El Valioso INE

El Instituto Nacional Electoral tiene una historia que vale la pena recordar, y es que antes del nacimiento de ese Organismo Constitucional Autónomo, en este País las elecciones eran organizadas, procesadas y validadas por un Órgano Electoral que encabezaba ni más ni menos que el Secretario de Gobernación en persona, donde si bien existía la representatividad de los partidos políticos ésta no garantizaba la imparcialidad del árbitro electoral, por ello previo al nacimiento del otrora Instituto Federal Electoral, es importante no olvidar que los intentos por ciudadanizarlo se remontan a finales de los años ochentas, ni tampoco dejar de recordar que fue en San Luis Potosí donde por primera vez su Consejo Electoral sería integrado por personas sin filiación y/o militancia política alguna.

Así, México transitó de un modelo organizacional de elecciones desde el corazón del Estado para abrirle paso a un modelo ciudadanizado, con mecanismos complejos como la credencial para votar con fotografía, un padrón confiable, pero sobre todo con la garantía que ya no sería nunca más la Secretaría de Gobernación la directamente responsable de la organización electoral. 

Ese modelo institucional nos ha permitido gozar de una certeza mínima de que los resultados en las elecciones federales y por ende las locales, regularmente son confiables. 

Ahora bien, el ahora Instituto Nacional Electoral, o mejor dicho algunos de sus integrantes no han estado exento de pifias y errores, recordamos por ejemplo la conversación trascendida de Lorenzo Córdova actual Consejero Presidente de ese Instituto en la que se escucha al servidor público expresarse de un modo discriminatorio respecto a  personas de origen indígena; o más reciente aún, la determinación colegiada de retirar la candidatura a Gobernador de Guerrero a Félix Salgado Macedonio por no reportar gastos de precampaña, lo cual sin duda es una afrenta a las mujeres de este país, quienes exigieron de ese instituto una postura firme respecto a las acusaciones de presuntos actos de violencia sexual en agravio de cuando menos dos mujeres y que ahora, el retiro de su candidatura haya sido por motivos administrativos y no por la exigencia de justicia a la que debió haberse sumado ese Organismo Electoral Nacional, pues si bien en cierto, como ya lo hemos señalado en este espacio el Principio constitucional de Presunción de Inocencia exigido por el imputado, también lo es que se encuentra en el mismo nivel constitucional el derecho de las víctimas a la observancia de su Derecho a la Procuración y Administración de Justicia, que bajo una perspectiva de género, el retiro de esa candidatura por esas razones resultaba atendible a la luz de la Convención Belem do Pará. 

No obstante estos desaciertos, la valía del Instituto Nacional Electoral es incuestionable, pues es un Organismo Autónomo Garante de la democracia mexicana, pueden no gustarnos sus decisiones como las aquí descritas, pero su desmantelamiento, reforma o peor aún su desaparición, sería el más grave retroceso de nuestra democracia. 

Pues no debemos olvidar que previo a la existencia del hoy Instituto Nacional Electoral, el sistema se caía y las elecciones organizadas desde el Ejecutivo casi siempre traían como resultado, victorias dudosas de un partido hegemónico. 

Vivir y convivir en Democracia implica ganar y perder, México no puede darse el lujo de volver a los tiempos de los “carros completos”, pues pretender que una sola expresión política domine el escenario nacional es pensar desde el autoritarismo, por el contrario, parlamentos, cabildos e incluso gabinetes deben necesariamente ser hoy plurales, paritarios y diversos. 

A ese México debemos apostarle, mucho se pierde al descalificar desde el poder al árbitro electoral, un árbitro que puede tener falencias pero que sin embargo, es un árbitro valioso que debemos cuidar, debilitarlo puede implicar el principio del fin de nuestra Democracia. 

Hasta el próximo lunes. 

Twitter @Jorge_Andrés78.  

jorgeandres.manoizquierda@gmail.com.