Familia y escuela Capítulo 149: Humanismo y educación integral para la individualidad

Educar desde una concepción humanista, conlleva necesariamente a tomar en consideración este proceso desde una visión integral, en donde es fundamental reconocer que toda persona es multidimensional; de hecho, existen múltiples formas y clasificaciones de la diversidad de elementos a tomar en cuenta para determinar lo integral del ser humano, aquellos que van desde aspectos sociales, cognitivos, afectivos, fisiológicos, espirituales y una larga lista.

Lo anterior plantea un gran compromiso, dado que como maestros, no basta con que solamente se desarrolle y se transmitan conocimientos contenidos en planes y programas de estudio; no obstante que se haga con las técnicas, modelos y aplicaciones digitales más novedosas, puesto que simplemente se atendería a una sola de las dimensiones que integra a la persona.

De la misma forma, no basta con que padres de familia cumplan con los roles y funciones establecidos socialmente para con sus hijos, sufragando alimentación, vestuario, vivienda; con brindarles la oportunidad de asistir a escuelas para recibir instrucción elemental hasta la profesional, porque aún con todo ello, se estaría dejando de lado varias de sus dimensiones.

Sucede también, que en algunas actividades solo se cumple con lo estricta y básicamente necesario, sobre todo al reconocer como proceso educativo a las acciones y experiencias de todos aquellos que desarrollan labores en donde está involucrada la interacción con otras personas: comunicadores, empresarios, burócratas, políticos, prestadores de servicios, entre otros.

Para los casos mencionados, se debe entender que forman parte fundamental de todo un proceso educacional, no solamente conferido a la escuela, el cual, al concebirse desde un ámbito humanístico e integral, tiene como fin último ayudar a cada individuo a consolidar su personalidad.

La educación con esta perspectiva, no conduce a los educandos por el mismo camino ni hacia el mismo destino, sino que atiende a su individualidad, es decir, toma en consideración y fomenta las “…características particulares de la personalidad de un individuo que lo distingue singularmente de los demás”.

Todos somos diferentes, en nuestras ideas y pensamientos, en nuestras condiciones físicas, cognitivas y afectivas; provenimos de contextos sociales, familiares y culturales distintos, con experiencias y vivencias disímbolas que nos han marcado y encausado por caminos, en ocasiones no planeados y no siempre agradables; tenemos inquietudes, objetivos y niveles de felicidad muy personales.

En muchos de los casos, incluídas familias, escuelas y profesores, ¡incluso los mismos alumnos! cumplen con su labor sin tener presente el “hacia dónde se conducen”, mucho menos se preguntan y toman en cuenta la individualidad de cada uno de éstos.  

El propio sistema educativo “reúne a todos en la misma canasta” bajo criterios de democracia e inclusión, pero que igualmente desdeñan las características individuales, llevándolos hacia la misma dirección, hacia un progreso predefinido, incluso concebido como fracaso personal y académico a quien no cursa o concluye una etapa escolar.

Si la educación tiene sentido, éste consiste en desarrollarse desde humanos para humanos, por lo que debiera encausarse entonces de manera integral, en alentar la individualidad de cada persona.

¿Cuáles son las características individuales de tus alumnos, hijos y personas con las que interactúas? ¿Entendemos que todos y cada uno de ellos, aún siendo de nuestra familia o grupo escolar son diferentes?

El educar de manera humanística e integral, reconociendo y alentando que cada quien tiene sus cualidades y características específicas, brindará la oportunidad para que saquen el mejor provecho ante las diversas situaciones que, sin duda, les tocará experimentar y que, difícilmente será suficiente con desarrollar solo su parte intelectual.

Comentarios: gibarra@uaslp.mx