El ayuntamiento de San Luis Potosí implementa un programa llamado Domingo de Pilas, son jornadas vecinales dedicadas al mantenimiento, la limpieza y el rescate de espacios. A bote pronto se escucha muy bien y sería necesario una evaluación de la política pública para conocer los resultados. En esta ocasión aprovecho para abordar dos temas que se deben analizar: el derecho a la desconexión y respeto a los derechos de los trabajadores.
En las imágenes que el ayuntamiento publica en su página oficial de Facebook, se puede observar a trabajadores y funcionarios en limpieza, reparaciones, reforestaciones y atención directa.
Ocasionalmente asisten políticos con el alcalde para tomarse la foto, simulando que trabajan.
La última publicación indica que van 236 Domingos de Pilas, en donde asisten funcionarios que son militantes de partido (PRI y PAN, aliados en el gobierno local), no sabemos si son obligados a sumarse y obviamente no van a mostrar su inconformidad públicamente para evitar represalias.
Debemos preguntarnos en qué condiciones contractuales asisten los trabajadores del ayuntamiento.
Por ejemplo, en la edición 235 en el Camino a la Presa, la página oficial de Facebook indica que 1500 personas participaron, en una fotografía se observa a elementos de seguridad con un chaleco amarillo, ¿se les respetaron sus derechos laborales?
Indudablemente, en los últimos años se avanzó en condiciones laborales y reformas graduales en la Ley Federal de los Trabajadores: incremento salarial, Ley Silla, vacaciones, democracia sindical, reducción de la jornada y eliminación del outsourcing, pero, en lo referente al derecho a la desconexión falta regular las relaciones profesionales, tanto en el sector privado como en el público.
Siguiendo con el caso del Domingo de Pilas me voy a centrar únicamente en los trabajadores al servicio del Estado en sus distintos niveles. Los secretarios, directores, jefes de áreas y compañeros deben dejar de mandar correos asignando tareas o peticiones fuera del horario laboral, en días de descanso o inhábil; igualmente, evitar molestar por mensajería instantánea o llamadas cuando no corresponde a los tiempos de la jornada laboral.
Los gobernadores, alcaldes y funcionarios de primer nivel abusan de la incertidumbre e inestabilidad del trabajador, le piden que se "pongan la camiseta" y de eso dependa la continuidad de un trabajador eventual.
Regresando al Domingo de Pilas, en las fotografías se identifican a encargados de distintas áreas del ayuntamiento, quienes dejan de pasar tiempo de calidad con sus familias después de haber trabajado durante toda la semana. Dejemos de normalizar estas prácticas en el sector público en todos sus niveles.
Todos tienen derecho a disfrutar de sus familias o simplemente descansar sin presiones de sus superiores. Espero que los trabajadores de base o eventuales que asisten a los Domingo de Pilas obtengan los beneficios que indica la norma. Cerrando con el derecho a la desconexión ya vamos tarde en la discusión, se tiene que terminar las prácticas abusivas e invasivas.