Hace unos días el analista Luis Meyer escribía que el Acuerdo de París, ratificado por casi 200 países en 2015, pasó a la historia como el mayor consenso global desde la creación de Naciones Unidas. En pocos años, sin embargo, podría convertirse en el mayor fracaso internacional. Los indicadores no son optimistas en este sentido: para evitar que la temperatura media del planeta aumente más de un grado y medio este siglo, las emisiones globales de gases de efecto invernadero deberían reducirse en un 45% en 2030 respecto a 2010, tal y como señalan desde la propia ONU. En la actualidad, el compromiso adquirido por los 113 países que representan casi la mitad del total de emisiones globales no pasa del 12%.
Redoblar los esfuerzos y la apuesta por las renovables es la respuesta más efectiva para acelerar la transición energética y evitar un calentamiento global de grandes dimensiones. Según las últimas conclusiones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), de no tomarse medidas inmediatas podríamos llegar a un aumento de la temperatura de unos 2,7ºC a finales de este siglo, casi el doble de lo pactado en el Acuerdo de París.
Desde Naciones Unidas, con todo, apuntan que todavía no es tarde para cumplir con el objetivo de amarrar los 1,5ºC acordados. «Tenemos las herramientas para alcanzar este objetivo», declaró su secretario general, António Guterres, tras la publicación el año pasado de las actualizaciones de los planes nacionales de acción climática, para advertir a continuación: «Pero se nos está acabando el tiempo».
Ahora ha surgido una idea alentadora… Muchas empresas están en busca de soluciones que les permitan tener visibilidad sobre las emisiones que generan y un ejemplo de recursos es la plataforma Net Zero, que ayuda a las empresas no solo cuantificar sus emisiones, sino también compensarlas con la compra de bonos de carbono dentro de un marketplace.
Las recientes olas de calor lo pusieron en evidencia, pero de todos modos lo diremos: el planeta se está calentando, y no de manera natural, sino por culpa de la acción humana. Y aunque se haya popularizado la opinión de que “los consumidores somos parte del problema”, lo cierto es que hay gente más culpable que otra. En concreto: apenas un centenar de empresas es responsable de cerca del 70% de las emisiones mundiales de gas de efecto invernadero.
La plataforma Net Zero Marketplace, busca acceder al mercado de bonos de carbono, que se estima alcanzará los 50,000 mdd para 2030.
¿Cómo funciona? Empresas y organizaciones sin fines de lucro venden dichos bonos con la promesa de plantar árboles o proteger los bosques de la tala principalmente en mercados emergentes. Cada bono equivale a una tonelada métrica de dióxido de carbono y si una empresa compra suficientes bonos o créditos –como se les llama en Estados Unidos– para compensar sus emisiones en un año determinado, puede decir que es neutra en carbono.
Dice Net Zero Marketplace que el sitio permitirá a las empresas comprar bonos de carbono ofertados por cerca de 90 “ecopreneurs” –emprendedores con proyectos sustentables–, que respaldan programas de reforestación y de energías renovables, entre muchos otros, en 11 países de América, Europa, Oceanía y África. La incursión de Salesforce en el negocio de los bonos de carbono se produce cuando los objetivos de las empresas se alinean con metas de cambio climático cada vez más ambiciosas, como alcanzar cero emisiones netas de gases de efecto invernadero antes de 2050.
Se estima que casi 200 países han respaldado el objetivo global de limitar el aumento de las temperaturas medias a 1.5 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales. Alcanzar el objetivo requeriría que las emisiones globales de gases de efecto invernadero se reduzcan 50% de los niveles actuales para 2030 y se reduzcan a cero neto para 2050.
Más empresas se están alineando con esta agenda: en menos de un año, la cantidad de las empresas con compromisos netos cero se duplicaron, de 500 en 2019 a más de 1,000 en 2020.
Los bonos de carbono ¿la solución al problema? La compra de bonos de carbono es sólo una herramienta más no se puede ver como el único camino para alcanzar la neutralidad de carbono en 2050. Lo más importante en este momento de crisis climática es contar con herramientas confiables que permitan hacer conciencia sobre cuántas emisiones genera cada movimiento dentro de la operación y que permitan a los proveedores (de los bonos de carbono) conectarse con suficientes compradores.
Delírium trémens.- En México no existen estudios para conocer las posibles trayectorias de descarbonización en el mediano y largo plazo que le permita al país alcanzar la neutralidad de carbono en el 2050.
@luisglozano