Dr. Jesús Cuauhtémoc Téllez Gaytán
A partir de septiembre de 2022 comenzamos a observar un menor precio del dólar americano en términos del peso mexicano. Si recordamos, antes de pandemia por Covid-19, se pagaban por debajo de 20 pesos por cada dólar americano, pero durante el primer trimestre de 2020 el dólar americano se cotizó hasta en 25 pesos mexicanos. Hoy en día estamos en un contexto que pareciera aún más favorable en donde el precio del dólar ha fluctuado alrededor de los 17 pesos mexicanos, situación que se vivió en 2016 y 2017, pero debido a temas políticos tanto por las elecciones en Estados Unidos como en México, el peso mexicano comenzó a experimentar una pérdida de valor significativa. ¿Qué está ocurriendo? ¿Es en verdad el peso mexicano un “superpeso”? ¿A quién beneficia? ¿Cómo nos afecta en nuestra vida cotidiana?
Para responder a las preguntas anteriores, primero requerimos un poco de contexto del funcionamiento de las divisas y cómo el precio de éstas se determina por diversos factores. Una divisa como el dólar americano, el euro, la libra esterlina, el peso mexicano, la lira turca, entre otras; tiene dos grandes funciones, para operaciones comerciales y para inversiones. La primera, se puede observar por aquella empresa mexicana que compra insumos del exterior para producir un bien por lo que requiere, por ejemplo, comprar dólares americanos para pagar las importaciones; en su caso, sea una empresa mexicana que vende bienes a otro país y que recibe su pago en dólares americanos. Dicha función, operaciones comerciales, genera fuerzas de oferta y demanda que gradualmente se refleja en el precio del dólar americano. En el segundo caso, las inversiones, son mayormente los grandes inversionistas como los fondos de inversión que compran y venden las divisas para obtener ganancias en las fluctuaciones de sus precios como si compraran y vendieran acciones de empresas que cotizan en la bolsa de valores.
De lo anterior, los inversionistas respecto de las empresas y aun de los gobiernos, son los que más operan las divisas en lugares llamados plataformas electrónicas. Ellos, comprarán y venderán la divisa con base en diferentes factores como la situación actual y esperada de una economía, la política monetaria y otros factores no económicos pero que finalmente afectarán a la economía de un país como lo fue la pandemia por Covid-19, la guerra entre Rusia y Ucrania, y las elecciones políticas. También, es importante tener claro que las divisas se clasifican en dos grandes grupos: monedas fuertes relacionadas a países desarrollados como Estados Unidos y las monedas emergentes de países como México, Colombia, Turquía. Además, una de las monedas fuertes y que ha servido como refugio ante situaciones de crisis o de inestabilidad financiera y política, es el dólar americano.
En consecuencia, dado el contexto actual, los inversionistas después de haberse refugiado en el dólar americano desde 2020, se han movido a otras monedas de mayor riesgo como el peso mexicano con la expectativa de obtener mejores ganancias en un periodo de tiempo corto. Por supuesto, comprar pesos mexicanos requiere que los inversionistas evalúen la condición actual y futura tanto de la economía internacional como la de México; entre esos factores a considerar son las tasas de interés que hoy en día tiene México lo cual hace atractivo para ellos. Por supuesto, que los inversionistas deben considerar otros factores que al menos en el corto plazo les “asegure” que obtendrán la ganancia esperada. Es así, que ha ocurrido una mayor compra de pesos mexicanos que no es más que una inversión temporal; cabe mencionar que la entrada de dólares americanos a la economía de México vía remesas es un factor que también ha influido en un menor precio del dólar americano. Pero ¿por qué el “superpeso”? El “superpeso” no se refiere a que el peso mexicano sea mejor que el dólar americano, se refiere a que es una moneda que más han preferido los inversionistas respecto de otras monedas emergentes como la lira turca o el real brasileño. Pero cuidado, ya que ante cualquier eventualidad o tan sólo creencias negativas, los inversionistas decidirán vender los pesos mexicanos y regresar al dólar americano.
Sin embargo, de lo anterior no todos ganan. Las empresas mexicanas que exportan, al experimentar un tipo de cambio más bajo, estarán generando ingresos en pesos mexicanos más bajos tanto por el precio del dólar americano más bajo como por los bienes mexicanos que se encarecen en el mercado internacional y por ello pierden competitividad lo que se traduce en menores ventas al exterior. Por otro lado, las empresas que importan pagarán por el producto un precio más bajo ya expresado en pesos mexicanos, situación que favorece a quitarle presión a la inflación motivo por el cual el Banco de México ha establecido una política monetaria restrictiva visto a través del incremento en la tasa de interés de referencia y en consecuencia el encarecimiento de los créditos.