“El crimen es el resultado de esos aspectos inmutables de la naturaleza humana que hacen posible cualquier acto humano.
En otras palabras, el crimen es una manifestación de la misma naturaleza humana que produce actos
de grandeza”.
James Q. Wilson
y Richard Herrnstein.
¿Apologistas naturales? Defensa o alabanza de algo o alguien, todos los hemos hecho alguna vez en nuestras vidas. Y de crímenes y criminales ni se diga, de bandidos y más de bandidas. Exponer ante una concurrencia de personas, pensamientos, ideas, o inclusive adoctrinamiento que ensalcen al crimen o criminales es un delito federal. Pero, ¿Tiene sentido?
La compleja naturaleza humana y sobre todo la delictual, va más allá de una apología o la provocación de un delito o vicio. No es del orden del Derecho Penal el tema, mucho menos, ser considerado como atentado al libre desarrollo de la personalidad.
Thomas Hobbes exponía, que el hombre es calculador y egoísta; por otra parte Jan-Jacques Rousseau, creía que el hombre es naturalmente bueno, que alcanzará su bondad sí las condiciones sociales son aceptables y se corromperá, si estas condiciones no son aceptables.
Si los actualizamos a ambos: Hobbes diría que por más que le prohíban escuchar los “narcocorridos” y los “tumbados”, será un calculador bandido y egoísta; por otra parte Rousseau diría, que oyendo música de Napoleón, Mana, o a Tchaikovsky, será bondadoso el hombre.
La naturaleza humana es defectuosa en sí, no es perfecta. Desde siglos inmemoriales se ha pretendido entender a los criminales. Hace dos siglos se formalizó su estudio, los delincuentes son los más miserables, la miseria urbana, la formación defectuosa, el pauperismo, la migración, defectos psicológicos individuales y sociales, ¡la economía estúpido!, factores endógenos, exógenos, etc.
Más recientemente, la neurociencia, delincuentes por las afectaciones del cerebro del criminal. “Los lóbulos frontales al ser deteriorados por una enfermedad y/o un daño provocado por golpes, pueden provocar un deterioro en la intuición y del impulso. Se cree que el desarrollo ontogenético del comportamiento antisocial está relacionado con la corteza prefrontal ventromedial, la corteza cingulada, la amígdala o la corteza prefrontal dorsal lateral. Un tema de falta de endorfinas, serotonina, dopamina y oxitocina, de hecho, el Maestro Gerardo Laveaga, sostiene que en el futuro las neurociencias modificarán el Derecho Penal de los criminales.
TAPANCO: Los flemáticos ingleses ofrecen públicamente el tour, “Jack The Ripper”, una visita guiada por Londres para ir a los sitios de sus crímenes, empieza en Whitechapel High Street, recorres callejones y rincones ocultos, se narran las investigaciones llevadas a cabo en 1880, cómo fueron los asesinatos y la vida de las prostitutas. Por $14 libras y durante dos horas nos hacen una súper apología del delito de cinco feminicidios. Al final del tour, todos se van a los famosos “Pub” ingleses a tomarse unas cervezas Ale o Bitter, de clásico grifo de bombeo mecánico.
Sin marañas cerebrales, acción libre y responsabilidad individual.
X @Franciscosoni