal de noticias Quadratín en San Luis Potosí, y de quién se dice, montó una escena fílmica para dicho portal, en el que se falseó el rescate de la niña plagiada en Río Verde. No aprendió de producciones García Luna.
Pensemos que el sobreactuado rescate ocurrió como se ha señalado, y fueron los elementos la PFP quienes localizaron a la menor; vale entonces la pena cuestionar el cómo llegó a manos de esta agencia de noticias el video. ¿Por qué no llegó a otros medios de comunicación? Tráfico de influencias le llamaríamos; insisto, suponiendo que así fue.
Entre los que no escarmientan tampoco, está el todavía alcalde y su flamante Cabildo, quienes autorizaron al vapor la modificación del uso de suelo de un terreno de su propiedad, en la reserva ecológica de la presa San José. Pareciera que pasan por alto que el que viene no va a ser nada indulgente; no con ellos.
Quien ya enseño los colmillos fue el senador morenista Primo Doté, que sin mayor empacho solapó el sainete montado por los propios senadores morenistas, para que Manuel Velasco pudiera tomar licencia como senador y volver a la gubernatura de Chiapas. Lo siento por los muchos que pensamos que las cosas iban a ser diferentes.
Tan no son diferentes que detrás de la diputada Paola Arreola Nieto, se encuentra su papi el ex dirigente priísta Jorge Arreola Martínez, quien le resuelve todos los problemas de alianzas y operación política. Lo que es ser milenial y no tener capacidad para conjugar tres verbos en presente simple. Así han de estar los demás.
En otro tipo de incapacidad que seguro es mental, se encuentran los diputados (que tampoco tienen remedio) Desfassiux y Romero, que ayer mostraron en el salón de sesiones del Congreso el más alto nivel de sociedad, al confrontarse a mentadas de madre con manifestantes que les increpaban. Vaya cuadro desalentador: por allá un incapacitado permanente (digo, porque siempre anda ausente) y por acá unos desquiciados, que seguro mañana ofrecerán disculpas con lágrimas y cara de contritos.
Vaya desfile de ejemplares…
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Tan es evidente la ausencia de poderes en San Luis, que fue la CONAGUA en un nivel de ruindad inverosímil, la que buscando dar salida pronta al conflicto legal existente en torno a la presa La Maroma, se dedica a publicar desplegados difamatorios firmados por ejidatarios, contra académicos especializados en el tema hídrico y en la defensa de los derechos humanos. Va nuestra solidaridad a los doctores Francisco Peña, del Colegio de San Luis, y Guillermo Luévano, de la Clínica de Litigio Estratégico en Derechos Humanos, de la UASLP.
Dicen los que saben, y los que no, repiten, que hoy es sábado social; disfrútenlo pero no se excedan, al fin ya vienen las fiestas.