Después de mañana

Cierra esta semana y San Luis Potosí vuelve a ser nota en la prensa nacional; por diferentes medios de información impresos, electrónicos, y redes sociales, se hizo del conocimiento general la manera en que se conducen los diputados que integran la actual legislatura.

Era evidente y notorio desde un inicio, entregamos nuestra representación a una caterva de delincuentes y trastornados; ya lo sabíamos de tiempo atrás, desde luego, pero una cosa es saberlo en casa y otra que se haga del conocimiento general. No quedó ningún partido político limpio, resultaron ser unos auténticos golfos que lo único que buscaban era enriquecerse a costa del Congreso, y por ende, de la ciudadanía.

Habrá quienes digan que ya se les pasará la factura en las urnas, el problema es que siempre la legislatura entrante, supera a la saliente –y no en calidad ascendente–; bástenos ver las caras de algunos de ellos. Lombroso estaría feliz ante el muestrario; vamos ni un circo ruso tendría tal muestrario de especímenes.

Dentro del mismo panorama ignominioso que se hace del conocimiento en el ámbito nacional, nuestro estado aporta cifras a la estadística de la violencia física dirigida contra candidatos y activistas de diversos partidos. Por fortuna tales noticias deben ser falsas, según nuestras autoridades aquí no pasa nada, y si pasa… bueno, en todos lados pasa; ningún lugar es perfecto.

* * *

Pero no todo es vergonzoso, en su discurso de cierre de campaña Andrés Manuel López Obrador, mencionó a una cauda de escritores e intelectuales vinculados con la izquierda mexicana, así como a varios luchadores sociales entre ellos a Salvador Nava.

A propósito de Andrés Manuel y Salvador Nava; allá por 2006, en alguna plática sostenida con doña Martha Cossío Méndez, ella refería que Chavo Nava después de que conoció a López Obrador, comentó que tenía madera para llegar a presidente de la República.

La mención de Nava debería de alegrarnos, al menos mencionó a un hombre digno, entre tanta indignidad que por acá se produce, y lo que es peor, no genera indignación.

Quizá esta ausencia de indignación deriva de lo que refería la semana pasada: en estas latitudes cada quién cuida sus intereses sin mirar los del semejante; bueno, si es que algo –aparte de las discolerías potosinas– nos asemeja. Únicos e irrepetibles, sí, pero con el sello de la casa: la potosineidad.

Esto, he tratado de explicarlo desde otros parámetros, pero nadie me hace caso y todos se ríen; insisto en que –al menos desde marzo de 1892– cinco generaciones estuvimos expuestos a las mefíticas emanaciones de la ASARCO; y si no estamos demente, al menos si experimentamos ciertos trastornos de personalidad.

Ahora, en el caso de nuestros políticos no podemos hablar de trastornos menores, estamos frente a auténticos evadidos del, o al menos candidatos al, infame manicomio de La Castañeda; bueno, otros –como ésos que nos ponen en vergüenza nacional– más parecieran evadidos de una cuerda a las Islas Marías.

* * *

La cosa es que, a propósito de trastornos y locuras, estas elecciones nos han vuelto a evidenciar; ya ni las propuestas –que en otros tiempos hubieran sido acatados al nivel de ley mosaica– del connotado y notorio notario número uno, quisimos y quisieron –los candidatos– escuchar. La cosa era fácil N declinaba por S, o S lo hacía por N, la cosa era sumar para desterrar a G; desafortunadamente el asunto de egos y partidos no es muy sencillo de sortear.

Era, de cualquier manera, mezclar lo inmezclable, panismo con morenismo, y aunque con cierta característica común que los identificaba (dicen que el navismo), imaginen ustedes el Frankenstein que se hubiera obtenido.

Quizá me equivoque, pero al parecer una cosa es cierta, aunque Xavier Nava en la plaza de Fundadores fue declarado como el próximo presidente municipal, no creo que lo logre. El voto que podía ser dirigido desde alguna alianza, buscando vencer a Gallardo, no se dará; entonces, mientras a nivel nacional unos piensan en participar con el voto útil a favor de Anaya, buscando restar fuerza a Andrés Manuel, por acá unos lo verterán a favor del PAN y otros a favor de Morena. Agreguemos los que generará el PRI, porque todavía cuenta, pero serán los menos.

En la ciudad de San Luis Potosí la batalla no será por la presidencia de la República, creo que la mayoría de mis coterráneos votarán por el PAN; es el distintivo de la currada potosina. La verdadera confrontación será la alcaldía; aunque ni tanto, así como van las cosas, y aunque ya se ve bastante cansado, mal humorado y medio desquiciado –por los referidos humos de la minera– lo más probable es que don Ricardo haga doblete.

* * *

Las campañas cerraron el miércoles, ya se atacaron hasta con la bacinilla, los intercambios verbales estuvieron a la orden del día, y hasta los plomazos se desataron; la guerra en redes sociales no fue la excepción, botargas y sicarios de opinión al servicio de cualquier partido.

Interesante y necesaria será la labor de conciliación entre aquellos que se injuriaron; nada nuevo, cada tres o seis años ocurre lo mismo. Días después aparecen juntos como Pili y Mili, degustando gollerías en cualquier comelitón cucoso; sus rostros de decencia e inocencia, seguro serán el distintivo de alguna de las dos revistas de sociales que nos presentan como gente bonita, aunque no sé si buena.

Pero no adelantemos, todavía faltan los dimes y diretes del día después de mañana; últimas ofensas, impugnaciones y respuestas; los estertores de la derrota. Lo que en otro tiempo fue propio del PRI, hoy lo será del PRD.

* * *

Alguien debería decirle al maestro en arquitectura Manuel Fermín Villar Rubio, rector de la UASLP, que talar una añosa, frondosa y hermosa jacaranda del patio del Edificio Central, para que se aprecie una escultura de complicada interpretación estética, es no sólo un crimen sino también una estupidez mayor. Se dirá desde luego –como lo dijo la artífice del ecocidio– que la añosa jacaranda estaba infestada por una plaga, pero resulta curioso que las otras que existen en el mismo patio gocen de cabal salud. ¡Que escasez maternal!

* * *

Desde ayer estoy de tránsito en la Ciudad de México, ejerceré mi derecho al voto en una casilla especial; sólo podré participar en la elección de presidente de la República. Dejo a ustedes la responsabilidad de elegir alcalde y diputados; ya el lunes veremos quien repartirá agua y tortillas los siguientes tres años.