Es cierto que estamos hechos de historias
Las historias han configurado realidades y en otras ocasiones de las realidades se entrelazan y forman historia nuevas y diferentes a la de origen.
Quizá nos hemos contado hasta el cansancio eso de que en México somos “gudalupanos, solidarios, alegres, trabajadores” ... ¿qué otros agregarían? Piénsele mientras seguimos aquí leyendo y escribiendo que, a mí, ya se ocurren otros tantos.
Pero si somos todo eso que menciono más lo que ustedes agreguen, porque somos ese pueblo jodido, servil, ingenuo o tonto, poco crítico, apático. De nuevo ¿qué más se le ocurre?
Me late que somo de todo eso y más pero no alcanzamos a ser la masa homogénea que por las mañanas alguien quiere meter en solo un par de estereotipos con sus sinónimos: o conservador o traidor, o adversario o pueblo y así hasta el infinito. Pero yo me pregunto o me trato de imaginar el mosaico de estilos y sabores de los mexicanos. Y más a menos de 100 días de decidir un futuro que durara como el peor de los pasados. Y sí que haremos historia.
También imagino la escena del 3 de junio cuando haya sido posible ver que salimos a votar en masa, como en kermes gratuita, como en peregrinación a lagos o a Chalma, como si la vida se nos fuera en el voto y me da un requeté gusto contarme la historia de un pueblo que coincide, una ciudadanía que ha alcanzado a ver que la idea no es que todos seamos igual de pobres sino igual de exitosos, ricos y afortunados.
Creo que la historia que sería bueno contarnos que iniciara más o menos así:
“Érase una vez un país que creyó las mentiras de un caudillo hasta que gracias a los medios de comunicación y un segmento de la población civil, se pudo dar cuenta del error y decidió elegir cambiar su destino saliendo a ejercer su voto el día dos de junio de 2024. A partir de entonces, los ciudadanos de ese país han empezado a levantar todo lo que el sistema anterior desbarató o eliminó. Hoy, ese país ya no derrocha en refinerías y obras que no sirvieron más que para dorar la píldora durante seis años. Ahora ese presupuesto se usa en educación principalmente, en seguridad y crear fuentes de empleo que no sean una mera fachada. Esa ciudadanía, con su voto permitió el regreso de los militares a los cuarteles. Hoy, el país ya no está gobernado por la venganza y el resentimiento de clase sino por la consciencia cívica de quienes más tiene, permitiendo gracias a la educación, una aceleración en el crecimiento de la economía de las minorías y el ascenso la movilidad social de los sectores menos favorecido...”
Ésta es uno de los miles de fragmentos que podríamos empezar a contarnos sobre el país y la ciudadanía que ASPIRAMOS a conformar. Quizá usted le sume cosas, le quite otras, pero creo que es importante participar en la construcción de ella hasta que las generaciones que llegan a la vida activa elaboren sus propias versiones. No podemos dejar que sigan decidiendo el escenario de nuestro futuro, mejor vamos siendo los protagonistas de la historia que queremos se cuente a partir de ahora. Quizá brinquemos de ser esos mexicamos mitoteros y gritones, a ciudadanos conscientes y responsables.