El juego de la silla

Hay una fotografía extraordinaria tomada en Palacio Nacional un 6 de diciembre del año 1914, donde fueron retratados los dos generales más importantes de la Revolución Mexicana en su paso por la Ciudad de México, por un lado Doroteo Arango, mejor conocido por su alias de Pancho Villa, sentado a sus anchas en la silla presidencial, a su costado izquierdo el gran Emiliano Zapata, cuentan, quienes estuvieron presentes en ese momento, que a Zapata se le invitó tambien a sentarse y posar para la foto, sin embargo en respuesta, y con la seriedad que le caracterizaba, se negó, argumentando que quien se sentaba en esa silla se transformaba en una mala persona, por lo que se abstuvo de hacerlo. 

Este episodio capturado en la histórica foto, tiene muchos significados, más allá de lo anecdótico, es induscutible que la silla presidencial, que representa el lugar físico desde donde el Titular del Poder Ejecutivo Federal, toma las grandes decisiones, significa precisamente que es sólo una persona la que puede ocupar ese asiento, o lo que es lo mismo, el poder no se comparte, -al menos no el Ejecutivo- sólo se ejerce. Bajo esta lógica, trasladada al momento político actual en el año pre electoral donde han arrancado anticipadamente una especie de pre campañas que lo son de facto, pero no de iure, desde el oficialismo se han impulsado cuando menos cuatro aspirantes a sentarse algún día en esa silla, y, a diferencia de Villa, esa persona sí lo hará portando la banda presidencial. 

Sin embargo, como ha quedado más que claro, la silla sólo puede ser ocupada por una persona, por tanto en ese juego, tomado análogo al del pasatiempo infantil por cierto inventado en los Estados Unidos (The Chair Game), tres de esos cuatro que hoy compiten desde ese oficialismo, quedarán fuera de la posibilidad de sentarse en ella, al menos de competir por la marca ahora en el gobierno. 

Esto, es absolutamente lógico, sin embargo lo que aún es una incógnita es, que pasará con los tres aspirantes que no resulten ungidos para encabezar el movimiento autodenominado tranformación, seguramente Marcelo, Claudia, Adán y Ricardo, los cuatro están pensando como en los hashtags que se replican por todas las ciudades del país #Es…, sí, pero será sólo uno o una. 

Esto, en principio no ha dejado de ser el tema de conversación favorito en los últimos días, en espacios de tertulia política, en los formales y en los que no lo son tanto, pero que son igual de importantes, en todos se termina y se inicia la conversación con la misma pregunta: ¿Qué pasará con Marcelo, Claudia, Adán y Ricardo de no ser los candidatos del hasta ahora su partido? Las respuestas, todas son de opción múltiple: A. Los no favorecidos se levantan la mano y se reparten candidaturas en el Senado, Secretarías y hasta alguna Gobernatura. B. Unos de ellos renuncia publicamente y abandera su propia causa y logra unir a la oposición, en tanto los otros dos aceptan las candidaturas de consolación. C. Ninguna de la anteriores. 

La múltiples respuestas a esa pregunta flotan ya en el ambiente político de todo el país, pero hasta hoy sigue siendo una gran incógnita, pero de algo estoy cierto, pronto muy pronto tendremos una respuesta a esa interrogante. 

Excelente lunes y felicidades a los campeones del futbol mexicano: Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León, quienes contra todo pronóstico dieron la sorpresa, porque en la política como en el futbol, esto no se acaba hasta que se acaba. 

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