Amo a Guadalajara, una de las ciudades donde late más fuerte el corazón de México. Ahí pasé mi luna de miel con la amada eterna. Un año después regresé. Entonces sí salí a la calle y pude conocer las incontables bellezas de la capital tapatía. Hoy se celebra en Guadalajara el Día del Tejuino. Es una bebida tradicional hecha a base de maíz fermentado y piloncillo. Refrescante manjar, se bebe también en Colima. De ahí era Chema el Tejuinero, a quien evoco siempre que se ofrece. Anunciaba su mercancía haciendo sonar un sonoroso pito. En cierta ocasión Griselda Álvarez, la gobernadora colimense, le dijo a Chema que en Guadalajara había un vendedor de tejuino que afirmaba ser el auténtico Chema el Tejuinero. Respondió él: “Dígale que le enseñe el pito”. Gran aficionado a la fiesta brava era Chema. En cierta ocasión actuó en Colima el rejoneador español Pablo Hermoso de Mendoza. El toro que le tocó se mostraba receloso. Me hizo recordar al que alguna vez hubo de torear el Espartero. El marrajo, perteneciente a la ganadería propiedad de un cura, no embestía. El diestro se le acercaba temerariamente, presentándole el cuerpo a centímetros de los pitones, y lo invitaba: “Anda, torito, toma tripita”. Por fin, desesperado, lo increpó: “¡Embiste, presbítero!”. Cuando lo estoqueó no doblaba el toro ni con la estocada ni con los repetidos descabellos. El público empezó a silbar. “Échate ya, torito -le rogó el Espartero-. Mira que tengo familia qué mantener”. El toro que Pablo Hermoso iba a lidiar en Colima tampoco embestía. El caballo del rejoneador se mostraba igualmente remiso; no iba hacia el burel. Gritó Chema el Tejuinero: “¡Éntrale, paisano!”. El aficionado que estaba atrás se molestó. Le dijo a Chema: “Muy español has de ser, cabrón”. “Pendejo -le ripostó el Tejuinero-. Le estoy diciendo al toro”. Yo conocí el tejuino gracias a Roberto Herrera, saltillense avecinado en Guadalajara, gran banquero e inolvidable amigo. Fue él quien me dio a probar esa riquísima bebida en un carrito callejero. Tengo en esa ciudad afectos de alma muy queridos y siempre recordados. Deseo que el Día del Tejuino sirva para preservar y mantener viva una de las más preciadas tradiciones tapatías. Y a otra cosa… Corito les contó a sus amigos su experiencia como nuevo socio del club nudista. “Hay ahí chicas preciosas. El primer día fui el más duro. Digo, fue el más duro”... No tienen fin las desventuras conyugales de don Cucoldo. Su esposa, lo diré caritativamente, a nadie le niega un vaso de agua. La otra noche el pobre señor la sorprendió en el lecho conyugal en trance notoriamente erótico y pasional con un desconocido. Molesto con razón don Cucoldo le preguntó, furioso, al individuo: “¿Quién es usted?”. La señora se volvió hacia el sujeto y le dijo: “La pregunta de mi marido es procedente. De veras: ¿quién eres?”... “La fiesta a la que fui anoche estivo muy aburrida” -le comentó en el desayuno el marido a su mujer. Acotó ella: “Y sin embargo regresaste muy tarde a la casa”. Explicó el tipo: “Es que no hallaba mi ropa”... Una morena de esculturales formas se mudó al departamento 14 del edificio. Don Cirulo, quien con su esposa era ocupante del 18, le dijo a su mujer que iba a darle la bienvenida a la nueva vecina, y a ponerse a sus órdenes. Media hora pasó; 45 minutos transcurrieron, y el señor no regresaba. Su esposa llamó a la puerta de la vecina. Abrió ella. Estaba cubierta sólo por un vaporoso negligé que, se veía a las claras, se había puesto apresuradamente. La atufada señora le dijo a la mujer: “Mi marido se está tardando mucho”. Replicó la guapa fémina: “Y con estas interrupciones se va a tardar todavía más”. FIN.
HISTORIAS DE LA CREACIÓN DEL MUNDO
El Señor estaba de buen humor.
Hizo al cisne.
El Señor estaba de mal humor.
Hizo al zopilote.
El Señor estaba de buen humor.
Hizo a la gacela.
El Señor estaba de mal humor.
Hizo al rinoceronte.
El Señor estaba de buen humor.
Hizo a la mujer.
El Señor estaba de mal humor.
Hizo al hombre.
¡Hasta mañana!…
MANGANITAS
Por AFA.
“. Sólo el pueblo gobierna en México, dice la Presidenta.”.
En su frase hay un error
que advertirá quien la lea.
(A menos que el pueblo sea
el tal López Obrador).