El cambio, engagement laboral y futuro del trabajo

*Dr. Carlos Gabriel Colín Flores

Decir que lo único constante en la vida es el cambio, se ha convertido ya en un comentario clásico, y especialmente en los años recientes ante los eventos vividos en la pandemia de Covid-19, con los que las organizaciones tuvieron que adaptarse de forma acelerada para seguir funcionando. Incorporando prácticas que pudieran apoyar la continuidad del trabajo en actividades críticas de forma presencial (empleando medidas de prevención e higiene), generando alternativas de colaboración como son los esquemas híbridos (una combinación de trabajo presencial y a distancia) y completamente a distancia como el teletrabajo. Esquemas que han modificado la forma que se trabaja en la actualidad.  

Adicionalmente a los procesos de adaptación en el trabajo, la incorporación de la tecnología y la velocidad con que las organizaciones tienen que responder a los retos en los negocios o a las necesidades de la población, han promovido que la forma en que trabajamos cambie, en parte debido a la automatización de procesos de negocio que han generado ajustes a los roles de los colaboradores, la eliminación o bien creación de algunos puestos en las organizaciones.

El cambio en el mundo laboral se presenta en tres contextos: el externo (economía, política, demografía, tecnología y otros eventos fortuitos), el organizacional (reestructuras, fusiones y adquisiciones, nuevos esquemas laborales como teletrabajo, trabajos flexibles, e-business, entre otros) y laboral (intensificación o densificación del trabajo y contenido del trabajo).

¿Qué implica para los colaboradores estos cambios? Para afrontar exitosamente los cambios, se requiere de una inmersión profunda de los empleados en su trabajo para hacer frente a mayores demandas, físicas, mentales y emocionales, causadas por su intensificación (el contenido del trabajo ha reducido los tiempos de relajación entre actividades para aliviar la tensión física, mental o emocional a causa de una reducción de los periodos considerados como no productivos que se refleja en tiempos de entrega muy ajustados, alto ritmo actividad, prisas y presión para cumplir fechas), un aprendizaje continuo, colaboración en equipo, autocontrol, autorresponsabilidad y capacidad de adaptación, entre otros aspectos. 

La inmersión que actualmente se requiere del empleado en su trabajo, implica que desarrolle o adquiera algunas competencias psicosociales, entre ellas las emocionales (inteligencia emocional, empatía, capital psicológico), cognitivas (atención, concentración, vigilia, creatividad e innovación), motivacionales (curiosidad, experimentación de retos, voluntad de aprendizaje y desarrollo, mente abierta al cambio, flexibilidad, autoeficacia, autocontrol, iniciativa personal, energía) y conductuales (gestión del tiempo, negociación, habilidades de socialización y comunicación). 

El “engagement” en el trabajo se refiere a la vinculación, inmersión o implicación emocional positiva que tiene un colaborador con su trabajo y con ello su compromiso de permanecer en la organización e ir más allá en sus actividades. Por lo que un colaborador “engaged” con su trabajo está inmerso en él de forma positiva y se espera que posea las competencias psicosociales antes mencionadas.

Diversas investigaciones en los Estados Unidos de América y Europa indican que un colaborador “engaged” afronta el cambio con una actitud positiva y tienen un fuerte sentimiento de pertenencia a la organización, son fieles a la empresa y aportan más allá de lo que formalmente se les exige. Asimismo, estos estudios indican que gran parte de los mejores empleados se encuentran en las empresas en donde existe y se fomenta el “engagement” aumentando su rentabilidad, a través de mayor productividad.

El “engagement” en el trabajo, se asocia a una forma positiva de colaborar de los empleados en su trabajo y es en este caso contrario al “burnout” o desgaste por trabajo (un aspecto negativo y perjudicial para el colaborador y la empresa), por lo que fomentar las competencias psicosociales que aportan a un mayor “engagement” en el trabajo, se convierte en este momento en un aspecto estratégico en la gestión de los recursos y como un impulsor en la construcción del futuro exitoso de las organizaciones.

*Profesor de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey. 

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI)