Espacio aéreo

“El señor de los cielos”.

¿Dios? No, Amado Carrillo Fuentes.

Frase en baño público,

Hermosillo, Son.

¿El espacio aéreo mexicano sin control? Todo un cielo para ser cruzado o para ingresar a nuestro territorio, lo que pueda volar sin ser detectado, bueno, hasta OVNIS.

Les departo lo que ocurrió hace algunos años del siglo pasado, en la última década para ser exactos. Por instancias de los Estados Unidos a través de la DEA y el Servicio de Aduanas, en la otrora Procuraduría General de la República, se creó la Dirección General de Intercepción Aérea de Intercepción Marítima y Terrestre. Siendo procurador Enrique Álvarez del Castillo y otro “súper policía” al frente de la misma, amigo incondicional y certificado por los gringos, Memo Calderoni, comandante de la Policía Judicial Federal, entre otras cosas.

Un calor de la patada, una “base aérea” sin aire acondicionado funcional, amontonados pilotos, mecánicos, yanquis, dieciséis (madrinas), comisionados, agentes, navegadores y toda suerte de sujetos de otras instancias de inteligencia, era la ciudad de Valladolid, Yucatán, la primera línea de defensa en la intercepción de aviones cargados con droga.

Se suponía que era para “cachar aviones” que procedían del Caribe, para eso había que estar alertas de cualquier llamado que hicieran los gringos por medio del centro de operaciones en el D.F.; por medio de un impresionante avión P-3 Orión norteamericano, autorizado para sobrevolar a gran altura el espacio aéreo mexicano, que tenía instalada una especie de antena parabólica arriba del fuselaje, misma que detectaba aeronaves sin patrón de vuelo que ingresaban al territorio mexicano, triangulaba la posición, las coordenadas, le daba seguimiento, lo filmaba y pasaba los datos a aviones mexicanos King Air en tierra para la corretiza y su intercepción.

Había en las bases terrestres también aviones tipo Cessna Citation II y otros aviones gringos de apoyo que tenían cámaras para filmarlos, inclusive de noche y radares, mismos que despegaban a la alerta de un “vuelo caliente”. Se les detectaba, se les perseguía y obligaba a aterrizar, regularmente se esperaba el aterrizaje en alguna pista clandestina.

El problema no era la detección, ubicación, triangulación e intercepción de un avión que ingresara al territorio mexicano, sino que la mayor de las veces, ya estaba “puesto” el aterrizaje seguro por autoridades corruptas, desde militares hasta policías municipales que resguardaban la pista y su iluminación.

Y pues, no siempre salían bien las intercepciones, como lo sucedido en 1991 en “Llano de víboras” en Tlalixcoyan, Veracruz; dónde son asesinados siete agentes de la Policía Judicial Federal a manos de elementos del Ejército Mexicano que estaba esperando y protegiendo el aterrizaje de una avioneta Cessna Centurión 210 con bandera mexicana cargada con cocaína, misma que ya había sido interceptada, triangulada y filmada su posición por el avión de la DEA, y ya era cazada por un King Air de la PGR. Cuando aterriza la nave caliente, inmediatamente aterriza el King Air y descienden los policías judiciales para la aprehensión de los ocupantes de la aeronave, cuando de repente sin aviso ni nada, desde al lado de la pista, parapetados, están los militares disparando hacia ellos. Todo quedo grabado y fue visto por todo México que se indignó por el “fuego amigo” del ejército.

TAPANCO: Hoy se está cocinando la “Ley del Espacio Aéreo” que pretende crear un sistema de vigilancia y protección del espacio aéreo mexicano, con un centro nacional de vigilancia aéreo. ¿Y qué creen? Si, acertó, el ejército será el ente coordinador de la vigilancia y protección del espacio aéreo. Parodias de la vida.

¿Estamos ya ante la inminente militarización de la navegación aérea mexicana?

@franciscosoni