“Soy Gobernador, no bombero”
El Exgobernador Miguel Alemán, al cuestionarle si ya había ido al mercado Hidalgo en Veracruz que se había incendiado.
Desde hace ya aproximadamente diez años he escrito en relación con la paradigmática evolución de la criminalidad y de la violencia en los Estados de Tamaulipas y Veracruz concretamente. Ambas entidades con renovación por primera vez en su historia de formas de gobierno, del PRI al PAN, fragmentando la influencia dañosa de los gobiernos anteriores en materia de seguridad pública, delincuencia organizada y control de su territorio; vecinos al fin y al cabo.
¿Que los hace tan peculiares y apetitosos criminalmente? Especulando, tal vez sean dos temas estrictamente geoestratégicos. Nuevo Laredo en Tamaulipas y el Puerto de Veracruz.
La frontera de Nuevo Laredo ha sido desde su nacimiento punto de conflicto, en 1767 al fundar los mandos del Virreinato la propiedad privada en la Colonia del Nuevo Santander, hoy Tamaulipas, a la “Villa de Laredo” se le señalaba ya como un territorio que abarcaba ambas márgenes del Río Bravo. Posteriormente, como consecuencia del tratado de Guadalupe-Hidalgo entre los Estados Unidos y México que pone fin a la guerra, surge ya como Nuevo Laredo, que al día de hoy genera más de tres mi cruces diarios con carga ferroviaria, diariamente cruzan entre seis y siete mil camiones de carga de exportación y unos 7 mil de importación, sin contar el paso de vehículos y va en aumento en comparación con otras fronteras.
La “Joya de la Corona”, este paso fronterizo se ha convertido en el sudario que cubre la inseguridad en gran parte del territorio, carreteras federales y estatales, así como sus caminos vecinales y la rivera colindante con “Ciudades” como Mier, Miguel Alemán, Camargo, Gustavo Díaz Ordaz, Reynosa y Matamoros, crean una serie de bandas criminales fracturadas entre sí, que pugnan el metro cuadrado a sangre.
Cuando menos una treintena de grupos criminales, dispuestas entre de diez y cuarenta sujetos, sin estructura, sin liderazgo, sin jerarquía estable y sin rendir cuentas a nadie, con un componente de delación entre todos contra todos, hacen que en Tamaulipas se respire pólvora. Con cuarenta y tres Presidentes Municipales sin responsabilidad en la materia, ya que existe un “Mando Único” que es la policía estatal, misma que es insuficiente y desde hace años ha sido experimento de ocurrencias en políticas criminológicas, desde militares, hoy marinos y hasta policías federales, que no han podido mínimamente fortalecer institucionalmente a la policía estatal, asociado a que sus últimos Gobernadores están detenidos y señalados como subordinados de la maña.
Tan solo el año pasado, Tamaulipas reporto más de 47 mil delitos, con 805 homicidios dolosos y la friolera cantidad de 5,989 desaparecidos.
Por otro lado Veracruz, con su Puerto de Altura en donde el nuevo puerto es considerado el proyecto portuario más importante en los últimos cien años, a decir de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, “se prevé que al concluir su construcción sea más grande que los Puertos de Manzanillo y Lázaro Cárdenas. Representando también uno de los desarrollos de obra pública más importante para el Gobierno actual, abriendo oportunidades a una globalización más cercana entre América Latina y el resto de las regiones marítimas del mundo”. Con inversiones de más de treinta mil millones de pesos, para la “importación” y exportación de mercancías, proyectando a México como uno de los principales centros logísticos a nivel mundial.
El Golfo exige un “pago de piso portuario”, por el uso del mar y todas sus instalaciones, incluyendo las administraciones portuarias integrales. En su libro “Mares de Cocaína, rutas náuticas del narcotráfico”, la periodista Ana Lilia Pérez, describe la importancia de los Estados y Municipios con “vista al mar”. Las costas cuestan y hay que pagar.
Se calcula que el 80% de la droga que se consume en el mundo se mueve por mar. Tomando en consideración el manejo de volumen de 66 millones de toneladas de carga y mercancías con aumento hasta los 90 millones, el Puerto de Veracruz se convierte en territorio en disputa por diversos grupos criminales, igual de disgregados y fragmentados que en Tamaulipas y sin control, más una miserable y sangrienta administración política en el pasado, han logrado la tormenta perfecta de la inseguridad y la violencia en Veracruz.
El año pasado Veracruz reporto más de 49 mil delitos, 1,641 homicidios dolosos y 524 desaparecidos. Con municipios estratégicamente importantes y bastante violentos como: Coatzacoalcos, la ciudad con más presencia económica en el sur de Veracruz, con 102 homicidios y ocho secuestros; Córdoba uno de los principales sectores empresariales de la zona centro, con 101 homicidios y tres secuestros; Xalapa la capital, con 71 homicidios y 19 secuestros; Veracruz con 74 homicidios y dos secuestros; Poza Rica, con su industria petroquímica, con 73 homicidios y 06 secuestros; Acayucan, con 64 homicidios y seis secuestros; Papantla: 63 homicidios y siete secuestros; Tuxpan con su puerto más cercano a la Ciudad de México, con 44 homicidios y siete secuestros; Minatitlán, con 39 homicidios y seis secuestros y las Choapas, con 38 homicidios y un secuestro.
TAPANCO: De pensar nuestros vecinos soberanamente criminógenos. En Tamaulipas su Gobernador tiene el “control total de la seguridad”, en Veracruz, el Gobernador y sus 212 Presidentes Municipales tienen también el “control de la seguridad”.
Francisco.soni@uaslp.mx