Recientemente se falló el Segundo Concurso Literario Pozo de Luna, en donde se convocó a escribir un texto narrativo con el tema del vino y San Luis Potosí. Uno de los ganadores resultó ser el joven Adrián Hinojosa del Peral, quien participó con el seudónimo de Brix. Aquí comparto su composición, que no tiene desperdicio, ya que tiene una sensibilidad poética relevante y un conocimiento evidente de la vid. Disfrútenlo.
Echando raíces
Hace mucho tiempo llegué aquí a San Luis, en la primer luna llena de un septiembre.
La luna de lobo. Luna rosa. Luna de cosecha.
Este año nos conoceremos, cuando se asome el diez de septiembre esa misma luna.
Yo recién había cumplido los dos años y, como todos los bebés de esa edad, desde entonces vivo mi vida en tan solo dos posiciones.
Me encontrarás algunas veces creciendo con rapidez, casi por minuto, rompiendo todo lo que encuentre a mi paso y necesitando la atención continua de Papá.
Algunas otras veces estaré profundamente dormida.
Fue así, entregada completamente al sueño, que sin avisarme me cambiaron de casa. Recuerdo que tenía mucho frío, y que mi cuerpo estaba cubierto casi completamente por un largo abrigo rojo hecho de cera.
Papá había escogido con mucho cuidado el nuevo lugar donde yo y mis hermanas íbamos a vivir. Lo he oído contar muchas veces, siempre entre carcajadas, aquella historia en que platica que es más importante escoger el suelo donde viviremos que a una esposa, pues dice que al primero ya no lo puedes arreglar después.
Desperté y de pronto me encontré en un lugar hermoso, dentro de una vieja hacienda de muros de adobe y junto a un enorme tanque de agua cristalina.
¡No lo podíamos creer! ¡Veníamos de un lugar tan diferente!
Al principio pensamos que lo que más extrañaríamos sería la humedad de nuestro anterior terruño, o tal vez ese sol un poco menos agresivo. Pero te confieso que lo ha compensado en exceso ese cambio en la sazón de nuestros alimentos.
Todo por acá nos sabe un poco más saladito, nos deja en el paladar un cierto toque a pimiento morrón.
No me quejo, pero a pesar de tener una posición acomodada, nunca se nos ha dejado gozar de excesos. Como lo haría con cualquier adolescente, Papá nos ha enseñado a beber poco y a buscar el autosustento desde muy jóvenes. Echar raíces tempranas parece ser su filosofía.
Cada año participamos en una competencia con obstáculos que nos divierte mucho. Nos esforzamos por alcanzar cada vez una mayor altura, cada vez más cargadas de nuevas medallas rojas. Con una delgada malla negra nos defendemos de abejas, pájaros y granizo.
Alcanza la gloria quien logra obtener primero las mejores calificaciones: Acidez 3.3. Brix 23.
Ese día de premiación es para todas una fecha muy especial. Muchísimas personas vienen a admirarnos, y levantándonos sobre sus hombros, somos transportadas en amplios carruajes verdes a la Gran Bodega Azul.
Es ahí donde encontraremos la inmortalidad. Seremos transformados en Arte. En el único que puede ser bebido.
Después buscaremos incansablemente el estar “en boca de todos”
Solo así honraremos el trabajo de los que hicieron posible nuestra existencia.
Soy Syrah, nos vemos pues en la próxima luna llena.
La luna de lobo. Luna rosa. Luna de cosecha.
En Pozo de Luna.