Fair play

El término inglés fair play se puede traducir llanamente como “juego limpio”. Fue creado en el siglo XIX y popularizado en el deporte del siglo XX. Las reglas del futbol son muy claras y deberían aplicar a todos por igual. Se supone que el VAR y otros apoyos son precisamente para que el juego sea parejo, que no haya “ley de la ventaja”, pero en estos tiempos las herramientas, inteligentes o no, sirven para que unos cuantos ganen y sigan ganando.

Según el reglamento de la Federación Mexicana de Futbol el “juego limpio” incluye mantener una postura neutral ante conflictos políticos o religiosos, no emitir declaraciones falsas a los medios ni críticas al arbitraje. Están también incumplir una sanción disciplinaria o tener otras conductas negativas.

Ya la FIFA había entregado un premio a Dolnald Trump por su “labor a favor de la paz”, así que no nos sorprenda. El fair play parece haberse quedado como un bonito recuerdo al ver ciertas escenas, no solo en el futbol. Ahora toda crítica es punible o descalificable, no solo en el futbol. 

México llega a su quinto partido en el décimo lugar de la tabla general, según la FIFA, mientras Inglaterra llega en el cuarto lugar. México llega con cuatro victorias, ocho goles a favor y cero en contra. El partido iba a cambiar de horario, pero dijo mi mamá que siempre no y será a las seis de la tarde, como estaba planeado.

A la par de que cada vez más gente se da cuenta del multimillonario negocio que significa, varios jugadores han logrado colocarse como personajes de este Mundial. Está el portero de Cabo Verde, Josimar José Evora Dias, que mucho contribuyó a que este equipo se haya ganado el respeto de todo el mundo en su primera participación en estos juegos. La Abuelita, como le dicen (Vozinha, en portugués) tiene 40 años, igual que nuestro Paco Memo Ochoa, y con su actuación ante Argentina se colocó como el séptimo mejor portero de esta justa. Según la estadística oficial tuvo dos empates a cero, cinco goles recibidos y 11 atajadas de disparos a gol, incluidos los de Messi, quien le dijo: “Tu gente debe estar orgullosa”.

Erling Haaland, el vikingo noruego de 25 años, es autor de goles imposibles. Su agresividad en la cancha y su histrionismo han ido de la mano con su velocidad y su record de cinco goles en tres partidos de esta Copa del Mundo. Es “una máquina” según el seleccionador de su país. En homenaje a este jugador, la Selección Mexicana hizo el ritual del remo vikingo con máscaras de Haaland. El delantero del Manchester City de la Premier League de Inglaterra compartió el video con la frase “Hola qué tal @miseleccionmx” y emoticones de carcajada.

De México, aunque todavía les quedan escenas épicas por escribir, ya están en la historia futbolera Julián Andrés Quiñones y Gilberto Mora, Morita. El primero de 29 años y el segundo de apenas 17, el primero con tres goles en el Mundial y el segundo con tres jugados, el primero del Al-Qadsiah de la Liga Profesional Saudí y el segundo de los Xolos de Tijuana.

Tristemente, entre las notas que nos hablan del polo negativo de este deporte está la de que el hoy exdirector técnico de Corea del Sur, Hong Myung-bo, solicitó asilo en Estados Unidos luego de su derrota en el Mundial de Futbol. Cuentan que al regresar a su país recibió amenazas de muerte y hasta se anunció una investigación oficial en su contra, pues el presidente se dijo “completamente desconcertado”.

Aunque sin el factor de amenazas, otros directores técnicos anunciaron su salida del cargo, por sí o por petición de sus federaciones. El director de la Selección de Ecuador, Sebastián Beccacece, hizo pública su renuncia luego de ser eliminados; la Federación de ese país avaló la “conclusión adelantada” de su contrato. Igual el de Alemania, Julian Nagelsmann, confirmó su salida, luego de la derrota ante Paraguay. “Tras una decepción tan amarga, merecen la oportunidad de un nuevo comienzo”, dijo. El de Tunez, Hervé Renard, publicó en sus redes: “Mi aventura termina aquí”. El de Uruguay, Marcelo Bielsa, también dijo adiós: “Siento que hemos decepcionado a los aficionados, es una frustración muy grande”. 

El jogo bonito va más allá, y por lo mismo es menos común, según los criterios monetarios de la actualidad. Se trata de divertirse, en la cancha, de transmitir alegría, como lo hacía su profeta, Pelé. Hay quienes dicen que Cabo Verde y Marruecos lo han logrado. Se nos olvida que el futbol y otros deportes son parte de lo que los antiguos definían como mens sana in corpore sano.

Esperemos haya hoy jogo bonito y festejo bonito. 

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