Elección en la Suprema Corte

El día en que esta columna se hace pública, sesionará a las doce horas el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para dar inicio al primer periodo ordinario de sesiones del año dos mil veintitrés y elegir a su Presidente por los siguientes cuatro años.

Cinco Ministros levantaron la mano e hicieron públicas sus aspiraciones: Alberto Pérez Dayán, Norma Lucía Piña Hernández, Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, Javier Laynez Potisek y Yasmín Esquivel Mossa, está última con todo el apoyo y beneplácito del palaciego señor López.

El veintiuno de diciembre pasado se dio a conocer por el periodista Guillermo Sheridan en un trabajo publicado en el portal latinus.us titulado “Una Ministra Pasante. Yasmín Esquivel, candidato a presidir la SCJN, plagió su tesis de licenciatura.” que la tesis profesional de la Ministra Esquivel, presentada en mil novecientos ochenta y siete, era idéntica a otra presentada un año antes por el abogado Edgar Ulises Báez Gutiérrez.

Y estalló el escándalo.

Desde que se conoció el trabajo de Sheridan y hasta el momento en que se elabora esta columna, primero de enero de dos mil veintitrés, ha quedado plenamente demostrado que, en efecto, ambos trabajos académicos son casi idénticos; que hay una presunción en favor del autor de la primera tesis presentada, el licenciado Báez, sobre la originalidad de su trabajo; que los esfuerzos de Yasmín Esquivel de presentar cartas de diversas personas donde dicen que es buena gente (pero que nada prueban sobre el asunto de fondo) así como dos comunicados de ella en los que, incluso, dice haber denunciado al autor plagiado por ser ella la victima de la copia, han sido infructuosos por absurdos y que tanto el propio abogado Báez como el Rector de la UNAM han desmentido en lo esencial la versión de la aspirante.

Por su parte, los interesados en posicionar a la Ministra Esquivel, han emprendido una campaña negativa en redes sociales en contra de Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, a quien culpan de estar detrás del escándalo que, seguramente, impedirá que Yasmín Esquivel tenga posibilidades de obtener el triunfo para presidir el Alto Tribunal.

En ese entorno llegará la Suprema Corte a la elección de su presidente.

Si los Ministros que integran la Corte son sensatos y defienden, como debe ser, la independencia judicial, es claro que no pueden votar por Esquivel. No se trata de delitos, sanciones o castigos, como mucho se ha debatido en redes sociales. Lo fundamental es la calidad moral que debe tener un Ministro de la Suprema Corte y su imagen pública y, con mayor razón, quien ejerce la presidencia de ella y del Consejo de la Judicatura Federal. 

La sesión de la Corte  será presidida por el Ministro decano, Luis María Aguilar Morales. 

La votación para elegir al Presidente se hará por cédula; presidente de la sesión designará a dos Ministros que desempeñarán la función de escrutadores para el conteo de las cédulas de votación que serán entregadas a cada uno de los electores y a su vez recibidas de ellos por el Secretario General de Acuerdos para que, una vez revueltas, el Ministro escrutador de mayor antigüedad extraiga una de ellas y lea en voz alta el nombre que aparezca en la misma, la cual entregará de inmediato al otro Ministro escrutador, a efecto de que proceda en idénticos términos, repitiendo este procedimiento hasta completar el escrutinio de todas.

Corresponde al Secretario hacer constar el número de votos que cada Ministro obtenga y, si no se reúnen por lo menos seis por alguno de ellos, se repetirá el mecanismo electivo con los que hubieran obtenido el mayor número, tantas veces como sea necesario hasta que alguno resulte favorecido por seis o más votos a su favor. 

El nuevo Presidente tomará posesión inmediatamente después, en la misma sesión solemne en que se lleva a cabo la elección.

Hoy, como nunca, se decide el futuro del Poder Judicial de la Federación como contrapeso a la arbitrariedad que hoy gobierna nuestro país.

@jchessal