Desigualdad Ambiental

Toda la semana busqué noticias ambientales que nos entusiasmaran y motivaran a seguir adelante en nuestra de cambiar la situación que estamos viviendo, en medio de una grave emergencia climática, pero desafortunadamente no encontré algo que nos produjera ventura, y por el contrario, abunda la información respecto de varios conflictos que nos debe de preocupar, ya que el crisis ecológica, no es algo que ocurra en lugares lejanos, sino que aquí en San Luis Potosí, lo estamos enfrentándonos día a día, sin que el gobierno y la ciudadanía, realicen acciones efectivas.

Lo peor que leí, es que en el 2021, en un estudio realizado por un grupo de más de 100 investigadores de todo el mundo, se reveló en cifras algo que todos sabemos: en 30 años de globalización del comercio y las finanzas, se ha ampliado la brecha entre ricos y pobres. El “Informe sobre la Desigualdad en el Mundo” es consultable en: https://wid.world/.

Los últimos 30 años de globalización, que se generaron con el objetivo de hacer crecer la economía, y de un “desarrollo” mal entendido, se produjeron a costa de una catástrofe ambiental que pone en peligro la vida. 

Se indica ahí que no sólo implica una desigualdad económica presente nunca vista en muchas décadas, sino la propia habitabilidad del planeta para las futuras generaciones.

Porque si ponemos la lupa en cualquier cuestión ambiental, observamos el triste balance de los últimos 30-50 años:

1.- La pérdida del 68% de las poblaciones de animales salvajes;

2.- La pérdida del 50% de la vida marina;

3.- Estamos en curso de la Sexta Extinción Masiva del planeta Tierra; 

4.- Una pérdida alarmante de suelos fértiles, que son la fuente de toda la vida en la tierra;

5.- Una contaminación plástica que alcanza niveles récord y que ya afectan a la reproducción humana y la salud humana;

6.- Una contaminación del aire que mata millones de personas anualmente; 

En estos 30 años de globalización y profundización de la desigualdad, coincidieron también con la aceleración de la contaminación atmosférica con gases de efecto invernadero (la mitad de las emisiones las pusimos en la atmósfera en los últimos 30 años) que hace que estemos entrando en un nuevo régimen climático, muy diferente del que nos hizo prosperar como sapiens. 

Los niveles de CO2 son los mayores en 3 ó 4 millones de años, cuando el planeta tenía temperaturas de 3 a 4°C más altas y los niveles del mar eran 20 metros más altos, pero hay estudios que ya indican que se aproximan a ser los mayores en 15 millones de años.

La temperatura del planeta, después de milenios de estabilidad, ha aumentado en promedio ya + 1.2°C. Pero se dirige, según la mejor estimación del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) para el 2100, como el peor escenario de emisiones que es el que llevamos actualmente, a más 4.4°C. 

Hay predicciones más “optimistas”: unos “catastróficos + 2.7ºC” para 2100 si los países cumplieran por primera vez con sus compromisos climáticos y si no se produjeran puntos de inflexión. 

Para que tengamos una referencia con sólo una reducción de temperatura de 4ºC, el planeta estaba en la Edad de Hielo, con mares 120 metros más bajos.

Y no podemos dejar de decir que los más ricos son desproporcionalmente responsable de las emisiones:

El 1% por ciento más rico produjo el 15% de las emisiones, más del doble que la mitad más pobre de la humanidad (7%).

El aumento total de las emisiones del 1% más rico fue 3 veces mayor que el aumento total de las emisiones de la mitad más pobre de la población.

El 10% más rico (aproximadamente 630 millones de personas) produjo más de la mitad (52%) de las emisiones de dióxido de carbono. 

Es decir, la locura de querer hacer crecer la economía y la ilusión del progreso ilimitado en un planeta finito, no sólo no produjo ningún “efecto derrame” en las poblaciones más pobres, sino que lo único que han logrado es seguir haciendo más ricos a los muy muy ricos y nos está llevando a un colapso de la vida en la Tierra.

En resumen, estamos destruyendo el planeta para que los ricos sean cada vez más ricos.

Por cierto, estamos en emergencia climática, y otro tema de mortificación por inacción, es que al día de hoy han pasado 145 días y desconocemos la agenda verde que el gobierno estatal nos ofreció.

Delírium trémens.- Mi solidaridad con todos los periodistas que en las últimas semanas han recibido un feroz ataque del presidente Andrés Manuel López Obrador, propio de un dictador que anhela destruir la libertad de prensa en el país. La lealtad ciega no debe existir en una democracia, por el contrario, debe propiciarse el ejercicio de la libertad de expresión, de critica o de discrepar de la opinión de un tercero, en un marco de respeto mutuo.

José Saramago decía que “el disentimiento es la esencia del pluralismo, que sabemos es el máximo valor del entendimiento democrático moderno. Si el medio democrático no es capaz de garantizar el derecho al libre pensamiento; a expresar las ideas y a publicarlas; a tener convicciones religiosas y el equivalente a no pertenecer a religión alguna, el disenso es tan importante como el consenso, de no comprenderlo así, serviría de poco la solución democrática. La tolerancia, complemento del pluralismo, está fincada en el derecho a disentir sin consecuencias.”

Tenemos un presidente destructor, cuando nos urge edificar una nación.

@luisglozano