Ética política

Mientras que la moral es una visión del deber que, no pocas veces, se distorsiona con el ejercicio del poder -y bastaría con citar la célebre frase acuñada por Gonzalo Santos, que la dictaba como “un árbol que da moras”, la ética es una visión del deber desde el lado de los oprimidos, de las víctimas. Sirva lo anterior, para situar en su justa dimensión lo señalado, hace unos días, por el presidente AMLO, a propósito de la Semana Mayor, cuando se refirió a Federico Engels y a Carlos Marx, por una parte, y a Jesucristo, por otra, ligando ambas referencias a un sustrato común: el de la necesaria opción preferencial por los pobres. El presidente AMLO recordó el discurso de Engels ante la tumba de Marx: “así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana, el hecho, tan sencillo, pero oculto bajo la maleza ideológica, de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte o religión”.

Ya se ha comentado en este espacio que la ética política de origen semita, tiene antecedentes aún más lejanos, como lo ha observado el Dr. Enrique Dussel en un trabajo que reorienta los postulados abstractos contenidos en la Cartilla Moral de Alfonso Reyes, abrevando, por ejemplo, en el Libro de los Muertos, de hace más de cuatro mil años, donde se hace referencia al juicio de los muertos con respecto a sus actos en vida y que no son otros que dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, proveer de una barca al peregrino para procurarse el sustento (recordando que en el antiguo Egipto la vida toda giraba en torno al río Nilo). En el Código del Rey Hammurabi, hace 3,600 años, también se dispone: “que el fuerte no oprima a los pobres, para hacer justicia al huérfano y a la viuda”. Igualmente, en el “Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”, de fines del siglo XIX, Engels plantea exactamente lo mismo y, más cercano a nosotros, en 1994 el EZLN enfatizaba los mismos requerimientos: cubrir las necesidades materiales básicas para llevar una vida digna. Y no se trata de tomar a pie juntillas lo que reza un dicho popular: “primero comer que ser cristianos”, porque, no hay oposición en los postulados dados entre, y desde, el cristianismo y comunismo primitivos, que el propio Dr. Dussel ha dejado en claro, en un texto sobre “Las metáforas religiosas de Marx”, que no hay confrontación entre marxismo y cristianismo como se llevó al extremo de plantear, por algunos despistados, como un mero lugar común. En Mateo 25 está el punto de contacto con lo antes planteado.

En fin, en estos “días de guardar” y de… plantear definiciones políticas en nuestro país, la ética política basada en principios y no tanto en “valores” es más que necesaria tenerla presente, para evaluar el actuar de quienes se ostentan como nuestros representantes. ¿Estar con los grandes capitalistas foráneos, ávidos de hacer negocios y lucrar con nuestros bienes nacionales comunes, o estar con la mayoría de un pueblo que ha sido sistemáticamente violentado en el pasado, por una clase política podrida que se resiste a dejar de lado los groseros privilegios que a sí misma se prodigó con tanto descaro y desparpajo?