Familia y escuela Capítulo 17: El baúl de los recuerdos

Algunos le llaman memoria a corto y largo plazo, los psicólogos y neurólogos lo explican como la conexión experimentada entre células (sinapsis), que provocan una comprensión (insight) de un suceso, tema, situación o contenido que se almacena en algún lugar del cerebro y pasa a formar parte del conocimiento de una persona; para los eruditos en sistemas digitales, se asemeja a una gran memoria USB o con mayor capacidad de almacenaje, conocida popularmente como: “la nube”.

Yo simplemente lo llamaré: El baúl de los recuerdos.

Todos los acontecimientos que experimentamos desde que tenemos uso de razón (incluso desde antes), se almacenan ahí. Eventos pequeños, mayores, importantes, irrelevantes; imágenes fijas y en movimiento, voces, aromas, texturas, canciones, sentimientos… todo.

Se encuentran acomodados en distintas carpetas y espacios, ordenados de diferentes formas; algunos por tiempo, del pasado hasta lo más actual; otros por temporadas escolares, niñez, adolescencia, juventud, etc. Otros más, por relevancia positiva o no tanto; cada persona hace su propia clasificación. 

Si echamos un vistazo a la carpeta etiquetada como: IMPORTANTE. Encontraremos a todas aquellas vivencias, especialmente agradables, que marcaron nuestras vidas: nacimiento de hijos, triunfos académicos, laborales, deportivos y otros; personas relevantes y altamente significativas para nosotros, festividades, aficiones, aspiraciones cumplidas y muchos más.

En la carpeta catalogada como: NEGATIVO. Están todas aquellas experiencias que, a pesar de no ser tan agradables, no las ocultamos, porque nos hicieron crecer y fortalecernos; provocaron aprendizajes duros y complicados de asimilar, pero que a final de cuentas nos sirvieron para revalorarnos y en algunas ocasiones, para reiniciar el camino o enderezarlo. Aquí encontramos fallecimientos de personas queridas, tropiezos escolares, laborales, sentimentales; pérdida de bienes materiales y otros más.

La carpeta: INDESEABLE. Es aquella en donde lo acontecido, hubiéramos querido nunca haberlo experimentado. A estos recuerdos les huimos, los escondemos y acomodamos hasta el fondo del baúl, procurando nunca más volverlos a ver, vivir o retenerlos en la mente; pero es en vano, porque siempre estarán ahí. 

En la carpeta clasificada como: ARCHIVO MUERTO o ARCHIVO ANTIGUO. Están nuestras primeras vivencias; las cuales, tal como les ocurre a las fotografías del pasado remoto, con el transcurrir del tiempo tienden a borrarse y desvanecerse. La memoria asignada a estos eventos, resulta cada vez más ineficaz en su intento por traerlos al presente, por describirlos tal cual fueron, impulsados por el deseo de volverlos a ver, tener y vivir.

Muy vinculada a la carpeta anterior, encontramos la etiquetada como: NOSTALGIA. Tiene la característica de aparecer en cuanto abrimos el baúl. Tal parece que actúa como una pantalla en donde en cámara rápida o lenta, al pasar una a una las vivencias, da la apariencia de que el tiempo ha transcurrido demasiado rápido y en un “abrir y cerrar de ojos”, casi de manera mágica, hacemos un viaje al pasado y de regreso al presente; generalmente, esta experiencia va acompañada de una respiración profunda y de la frase: “si hubiera…”

Una carpeta muy especial, sin duda es la que tiene el nombre de: ÁBRASE SOLO EN CASO NECESARIO. No se muestra ante cualquier persona o circunstancia, ni está disponible en todo momento. Aquí estamos nosotros, tal cual verdaderamente somos; nuestra esencia, nuestros pensamientos, ideas, deseos y secretos más íntimos. Es un tesoro muy preciado, que sólo se muestra parcialmente y con mucho cuidado, ante alguien de total y comprobada confianza; además de que tiene que ser en el momento indicado. 

En toda gran historia de vida, en toda gran obra de construcción, artística, familiar, educativa, etc. Encontramos la carpeta: FINAL, también llamada de TRASCENDENCIA: Es un espacio de resumen y autorreflexión. Se encuentra representada por una balanza que contrapone los aspectos más importantes del transcurso de nuestra existencia: ¿qué he hecho y qué me falta por hacer? ¿actos positivos contra negativos? Entre otros. No necesariamente se abre ante la inminencia de la muerte o de algún evento trágico, porque esta carpeta se debe usar todos los días. 

¿Por qué es importante el baúl para la educación integral y formación de las personas?

Los hechos, experiencias, eventos y vivencias por las que pasamos, no se aprecian de la misma manera, sobre todo al ser revisados después del paso del tiempo; ya lo comentaba Foucault (1979), cuando describía la “corta y la larga duración”: al analizar un suceso, no se aprecia igual en el instante que ocurre, que cuando es revisado después de varios años.

Hacer un alto en el camino, bien sea todos los días o en periodos de tiempo más largos; además de ser un ejercicio necesario, tiene efectos terapéuticos, formativos y de aprendizajes para todas las personas. Estableciendo límites, metas, redefiniendo rumbos; reafirmando o autorregulando acciones y conductas; confronta a nuestra conciencia moral, incluso “nos hace sentir vivos”.

A los maestros, les da la oportunidad de revalorar su actuar, autoevaluando lo que personal y profesionalmente hicieron cada día; darse cuenta de su evolución desde sus inicios, hasta lo que son ahora. Es la oportunidad de seguirse formando y mejorando como docentes.

A los padres y madres de familia les ofrece, entre muchas otros recuerdos e imágenes, las correspondientes a sus etapas de cuando eran niños, adolescentes y jóvenes; material muy importante para emplearlo ahora con sus hijos, sobre todo para la nada fácil tarea de guiarlos y formarlos; pero ahora, con el equilibrio de saber que también cuando tenían su edad, pasaron por las mismas formas, procesos, inquietudes y hasta cometieron los mismos o mayores errores que ellos. 

Para los encumbrados, los llenos de poder y de soberbia, les da la oportunidad de reencontrarse con sus orígenes y orientar proactiva y solidariamente su camino. Para los que pasan por momentos difíciles, les muestra la esperanza de que siempre habrá una posibilidad de apoyo y de mejores condiciones de vida.

Nuestra vida, nuestra formación como personas, es una gran historia. Como hemos visto, sus evidencias se usan frecuentemente, simplemente hay que abrir el baúl de los recuerdos.

Comentarios: gibarra@uaslp.mx