El cloro es uno de los elementos químicos más conocidos por nosotros HOMO SAPIENS, ya que es utilizado para la fabricación de químicos, plásticos, tratamiento de aguas residuales, barnices, pesticidas, medicinas, desinfectantes, blanqueadores y demás productos usados por todos nosotros los humanos en el día a día. Y es uno de los elementos de más controversia entre los investigadores, ya que el cloro es nocivo para la salud.
El cloro forma parte de la tabla periódica de los elementos, y aunque el cloro es esencial en los organismos vivos, éste generalmente lo obtenemos de manera natural a través de la sal, la cual es cloruro de sodio (NaCl); sin embargo, el cloro puro producido de manera artificial (el utilizado como blanqueador, desinfectante, etc.) es extremadamente tóxico. El cloro puro es un gas o líquido de color amarillo verdoso con un olor extremadamente fuerte y fue producido en 1774 cuando Carl Wilhelm Scheele hizo reaccionar dióxido de magnesio con unas gotas de ácido clorhídrico, produciendo un gas amarillo verdoso en cuestión de segundos. Pero fue hasta 1810 cuando Sir Humphry Davy declaró que este cloro no era un elemento previamente identificado y lo nombró “Khloros”, del griego amarillo verdoso y más tarde lo renombró “cloro”.
Debido a sus propiedades tóxicas, según la Royal Society of Chemistry, el cloro fue utilizado como arma química durante la primera guerra mundial, y después por los aliados occidentales, aunque su uso como arma no duró más, ya que los soldados empezaban a reconocer el olor pungente del cloro, y respiraban a través de un paño húmedo, ya que el cloro se disuelve con agua.
Tan sólo en los Estados Unidos, anualmente se producen 13.6 millones de toneladas métricas de cloro. Ya que el cloro es mayormente reconocido por sus cualidades desinfectantes, es sorprendente ver que según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, el procesamiento de aves de corral depende constantemente de enjuagar con cloro el equipo de corte, y como cuenta el doctor Joseph Mercola en su artículo titulado “¿Por qué hay cloro en tu pollo?” , advierte cómo la industria americana usa enjuagues y aerosoles de cloro como agente antimicrobiano, y cuestiona esta práctica con la pregunta de por qué la Unión Europea prohibió las importaciones de pollo americano desde 1997 debido a la práctica del lavado con cloro.
Otro de los usos más conocidos del cloro es en las piscinas, y si bien según la revista Live Science comenta que según la revista Environmental Health Perspectives, en 2010 aseguró que investigadores descubrieron que las personas que nadaban en piscinas cloradas por 40 minutos, mostraban un aumento en los biomarcadores, los cuales están relacionadas con cáncer. Pero por otro lado, en la misma revista en 2017, otros investigadores publicaron que, aunque existe un evidente riesgo de beber agua clorada, las investigaciones no encontraban mucha evidencia de que nadar en agua clorada aumente el riesgo de cáncer de vejiga. Por esto y muchas razones más, es importante hacer nuestras propias investigaciones de cualquier tema.
Y como el cloro es usado para desinfectar y matar gérmenes, el cloro es usado en la mayoría del agua que bebemos para eliminar patógenos del agua. Y, como comentan en el portal de Food Revolution Network, si bien la cloración de los suministros de agua empezó de manera oficial en 1897 en Inglaterra, se debe agradecer que en SU MOMENTO el cloro ayudó a purificar el agua de varios patógenos como el cólera y la fiebre tifoidea, para poder tomarla de manera más “segura” en las ciudades y pueblos… lo cierto es que es hora de protegernos de los daños que causa el consumo del cloro. Es momento de buscar nuevas formas de purificar nuestra agua, el agua que nos mantiene vivos y de la cual dependemos para nuestra salud diaria, especialmente cuando el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) en su página de información escribe que pueden existir complicaciones a la salud a largo plazo.
Parte del problema es, como comentan en Food Revolution Network, que así como el cloro tiene un ALTÍSIMO potencial para matar bacterias, también destruye las bacterias beneficiosas que se encuentran en nuestro intestino, y esto es de gran importancia, ya que es en nuestro intestino en donde se encuentra cerca del 70% de nuestro SISTEMA INMUNOLÓGICO.
Aunque generalmente el cloro es usado en cantidades mínimas (por su potente acción), recuerda que es la cantidad y el tiempo prolongado el que hace que a largo plazo el nivel de salud no sea el óptimo. Existen muchas formas de filtrar y tratar el agua, y estas formas son inversiones para nuestra saluda mediano y largo plazo.