La avaricia, sin duda,
es uno de los signos más auténticos de la infelicidad profunda.
Franz Kafka.
Una de las características más habituales de los empresarios mexicanos es la de no invertir en su seguridad o la de su (s) empresas. En consultorías de seguridad brindadas a algunas empresas, casi por default, no tienen un departamento, jefatura o a algún encargado de los temas de seguridad, y te canalizan con el de recursos humanos, el de la brigada de protección civil, y en casos ya de risa con el guardia de seguridad de la entrada, en otros casos, con la secretaria del Director General.
Se calcula que más del 50% de los socios de la COPARMEX, han sufrido algún tipo de delito, principalmente robo de mercancía, dinero, maquinaria o equipo de la empresa que estaba en tránsito, robo total o parcial de vehículos de la empresa, extorsión, secuestro y privación ilegal de la libertad.
El momento es crucial para emprender una agenda en lo local de prevención, reacción e investigación del ambiente de inseguridad en las empresas y de como mejorarlo para la inversión, que si bien es cierto no ha recaído y la inversión crece, así como la intención de expansión empresarial, el “momentum” nearshoring, ofrece la oportunidad.
-Uno de dos afiliados es víctima de un delito-, me decía un empresario potosino, -la extorsión va en aumento, principalmente la telefónica, así como el cobro de piso y las amenazas a personal directivo, inclusive a inversionistas extranjeros-. -Ahí tienes, el asesinato del dueño de “Barbacoa Santiago” en Palmillas en Querétaro, se negaba rotundamente a pagar cobro de piso-. -Me dice.
Los aspectos básicos de la seguridad empresarial, a diferencia de los estados del norte, en el centro de México y al sur son casi inexistentes. Reducir riesgos como modelo de aplicación en una organización empresarial es la base para mantener la tranquilidad de trabajadores y dueños, en un gran sistema de gestión.
Planes, programas inexistentes, políticas, normas o estrategias brillan por su ausencia en las empresas mexicanas. Eso sí, cámaras de CCTV por todos lados (sin monitoreo, nada estratégicas y obsoletas), vigilantes de seguridad que no cumplen con los requisitos mínimos de legalidad y capacidades.
Solo se preocupan “cuando pasa lo que sucede”, me diría uno de los empresarios clientes, para empezar a proteger los recursos, la reputación, los empleados, la infraestructura y los activos de la empresa. Solamente en el 2021 ocurrieron 2.9 millones de delitos que afectaron a 1.2 millones de unidades económicas. La extorsión y el robo o asalto de mercancías y dinero, insumos o bienes fueron los delitos más consumados. Según datos del INEGI en la Encuesta Nacional de Victimización de Empresas “ENVE 2022”.
TAPANCO: En los delitos cometidos en contra de empresarios hay una cifra negra altísima, no se denunciaron 2.6 millones de delitos, un porcentaje del 91.5%. El porcentaje de unidades económicas en las que se percibe inseguridad es del 69.3%. La percepción del desempeño de la policía municipal es del 52.8%, el de la policía estatal es del 56.3%. Y, por último, el costo total estimado a consecuencia de la inseguridad y el delito en unidades económicas (costo directo X delito + medidas de prevención), 120.2 mil millones de pesos, el 0.67 del PIB, un promedio de 56 mil 936 pesos por unidad económica.
@franciscosoni