Desmond Morris, zoólogo y divulgador científico, murió el pasado 19 de abril, a los 98 años. Uno de sus libros, El mono desnudo, estaba en los libreros de mi papá y lo leí muy niño. Después vinieron La mujer desnuda, El hombre desnudo y por supuesto El zoo humano.
«Cuando las presiones de la vida moderna se vuelven opresivas, el fatigado habitante de la ciudad suele hablar de su rebosante mundo como de una jungla de asfalto. […] En condiciones normales, en sus hábitats naturales, los animales salvajes no se mutilan a sí mismos […] ni cometen asesinatos. […] El animal encerrado en la jaula de un parque zoológico manifiesta todas estas anormalidades que tan familiares nos son por nuestros compañeros humanos. Evidentemente, entonces, la ciudad no es una jungla de asfalto, es un zoo humano», dice el autor inglés .
«Tengo un miedo terrible de ser un animal», escribió César Vallejo. Y sin embargo lo somos. Más inteligente que el resto, o eso queremos creer. Algunas especies podrían rebatirlo si tuviéramos un lenguaje común, como los pulpos. De repente vemos algunas ‘cualidades’ en ellos y entronizamos por temporadas a, por ejemplo, capibaras o axolotes.
Está el mito del lobo alfa, la idea falsa ampliamente difundida sobre un macho que domina a su manada mediante el miedo. Está lo de esconder la cabeza como las avestruces como señal de miedo o aquello de que a los ratones les encanta comer queso. Todos conocemos alguna víbora y uno que otro zorrillo.
Esta semana se viralizó un video de un sujeto amenazando de muerte a una empleada del Instituto Mexicano del Seguro Social. Recepcionista o enfermera, la mujer trató de permanecer ecuánime ante el gandalla. En las redes, muchos aplaudieron la actitud del hombre, porque la atención pública a la salud tiene muchas carencias de todo tipo. Y sí, pero la mujer agredida no es la culpable. Hay desabastos, malos tratos y negligencias y deberían ser denunciados siempre. Conozco casos criminales de plano en dos hospitales potosinos, de doctores negligentes y ambiciosos, pero también hay quienes procuran hacer su labor bien a pesar de las fallas institucionales. También hubo una denuncia de trabajadores del Seguro Social y un despido que deben tener seguimiento, no censura.
Esta semana hubo otra caída de un motociclista de uno de los brazos más altos del distribuidor Juárez. No deberían ir por arriba, cierto. Tampoco tan rápido. Pero la ciudad (San Luis Potosí y todas) debería planearse para todos sus habitantes, no solo para los que tienen carro.
Una publicación en la página de Facebook Nota Antropológica informa que «al final el problema no se resuelve solo con campañas de casco o multas. También tiene que ver con la forma en que una ciudad decide quién importa y quién no. Una ciudad que obliga a recorrer kilómetros por avenidas rápidas para llegar al trabajo también está tomando una decisión política sobre qué vidas son más reemplazables. El estudio propone la posiblidad de que existan calles más lentas, ciudades más compactas y transporte público que realmente funcione. Más cruces. Más espacios pensados para personas. Menos trayectos donde un error termina en tragedia».
«Lento, amargo animal / que soy, que he sido», escribió Jaime Sabines. Y Jorge Debravo añade: «No pido eternidades / llenas de estrellas blancas. / Pido ternura, cena, / silencio, pan, casa... // Soy hombre, es decir, / animal con palabras. / Y exijo, por lo tanto, / que me dejen usarlas».
Gracias por su lectura.
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Posdata: aunque se haya adelantado el fin del ciclo escolar y luego siempre no, quienes no laboramos con calendarios ya determinados o muy estrictos seguimos en lo nuestro. Estaremos en varias ferias del libro ofertando nuestras publicaciones (y de autores y autoras de casa y otras casas, y libretas y playeras y otros artículos) y preparando las siguientes, así como algunos talleres de verano. Llevaremos El buen colibrí, El niño zombie y otros cuentos de miedo y Crisol para las sustancias cercanas de Fabiola Amaro y Frankentexto de este columnista. Ya quedan pocos ejemplares de mis libros La bruja guachichil. Palabras para otra magia (novela histórica), Memorias funambulistas no aptas para acrofóbicos (poemas), y el colectivo Poesía somos nosotras, antología poética femenina. Hay otras formas de apoyar este esfuerzo colectivo e independiente, llame ya.