Discurso de bolsillo

Hace unos meses compartí en este espacio un conjunto de reflexiones a propósito de la construcción del sentido de nación en nuestro país. Ya sabe, esa religión secular que es inducida a muchas(os) mexicanas(os) para generar un sentido de identidad colectiva y pertenencia a la demarcación nacional donde nos tocó vivir. En este tiempo advertía que algunas de las herramientas para promover y comunicar este sentido de nación -entre otras cosas- son la moneda y el billete. En ese orden de ideas, hoy le propongo algunas líneas sobre el uso comunicativo y propagandístico de conceptos y significados a través del dinero.

La impresión de los billetes –por lo menos de unos cien años para acá- debe cumplir con algunas funciones generales.  Deben ser representaciones de valor que son utilizadas para realizar transacciones en el mundo real, deben ofrecer medidas de seguridad para que resulten infalsificables, deben ser de identificación sencilla para que el amplio público se apropie de su uso. 

De lo que no se habla mucho en la discusión pública es sobre el mensaje que se encuentra detrás de la selección de imágenes, símbolos, representaciones o personajes impresos en los billetes. Si bien, el uso de representaciones gráficas en monedas y billetes no resultan algo nuevo –en México data de la época virreinal-, el análisis del discurso numismático no tiene tanto tiempo. Piense Usted en el dinero como un medio masivo de comunicación. Está en todas partes, se usa todos los días. Piense en la posibilidad de imprimir un mensaje difundido ampliamente. Sobre esto va el uso del discurso numismático.

Existen ejemplos muy claros que ilustran la manera en que la impresión de esas imágenes, símbolos, representaciones o personajes buscan construir un sentido de identidad nacional. En este sentido el dinero no solo es un medio de intercambio, sino un medio de representación sobre mensajes –que pueden ser explícitos o no-, como medios de propaganda o como instrumentos de iconografía nacionalista.

En el caso de Estados Unidos, por ejemplo, los billetes suelen tener imágenes estables, es decir, que no son cambiadas con el tiempo. Desde que tenemos memoria, George Washington aparece en el billete de 1 dólar, Abraham Lincoln en el de 5, Alexander Hamilton en el de 10, o Benjamin Franklin en el de 100. Otros elementos iconográficos empleados en el papel moneda de Estados Unidos se relacionan con su surgimiento como Estado Nación, un ejemplo es El Gran Sello –el águila con su rama de olivo y sus 13 flechas que evocan a la formación del país federal desde sus 13 colonias-. 

Hay otros usos interesantes de la iconografía y los mensajes. En todos los billetes de Euros, por ejemplo, se muestran ventanas y portales abiertos, así como puentes. Estos simbolizan el espíritu europeo de apertura, cooperación y vínculo ente la zona europea con el resto del mundo.  Otra curiosidad del asunto es que ninguna de esas ventanas, puertas o puentes existen en realidad, sino que de acuerdo al valor del billete, representan también un estilo arquitectónico europeo, a saber: clásico, romanesco, gótico, renacentista, barroco y la arquitectura contemporánea de acero y cristal.

El caso mexicano es un asunto peculiar. Cada cierto tiempo el Banco de México modifica o actualiza la imagen de los billetes que se emplean, algunos observadores han señalado que la selección de personajes se relaciona más bien con la afinidad de éstos al partido político que gobierna en ese tiempo. De esa manera se argumentó que a los gobiernos priístas convenía promover figuras del nacionalismo postrevolucionario, además de los héroes de la independencia –que reaparecen con notoria frecuencia-. Otros afirman que en los billetes conmemorativos del bicentenario de la lucha de Independencia, la aparición del estandarte guadalupano tenía el sello de un gobierno de derechas. La lista podría seguir.

El Banco de México ha afirmado que una nueva generación de Billetes tendrán representaciones de procesos históricos, a saber: el México antiguo, la Colonia, la Independencia, la Reforma, la Restauración de la República, la Revolución y el México Contemporáneo. También se ha anticipado que se plasmarán los ecosistemas más representativos de nuestra geografía.

¿Será que la construcción de la identidad nacional es un concepto móvil y sensible al marco ideológico que dice profesar una mayoría gobernante? Es pregunta.

Twitter. @marcoivanvargas