Posiblemente, pero quizá mi percepción sea equivocada, una gran pataleta armará el gobernador de resultar desairada la convención charra que contra todo y a pesar de todo (contando sólo con el apoyo del presidente de la Federación de ese deporte) ha decidido realizar en San Luis Potosí.
No hay necesidad de recapitular, todos recordamos que lo que en un inicio propuso y proyectó como un foro multieventos con capacidad para una gran asistencia, a donde traería artistas y eventos deportivos de primer nivel, en realidad era una arena diseñada exprofeso para realizar una convención nacional del deporte que practica su caprichosa alteza y frente a cuyos integrantes pretende aparecer como gran mecenas del costoso pasatiempo, para cuyo fin distrajo una gran cantidad de recursos estatales que bien pudieron beneficiar a diversos rubros de la obra pública que tanto necesitan los potosinos.
Con todo y que sacar a San Luis Potosí y a los potosinos de la jodidez material y mental que les aqueja fue la premisa para emprender la construcción de la arena (ya que antes de él no hubo obras de tal magnitud) y aprovechar para iniciar una campaña de desprestigio contra todos los opositores, que resultaron ser bastantes, parece ser que finalmente frente a los visitantes que lleguen a venir y también frente a los que no, nos seguiremos mostrando como una población jodida, ya que no se pudo concluir el espacio que había prometido para tan charro evento.
Pero además allí no concluye el asunto, ya que lo que debió tratarse como ropa sucia que se lava en casa se está convirtiendo en tema nacional y no sólo gracias a los “medios conservadores” que desde la capital de la República lo atacan, seguro alimentados por grupúsculos prohijados por la mandita herencia, sino también por los propios integrantes del gremio charro, quienes como conocedores del tema, ya han hablado de los riesgos que representa el utilizar un espacio improvisado (como el que en efecto se utilizará luego de que su flamante secretaría de Desarrollo Urbano no pudo coordinar a una compañía constructora para que en tiempo y forma, según la gubernamental voluntad, concluyeran la obra), así como de la falta de respeto a los integrantes de la propia comunidad charra.
Todavía, buscando disimular ese parche mal pegado, el propio gobierno que no la federación charra, ofreció contribuir para los gastos de traslado de quienes participen en esta convención. A lo que es capaz de llegar con tal de satisfacer su ego; lo mismo que aquel que busca pagar lo que sea con tal que la hija solterona y horripilante encuentre marido. Aunque en ese caso el dinero saldrá de una cuenta particular y en éste se soliviantará con el recurso de todos los potosinos, quienes por cierto (salvo dos o tres loquitos que andan por allí cuestionando, protestando e interponiendo recursos legales contra los caprichos del príncipe charro) parecieran felices con la dilapidación de sus centavitos. Todos guardan silencio.
También es necesario observar que en los últimos días se han dado algunas situaciones de cierta magnitud que posiblemente contribuyan a comenzar a dar a cada quien lo que le corresponde. Por ejemplo ahí está la orden judicial que determina que el gobierno del estado se encuentra obligado a saldar los adeudos con la Universidad Autónoma y entregarle los recursos que le adeuda, en virtud del recurso que busca garantizar el acceso gratuito a la educación superior y que fue promovido por un colectivo, que seguramente no esperaban que el juez considerara al propio gobierno como el gran generador de la crisis que enfrenta la UASLP. Para pronto salió su representante a decir que aunque sí era lo que buscaban, ellos no querían problemas con el gobierno; obvio, no es lo mismo andar pintando los muros de palacio en tiempos de don Marce o saltando como poseído al pleno del Congreso, que enfrentarse con este gobernador.
De continuar prosperando ésta y algunas otras, observaremos que con todo y que Claudia sea verde, se le pueden mostrar al gobernador no sólo los límites de sus alcances, sino también lo ridículo y atrabiliario que se le percibe frente a muchas de sus actitudes y que esa misma percepción no sólo está presente dentro del estado que gobierna y de los grupos charros a los que pertenece.