Esto, aquello

Al día siguiente de que se presentó el nuevo Acuerdo comercial con Estados Unidos, vi a varios funcionarios bastante crudos en tanto que los mercados nacionales e internacionales alargaban sus acomodos al disiparse una incertidumbre excesiva. Pero, bueno, eso fue quizás un “Menos mal…”. Destaca ahora que se reabre el interés por diversas perspectivas muy relevantes.

Son temas cruciales para el futuro de México y los mexicanos. Junto a ángulos políticos (no partidistas) que tratará de encauzar, el nuevo gobierno debe tomar en cuenta con seriedad estos puntos si quiere concluir bien su mandato a partir de resultados. Así de importante es.

1. Por sí solo, fíjense, el exitoso TLCAN no iba a remediar tantos rezagos y problemas en nuestro país, además de que han faltado políticas complementarias (industriales, fiscales y regionales). Igual, no podía haber sucedido algo mejor para México a lo largo de estas décadas, en contraste con la exportación de petróleo que nos distrajo y fue contradictoria.

2. Esto le confirma a AMLO que, con mayores importaciones y exportaciones que requieren competitividad, la apertura económica del país puede ser muy positiva si se impulsa como corresponde. Hace 25 años la izquierda mexicana se oponía a ella al considerarla parte del “modelo económico neoliberal”. Ya no es así… el nuevo gobierno no sugiere que los problemas vendrían de algún modelo ni que se vayan a resolver con barreras para sustituir importaciones.

3. Más que castigar y reducir el dinamismo y la creación de empleos en el norte y centro del país, la idea sería que el sur se beneficiara al conectarse con el norte y producirse flujos de inversión a polos de desarrollo que “jalen” a las regiones atrasadas. No es aconsejable perpetuar y repartir la pobreza con dádivas, sino que debemos generar más riqueza y distribuirla.

4. Todo ello implica elevar el crecimiento económico y generar empleos productivos, que es la base y sustento en contra de la pobreza y hacia una política social que busque abatir los extremos de desigualdad, lo cual empieza tanto con inversiones públicas (bien dirigidas) como privadas (más productivas) al afluir capitales nacionales y extranjeros por diversas vías. Miren, en lo social es indispensable una economía ordenada que crezca.

5. Ya podemos encontrar estas ideas en ciertos posicionamientos de AMLO, aunque no desdeñe las proclamas populistas de campaña incluso ante una dura y compleja realidad que exige un gobierno atinado y efectivo. Eso sí, para transformar y prosperar, se requiere orden económico (él ha ofrecido disciplina fiscal y financiera, respetar la autonomía del banco central, evitar el crecimiento de la deuda y mantener la libre flotación del tipo de cambio). Muy bien.

6. La clave vendría a ser que las medidas correctas se traduzcan en un mayor crecimiento en beneficio de quienes están en situación de pobreza. Sabemos que aquí es esencial la productividad y eso toma cuerpo estos días con la precisión de los factores microeconómicos que tienden a limitar el alcance real de los logros macroeconómicos en países como el nuestro (Santiago Levy, ‘Esfuerzos mal recompensados: La elusiva búsqueda de la prosperidad en México’, BID, 2018).

7. Con una economía sólida y abierta al mercado, la mala asignación de recursos puede generar una productividad no sólo muy baja sino persistente y contagiosa. Esto obedece a fallas en las políticas fiscales, laborales y de seguridad social que traen incentivos perversos y reducen el crecimiento económico, con un tasa media en México de 1.2% entre 1996 y 2015 en términos per cápita.

8. Aunque la desigualdad deba esperar, el objetivo central es abatir la pobreza y, en lugar de dádivas, para ello se necesitan diversos aciertos en política económica y social, así como correcciones que eviten la desaparición de empresas productivas con la supervivencia de otras más pequeñas e improductivas. Levy ha precisado que no estará en el gabinete de López Obrador, si bien sus ideas y consejos podrán ayudar mucho en los aumentos de productividad y, claro, de salarios.

9. Todo se ve afectado también por los problemas de corrupción y estado de Derecho, junto con la improductividad de empresas clave como Pemex y CFE… No sé si el libro mencione esto pues aún no lo termino, pero ante las adversidades en cuanto a violencia, impunidad, crecimiento insuficiente y pobreza, dicen que la cuarta transformación podría ser “legalidad, legalidad y legalidad”.

10. Está en el filo de la navaja, pues. De un lado se perciben restos del romanticismo de la izquierda universitaria en los años 70 y 80 del siglo XX. De otro, lo que el mundo y México han aprendido estas últimas tres décadas… que exige grados de solidez y disciplina no tan fáciles a corto plazo pero mucho más fructíferos a la larga. Se trata de ir sembrando con inteligencia y mejores elementos ahora y hacia las próximas generaciones, ya que nunca habrá soluciones mágicas ni inmediatas.

¿Habrá alguien que ayude a AMLO al advertir de estos puntos? Sin otros contrapesos, si acaso quedan algún asesor y los mercados.

* DONALD TRUMP NO ES tan tonto como lo hemos querido imaginar cuando repite groserías y tonterías o cuando se vuelve su peor enemigo. Todavía neófito en política, resulta un zorro ambicioso en diversos casos aunque deje enemigos por todos lados… Eso de que “Enrique” sea su amigo no es muy buena referencia que digamos, al menos para un mexicano.

La negociación bilateral en el marco de la actualización del TLCAN, nos deja ver que sabe elevar sus exigencias para luego ceder en algunas de ellas; que finalmente entendió que los acuerdos comerciales pueden ser beneficiosos para todos, y que encontró la forma de manejar las prisas a su favor al separar a México de Canadá y agarrarnos uno por uno… aunque pudiera desaparecer el Tratado trilateral.

Se debe de incluir a Canadá aun con las usuales amenazas de Trump en cuanto a aplicarle enormes aranceles. Peña Nieto y Videgaray prefieren irse del poder en medio de noticias como la de esta semana, pero aquí el interés de México y su nuevo gobierno está en el conjunto de América del Norte. Vamos a ver y creo que AMLO va aprendiendo bien en esta área.

Ya identifica al mandatario estadounidense como un vivales que a menudo trata de pasarse de listo, aunque tampoco es cosa de perder la serenidad o compostura en asuntos formales entre países. El respeto y la dignidad serán buenos recursos ante individuos ventajosos.

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