Emisarios de muerte

“Usted teme el castigo y pide 

por su vida. Lo dejaré libre y usted verá la diferencia entre un rey griego y un tirano bárbaro. No espere 

sufrir ningún daño de mí. Un rey 

no mata a los mensajeros.”

Alejandro Magno.

Últimamente han salido hasta por debajo de las piedras, toda suerte de sujetos emisarios de paz, esos que, en un afán protagónico, dicen ser enviados de lo más alto de las cúpulas del gobierno federal para pactar con grupos criminales.

La historia antigua es sabia y sabemos que les ha pasado a lo largo de la historia de la humanidad, a los emisarios de paz o de rendición, la mayor de las veces la muerte y nada piadosa, por cierto. O como decía mi abuela: “Quien mete paz saca más”.

Los que no quieren librar guerras intestinas y largas, optan por otra vía.  Hace dos mil trecientos cincuenta y dos años, Alejandro Magno tuvo la más difícil de las conquistas en el Imperio Persa, una parte de lo que sería hoy Afganistán, que duró dos años de constantes enfrentamientos entre macedonios y persas, al final venció porque acabo casándose con la princesa Roxana, así, llegó la paz. 

No seria mala idea emparentar políticos y mañosos, en aras de una paz duradera, ¿O ya esta aconteciendo? 

Hace algunos ayeres, quien esto escribe supo de una propuesta indecorosa por decir lo menos, de un supuesto emisario, pero en sentido contrario, me explico, en el pasado eran los mañosos quienes buscaban a la autoridad para pedir paz y acuerdos, en términos prácticos, “ya no nos estés madreando tanto”. Salió con la cola entre las patas, al final, era un gato de otro gato que trabajaba para otro gato, que no sabía para quien trabajaban todos los gatos.

Si en el pasado era complejo definir una cadena de mando delincuencial, hoy, está más difícil debido al cumulo de escisiones que se han llevado a cabo en los diferentes grupos criminales.

Otro de los problemas con los emisarios de paz actualmente es que no son considerados como interlocutores válidos, máxime, si son civiles. Con militares en activo y exmilitares, las cosas cambian, pero no tanto, solo se les pide una disminución de su beligerancia con grupos antagónicos a cambio de no interferir en su comercio de las drogas a nivel internacional, no local.

La relación criminalidad y autoridades encargadas de combatirlas, no es ambigua, es clara y contundente, los unos y los otros no pueden sobrevivir separados. Lo de emisarios de paz es pura pantalla de políticos queda bien y de asesores en seguridad mal informados, si salen vivos es porque nunca hubo tales reuniones de paz, si los ejecutan, tengan por seguro que, sí hubo un acercamiento, pero nunca fue validado y por consiguiente su credibilidad se volvió mortal por necesidad.

TAPANCO: La paz entre gobiernos y delincuentes nunca será real, si acaso será de tolerancia de ciertos actos. Me platicaba un exmilitar experto en esos temas, que lo que se busca no es una paz sino una tregua y hasta un trueque de zonas de paz (turísticas), por discrecionalidad de aplicación de la ley. Se asesora a Presidentes Municipales y Gobernadores de territorios importantes económicamente en el tema de una “pax narca”, para evitar baños de sangre en sus demarcaciones. 

- ¿Y acceden? Le pregunto. -No les queda de otra. Me contesta. 

El monopolio de la violencia dejó hace años en México de ser una construcción estrictamente jurídica y de un solo sentido. 

@franciscosoni