El arte de estar presente: Cómo escapar del hechizo de las redes sociales

¿En qué se te han ido los últimos 15, 30 minutos o 1 hora de tu tiempo? Con frecuencia no somos conscientes de lo que hacemos: estamos tan inmersos que perdemos la noción del tiempo. Algunos podemos estar enfocados en el trabajo, respondiendo de manera automática; sin embargo, hoy, con la tecnología, los adolescentes entre 12 y 17 años pasan cada vez más tiempo en línea (según un informe del Pew Research Center “Teens and social media: Key findings from Pew Research Center surveys”).

Esto ha traído nuevos retos: cómo mantener la atención al impartir contenido, nuevos desafíos en la educación para lograr que los alumnos estén presentes no sólo físicamente, sino también mentalmente. Pero esto ya sucede también en las organizaciones, donde las reuniones y la forma de comunicar han tenido que comenzar a modificar su formato para lograr que el mensaje llegue y que las personas estén presentes de verdad: en cuerpo y mente.

Si bien el tipo de redes sociales que usamos varía de acuerdo con la edad, en los adolescentes el uso de YouTube y TikTok ha tenido un crecimiento constante en los últimos años. Esto se ha potenciado desde 2006 con la creación del “scroll” (es el desplazamiento que se hace comunmente cuando estás en una red social para cambiar de contenido) por el ingeniero Aza Raskin, lo cual cambió por completo la dinámica en redes sociales: ya no sólo se trataba de buscar o pensar en lo que deseábamos ver; ahora, con sólo deslizar el pulgar hacia arriba cambiamos de video o de información, buscando alguno que genere nuestro interés.

Esta nueva forma cambió por completo las reglas. Si lo que veías no te gustaba, podías descartarlo en cuestión de segundos, sin esperar a que terminara. Pero no sólo modificó la manera en que se presenta la información, sino también el tiempo que invertimos en las redes. Este efecto se sostiene en el placer que nos produce: la sensación de satisfacción que, al final, es una dosis de dopamina artificial, disponible al instante y sin esfuerzo.

El acceso constante a estímulos hace que nos aburramos con mayor rapidez, que al momento de interactuar con otras personas nuestra atención sea menor y que, casi sin darnos cuenta, queramos volver a tomar el celular para continuar con el scrolling.

Si pudiéramos medir el tiempo que gastamos (no que invertimos), tal vez seríamos más conscientes de cómo dejamos pasar nuestra vida. Existen estímulos sencillos que generan esa sensación de dopamina de forma natural y equilibrada: conversar con otras personas, salir a dar un paseo, leer un libro, practicar un pasatiempo, hacer ejercicio, etre muchas otras cosas. La dependencia al uso del teléfono celular también nos ha generado un falso placer: la idea de que la vida puede vivirse sólo a través de una pantalla, donde los “likes” y el número de seguidores se convierten en una forma de validación.

La vida es un instante. Es maravillosa, compleja y retadora, pero es única. Tu vida es única. ¿Qué estás construyendo para ti? No te pierdas lo maravilloso de vivir e interactuar, de hacer una pausa y disfrutar lo que tienes a tu alrededor. Y no estoy diciendo que debas dejar por completo el celular, eso sería poco realista de mi parte. Mi sugerencia es que marques tiempos, que desarrolles autocontrol para aprovechar el estar presente en cuerpo y mente en un lugar, y disfrutar del momento en el mundo real, que tiene mucho que ofrecerte.

Haz el intento: la próxima vez que salgas con tus amigos o familia, dejen los celulares a un lado. Hablen, compartan, mírense a los ojos físicamente y no a través de un cristal, ¿aceptas el reto?

Georgina Martínez Medina, Ingeniera Industrial con especialidad en Sistemas y Maestra en Planeación, destaca por más de 30 años liderando programas académicos en el Tec de Monterrey y en la Industria. Reconocida por su excelencia docente, impulsa innovación, emprendimiento y alianzas con la industria, conectando a estudiantes con oportunidades globales y fomentando su desarrollo integral.